Martín Chirino, antes de la espiral

El gran forjador canario esculpió a los 27 años unas abstractas ‘Reinas Negras’ que ahora se muestran en su ciudad natal. Es la primera exposición que se le dedica desde su muerte en 2019

Fotografía con anotación autógrafa al dorso. De derecha a izquierda, Manuel Millares. Fred Cohen, Elvireta Escobio, Martín Chirino (con gafas de sol) y Trudy Heisenberg en la casa de Millares, Las Palmas 1955.
Fotografía con anotación autógrafa al dorso. De derecha a izquierda, Manuel Millares. Fred Cohen, Elvireta Escobio, Martín Chirino (con gafas de sol) y Trudy Heisenberg en la casa de Millares, Las Palmas 1955.Fundación de Arte y Pensamiento Martin Chirino

Martín Chirino falleció en marzo de 2019, a los 94 años. Cuatro años antes había podido cumplir un sueño que estuvo acariciando durante la última década de su vida: la apertura de la Fundación de Arte y Pensamiento Martín Chirino, dedicada a conservar y difundir su obra. Situada en el Castillo de la Luz de Las Palmas de Gran Canaria, la ciudad natal del gran maestro del informalismo, la vieja fortaleza acoge la primera exposición que se le dedica al creador de la espiral y del viento después de su muerte. Titulada Martin Chirino. Reinas Negras, la muestra se centra en las primeras forjas del artista, piezas abstractas realizadas en su taller cuando tenía poco más de 27 años. Aún no se había convertido en el artista internacional que llegaría a ser.

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La serie está arropada por un centenar de obras prestadas por una veintena de instituciones públicas y privadas. Esculturas, dibujos y pinturas procedentes de artistas en cuya estela se movía entonces la obra de Chirino: Paul Klee, Pablo Picasso, Ángel Ferrant y Julio González, junto a una notable selección de dibujos y arte africano. La exposición, patrocinada por CaixaBank, se podrá visitar desde este viernes hasta el 19 de septiembre. Después viajará al Museo de Arte Abstracto de Cuenca. Comisariada por el historiador y crítico Alfonso de la Torre sobre un montaje de Jesús Castaño, director de la Fundación, la exposición quiere desvelar los comienzos del artista, muy poco conocidos hasta el momento; un tiempo en el que la espiral todavía no presidía su extensa obra.

'Arlequines' (1952). Dibujo sobre papel.
'Arlequines' (1952). Dibujo sobre papel. Colección Antonio Marrero

De hecho, solo se han podido reunir cuatro Reinas, de las siete que se cree que esculpió en el taller situado junto a su querida playa de Las Canteras. En ellas se ve un temprano dominio de la forja adquirido durante los dos años que trabajó con su padre en los astilleros de la compañía Blandy Brothers, del Puerto de la Luz, experiencia que le sirvió para dominar la lengua inglesa y para conocer diferentes países africanos.

Desarrolló luego su temprano conocimiento del oficio en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando y en la School of Fine Arts de Londres, donde conectó con la escultura contemporánea inglesa de artistas como Henry Moore o Barbara Hepworth. Las Reinas, precisa Alfonso de la Torre, las realizó entre 1952 y 1953, antes de trasladarse a Madrid con sus amigos Manolo Millares, Elvireta Escobio, Manuel Padorno y Alejandro Reino; un traslado que tendría una continuación por el mundo, pero que jamás rompería su intensa relación con su lugar de origen.

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'Pueblo', 1951. Talla de Martín Chirino en madera de pinsapo y lava roja. 110 x 80 x 59 cm.
'Pueblo', 1951. Talla de Martín Chirino en madera de pinsapo y lava roja. 110 x 80 x 59 cm. Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía

Alfonso de la Torre, autor de la primera de las 18 monografías que la Fundación dedicará a la obra de Chirino, destaca durante el recorrido de las salas temporales que en la década de los cincuenta Martín Chirino poseía una gran formación a pesar de su juventud y le gustaba frecuentar algunos territorios complejos que tan fértiles resultados supusieron para el arte posterior. “Junto a elementos encontrados como maderas y piedras poco nobilizadas”, explica el historiador, “Chirino pareció adoptar en esos años algunos consejos de Ferrant en el uso de ciertos materiales de su entorno, las maderas del pinsapo o limonero, la piedra volcánica del lugar que habita o la hojalata. En la elección de esos materiales quizá exploró una cierta raigambre telúrica y ancestral, algo que tal vez conecte con un cierto declarado espíritu panteísta que le embargó, silencioso, desde su infancia”.

Jesús Castaño añade que desde que viajó a Madrid, siempre con billete de vuelta a la isla, Chirino no volvió más a sus Reinas: es una etapa que se cierra en Las Palmas. Sin embargo, el director de la Fundación añade que en cada una de las piezas hay ya una aproximación a la espiral perfectamente reconocible. Y señalando la Reina Negra fechada en 1952, realizada sobre madera de limonero, asegura que estamos ante la primera escultura abstracta del arte contemporáneo español. Similar valoración le sugiere la Reina titulada Pueblo (1952), prestada por el Reina Sofía y realizada sobre madera de pinsapo y lava roja.

Elvireta Escobio, miembro del grupo vanguardista LADAC, junto a 'Reina Negra' de Chirino, en 1953.
Elvireta Escobio, miembro del grupo vanguardista LADAC, junto a 'Reina Negra' de Chirino, en 1953. Cortesía de la Familia Millares

La exposición estaba inicialmente programada para el pasado año. Como en todas partes, la pandemia rompió calendarios y complicó los préstamos, aunque en este caso se han podido mantener casi todos los compromisos originales. Entre las piezas más reseñables expuestas con los fondos de la Fundación, el comisario destaca dos obras de Paul Klee, La orilla construida, una pintura al temple de 1930, y Mesa con ofrenda, de 1933; un bronce de Picasso y otro de Julio González; una obra de Manuel Millares; dos piezas de Apel-les Fenosa; esculturas y dibujos de Ángel Ferrant y cerámicas, máscaras y esculturas africanas, esenciales en la obra de Chirino.

Marta Chirino, hija única del artista y presidenta de la Fundación, cuenta que en esta exposición están reunidos los auténticos orígenes y referentes de la obra de su padre, un hombre que ella recuerda como un trabajador obsesivo e incansable hasta los últimos días de su vida, cuando la fragilidad de su corazón no le permitía seguir en la forja.

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