Soleá Morente: “Se puede encontrar el amor verdadero cuando te respetas a ti mismo”

La artista granadina homenajea a su padre, la leyenda del flamenco Enrique Morente, en el nuevo disco que lanzará el 19 de noviembre

Soleá Morente, cantante y actriz, fotografiada en Las Vistillas, Madrid.
Soleá Morente, cantante y actriz, fotografiada en Las Vistillas, Madrid.Olmo Calvo

La artista Soleá Morente (Granada, 36 años) no recuerda lo que hizo el año 2011. No por las mismas razones, ya quisiera, que Lemmy Kilmister, el líder de Motorhead, que dijo que el mejor verano de su vida fue aquel del que no recordaba nada. A Morente, 2011 se le echó encima con la muerte repentina de su padre Enrique Morente, una de las grandes leyendas del flamenco, en diciembre de 2010. Desde entonces nada es igual en la familia Morente (Estrella, Soleá y Kiki), que han levantado, homenajeando a su padre, tres carreras que remiten a su grandeza. Aurora y Enrique se llama el nuevo disco de Soleá, que sale el 19 de noviembre. Está dedicado a su padre y a su madre, Aurora Carbonell.

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Pregunta. Estuvo en el estreno de Una noche sin luna, la obra sobre Lorca de Peris-Mencheta y Juan Diego Botto.

Respuesta. Juan Diego [Botto] tiene momentos muy brillantes y de mucha verdad. Se necesitan esos discursos tan valientes. Federico se ha convertido en algo muy fuerte. Federico ya es un idioma.

P. No se concibe su apellido sin Lorca.

R. Mi padre nos hablaba mucho de Federico. ¡Yo crecí creyendo que era un familiar, o un amigo que vendría un día a casa a comer! Ha sido uno de los poetas que más ha cantado mi padre, que más ha investigado y trabajado.

P. ¿Su padre sospechaba que usted sería cantante?

R. Lo sabía mejor que yo.

P. En esa casa cantaba todo el mundo.

R. Hasta el Bobby Sartén, que era nuestro perro.

P. ¿Por qué lo intuía su padre?

R. Yo cantaba y bailaba igual que Estrella, que Kiki, mis primos… Pero siempre he sido muy tímida. Al terminar Selectividad, pensé: “¿Me pongo a cantar o qué hago?”. Mi padre me dijo: “Conoce el mundo de la universidad, que hay tiempo para todo. Y luego, si te apetece dedicarte a la música, yo te ayudo”. Yo no me atrevía a decir: “Papá, quiero cantar”. Pero mi padre lo sabía. Todos los padres y madres saben mejor que nosotros lo que nos pasa.

P. ¿Y cómo fue?

R. Cuando hice el último examen de la carrera [Filología Hispánica] llegué a casa y me dijo: “Bueno, pues ya está. Vamos a abrir una botella de champán con tu madre. Coge unas cuantas canciones que te gusten y nos bajamos al estudio. Ya tienes una carrera. Ahora, si quieres, vamos a por la otra”. Él sabía que yo necesitaba dedicarme al arte profesionalmente, cosa de la que yo no tenía ni idea.

P. Y empieza con Jota y Antonio Arias. Los Planetas y Lagartija Nick. En Granada van sobrados.

R. Hay un mestizaje cultural muy potente. Para cualquier artista es una fuente de inspiración a veces un poco temeraria, porque hay tantas opciones… En Granada sales a tomarte una caña y acabas en un grupo.

P. Se llamaron ustedes Los Evangelistas.

R. Me puse a cantar con ellos, que hacían un ruido que flipas, y dije: “Aquí a lo mejor tampoco se nota tanto si no afino”. Pero empecé a crear mi propio espacio, mi propio sonido. Yo ya había grabado unas canciones con mi padre, y él se marchó a los pocos meses. Me quedé totalmente perdida. Y entonces aparecieron Los Evangelistas y tiré por otro camino: la psicodelia…

P. Aurora y Enrique es su último disco. Son los nombres de sus padres. Habla, refiriéndose a ellos, del amor idílico. En la generación de usted, ¿se sigue creyendo en el amor para toda la vida? ¿Usted lo cree?

R. [Risas] Quiero creer.

P. ¿Cómo?

R. Creo que se puede encontrar a alguien con el que puedes hacer una vida compartida. En lo que no creo es en el cuento de Walt Disney. No creo que nadie vaya a venir a salvarte, por mucho que te quiera tu pareja, tu amiga o tu madre. En primer lugar, creo en el amor propio, en la dignidad, en la intuición y, a raíz de ahí, cuando tú crees en ti mismo, cuando estás bien contigo mismo, cuando te estás realizando, cuando te enfrentas, cuando luchas contigo mismo, cuando ese debate interno que todos tenemos lo aceptamos, y nos arremangamos un poco la camisa y llegas a un momento en el que estás bien contigo, puedes conocer al amor de verdad. Repito: no creo en el cuento que nos contaban de pequeños.

P. Autoestima.

R. Se puede encontrar el amor de verdad cuando te respetas a ti mismo. Entonces elegirás a alguien acorde con tu manera de ver la vida, de respetarte y de respetar a los demás. Cuando la autoestima está baja, cuando no te respetas, cuando estás muy influida por creencias limitantes o juicios que no te dejan ser feliz, estás enfadado o enfadada, frustrado o frustrada, entonces a lo mejor te vas con alguien que te hace la vida todavía más complicada.

P. Acaba de rodar un vídeo para el disco nuevo y lo ha dirigido Jonás Trueba, con el que ya trabajó en La virgen de agosto.

R. Mi madre es una de las protagonistas. En las canciones que he escrito en este disco me he imaginado, como si fuese mi madre, qué le diría yo a mi padre. Y el otro día, rodando, nos faltaban pañuelos todo el rato. Fue muy emocionante y muy terapéutico. Vamos a cantar al amor, a la huida, a la ausencia y a lo que nos queda después de todo, que es la energía de mi padre. Porque no está él físicamente pero ha dejado una energía muy potente.

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Sobre la firma

Es de Sanxenxo (Pontevedra) y aprendió el oficio de escribir en el periodismo local gracias a Diario de Pontevedra. Ha trabajado en El Mundo y Onda Cero. Colabora a diario en la Cadena Ser. Sus dos últimos libros son las novelas Malaherba (2019) y Miss Marte (2021). En EL PAÍS firma reportajes, crónicas, entrevistas y columnas.

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