Literatura

La nueva escuela valenciana: literatura que va más allá de Marina d’Or y los ‘pijos’ de Jávea

Alberto Torres, Rafa Lahuerta y David Pascual comparten escenarios en tres recientes novelas que cuentan en primera persona historias confesionales, duras, de denuncia social y humor brutal

De izquierda a derecha, Rafa Lahuerta, Alberto Torres y David Pascual, en el barrio del Carmen de Valencia.
De izquierda a derecha, Rafa Lahuerta, Alberto Torres y David Pascual, en el barrio del Carmen de Valencia.Mònica Torres

Un antiguo ultra del fútbol que canalizó su rabia a través de la lectura, un profesor que enseña poesía canónica española con ayuda del rap y un músico que da voz a una joven que bien podría ser una hermana ficticia de Antonio Anglés han publicado tres poderosas novelas que comparten el mismo escenario literario: Valencia y su entorno. Se trata de Noruega (editada por Drassana), de Rafa Lahuerta; Jávea (Candaya), de Alberto Torres, y Gordo de Porcelana (Temas de Hoy), de David Pascual, conocido como Mr. Perfumme. Los tres autores valencianos coinciden también en el uso del yo como el narrador de unas historias confesionales, poco convencionales, duras, con denuncia social y urbanística, salpicadas con humor, a veces brutal. Además, han recibido excelentes críticas en el caso de los dos primeros títulos que llevan unos meses en las librerías. El tercero acaba de salir a la venta como una ambiciosa apuesta del grupo Planeta que la promociona como la heredera punk de Crematorio, de Rafael Chirbes.

Los tres autores sonríen cuando se saca a colación el nombre del también escritor valenciano, en busca de marbetes periodísticos. Se ajuste o no a la realidad, no está nada mal el referente, vienen a decir. Ni las menciones posteriores a Juan Marsé y Karl Ove Knausgård en relación con Noruega y Jávea. Torres, de 44 años, y Pascual, de 40, ya se conocían antes de la comida que les reunió el pasado mes en Valencia. De hecho, el segundo aparece como personaje en el libro del primero. Tal vez en el trepidante capítulo que relata una larga sobremesa en una masía rodeada de naranjos en Alzira sea uno de los amigos.

Esos amigos que, antes de ser conocidos profesionales liberales o artistas, ya se marchaban de vacaciones al chalé de “sus papis en Jávea o Denia”, mientras el autor se quedaba “en la bañera” de su casa del barrio del Raval de Sagunto, y buscaba trabajos de verano para pagarse la carrera. De ahí viene el título de Jávea. “Tal vez haya un poquito de rencor social”, admite con humor Torres, profesor de Literatura en un instituto y autor de ocho novelas, algunas premiadas, como Cosas que nunca ocurrirían en Tokio, y otras colectivas, como Hotel postmoderno. “Hay un rencor del copón”, bromea Pascual, guionista de la reciente película documental The Mystery of the Pink Flamingo y trabajador en excedencia en un centro ocupacional de salud mental.

Portadas de los tres libros.
Portadas de los tres libros.

La carga de denuncia social en Jávea es evidente. Torres explica que sus libros parten de un propósito ensayístico: “No entiendo bien cómo funciona el mundo actual, el capitalismo, e intento analizar de dónde vengo, cuáles han sido mis experiencias”. “Creo que el artista es el que se va reinventando. Fíjate en Estopa, qué gran primer disco y luego, nada, a repetir el éxito. Yo quería hacer algo nuevo, muy libre. Me daba miedo porque es en primera persona. La autoficción se ha puesto de moda y llegan todos los imitadores y se convierte en algo superficial. Todo el mundo juega a quedar bien, a ser algo: soy un maldito, soy un no sé qué... Parece que los filtros de Instagram han llegado a la literatura. Para intentar separarme de eso puse toda la carne en el asador. Tiene que ser tan real que incluso sea humillante para mí, me decía. No me voy a cortar en nada, luego que mi madre me corrija, porque me iba a desnudar a mí y a mi familia”, cuenta el también dramaturgo y músico. Su madre aceptó, no sin padecimientos y críticas, como se lee en el libro.

Tampoco Rafa Lahuerta, de 49 años, ha ido mucho de vacaciones a los destinos más estupendos de la costa alicantina. “Hasta los 17 años nos íbamos fuera. Cuando murió mi padre se acabaron las vacaciones. Me quedaba en Valencia y aprovechaba para conocerla. Daba vueltas y miraba. También me puse a trabajar en el horno de la familia e iba todos los días al centro, porque llevaba el pan a los bares, con mi historia personal a cuestas y me fijaba mucho en las cosas y eso me ha permitido reconstruir la ciudad, sus bares, sus sitios, sus comercios, lo que veía”, apunta este encargado de papelería y lector empedernido. Ha compuesto una particular oda a Valencia antes del advenimiento de los apartamentos turísticos, aunque su título, Noruega, alusivo a la tienda de salmón y salazones de la familia del protagonista, pueda despistar. Se hizo un nombre en la prensa con los lemas de Gol Gran, la peña del Valencia CF que creó (tras un inicial paso por los ultras del Yomus) y con sus artículos futbolísticos.

Hace siete años publicó su primer libro, La balada del bar Torino, con el hilo conductor del Valencia CF. “Soy muy del Valencia. No lo puedo evitar. Siempre me he considerado más que un autor un forofo que a veces escribe. Siempre digo que los libros me han salvado en una época muy difícil. Leer y escribir era mejor que abrir cabezas. No tengo la voluntad de hacer carrera literaria, no me interesa el mundo del artisteo”, explica. El libro, ganador del Premi Lletraferit, ya ha vendido más de 2.500 ejemplares, todo un éxito para una novela escrita en valenciano. A su difusión ha contribuido una inteligente campaña en las redes sociales que capta la curiosidad del lector con un comentario, un fragmento o detalles sobre la ciudad que aparecen en una novela caudalosa, que contiene una vívida descripción de los años ochenta en el barrio chino, invadido por la heroína. Lahuerta niega que el narrador sea un alter ego. “Entre otros cosas, porque estaría muerto, porque es una voz póstuma y es un tipo que tiene mala conciencia por no haber estado a la altura del esfuerzo de sus mayores”, explica.

Drogas en retratos generacionales

La droga está presente en las tres novelas que son también retratos generacionales de diversas épocas. En la impactante Gordo de porcelana es la forma de escapar del terrible pasado de su protagonista. “Mi libro es muy loco”, dice David Pascual, autor también de Transirak y de los dibujos incluidos en su nueva obra. “Surgió la idea cuando, viendo el documental de Netflix sobre el caso Alcàsser, aparece una hermana de Antonio Anglés [sentenciado como autor material del triple crimen acontecido en 1992] con peluca y gafas de sol y empieza la gente a insultarla y a gritar: ‘Asesina’. Lo que hago es imaginarme un personaje de ficción para preguntarme qué pasa con esta persona, con una infancia tan difícil en un barrio marginado de Picassent [Valencia], qué recibes de la sociedad cuando eres la hermana de un monstruo”, señala.

Es una puesta arriesgada, radical. “Es la historia de Dolo a lo largo de tres días de su vida, en el momento en que se quiebra y con ella su intento de llevar una vida normal. Tiene un marido y una hija, vive la ensoñación de ir de vacaciones a Marina d’Or [popular complejo turístico en Oropesa, Castellón] y es la creadora de unos dibujos animados para niños protagonizados por Gordo de porcelana [un anime español que triunfa en Japón y en todo el mundo en la novela]”, explica. El libro contiene varias historias dentro, como las novelas de Torres y Lahuerta. No trata del crimen Alcàsser, aunque resuene entre sus páginas. El caso marcó a todo a una generación. “Se suele decir que las tragedias nos unen o nos hacen peores. En el caso Alcàsser todo fue a peor: los medios de comunicación, la telebasura, la clase política, la gente que salía en los programas...”, apunta Pascual.

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