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Reportaje:

La 'Rayuela' digital

Existe una generación de artistas dispuestos a traspasar la linealidad en la escritura y la lectura aprovechándose de la tecnología, sin olvidar la literatura. Son los creadores de la narrativa digital, aquella que salta del 'e-book' en busca de alternativas al negro sobre blanco en pantalla táctil

En 1963, antes de que Oliveira y La Maga se encontraran por casualidad en una esquina de París, Julio Cortázar prevenía a los perseguidores de la historia de estos dos argentinos en Europa: "no se desanimen por la aparente excentricidad". Una suerte de carta de navegación dirige al lector de Rayuela de un lado a otro, porque "a su manera, este libro son muchos". Ahora, la digiteratura, etiqueta para una literatura en fase experimental, busca nuevas formas de narración no secuencial, aprovechándose de la tecnología.

"No puedo soportarlo más. Por eso pido morir", reclama Nestor, uno de los concursantes de Suicídame, una web-novela-reality que "da un paso en el avance hacia la especificidad de la narración digital", dice Alberto Torres, escritor y componente de Hotel Postmoderno . Este colectivo literario surgió a partir de un blog. Suicídame rompe con las limitaciones del e-book y une teatro, fotografía y música para crear una novela que tiene el formato de un reality show. "Seis personajes quieren ganar el premio: suicidarse. Tiene banda sonora y hasta un programa de radio, Directo a los Riñones", cuenta Carolina Otero, poeta y otro de sus miembros.

Su primer libro homónimo (editorial Inéditor) fue "un juego literario", comenta Otero. Partieron de una receta sencilla: textos breves, con entidad propia y un estilo llano a imitación de los blogs, la avanzadilla en este nuevo camino literario. "Esta plataforma es muy operativa", cuenta, "el espíritu era jugar, retocar, cambiar líneas, personajes y espacios entre todos y casi a la vez, como si estuviéramos haciendo un directo". Se definen como "una banda de rock improvisando".

Las obras se vuelven, así, orgánicas. El autor puede esconderse bajo un seudónimo y, al mismo tiempo, los usuarios que decidan hacer uso de los canales participativos que les brinda la blogosfera, tampoco tienen que identificarse. La idea frankensteniana de un autor, una obra, resulta un anacronismo cuando la accesibilidad y rapidez de la tecnología permite que el brazo del experimento lo ponga uno y la pierna otro.

Su tercer "artefacto literario", como lo define Alberto Torres, es De la Habana a un barco (editorial Lengua de Trapo), que se ha presenado en la Semana Negra de Gijón (9 al 18 de julio). "Rompe su molde e incorpora la diversión y canallada del anterior. Aparece el Delorean, el coche de Regreso al futuro, Eduardo Punset...".

Marta Peirano es periodista, escritora y autora del blog La Petite Claudine 3.0, puntero en todo lo que tenga que ver con la tecnología, el software y la cultura. Peirano cree que se sigue en una fase de prueba: "aún no hemos desarrollado un lenguaje apropiado para la Red, porque la hipertextualidad no consiste sólo en poner enlaces a un texto. Nuestra generación ni siquiera es capaz de inventar un soporte para el libro digital que no sea el cacharro-libro, con tamaño, maquetación y formato de libro". La escritora considera que la única disciplina que por el momento tiene algo que decir en la construcción de un lenguaje específico es la del videojuego. "Uno de los mejores ejemplos es Tale of Tales. Desarman los presupuestos del videojuego como producto para reclamarlo como la plataforma idónea para contar historias de manera interactiva", ejemplifica. Este colectivo belga ha lanzado su propia edición de Salomé de Oscar Wilde.

Hazlo tú mismo, pero compártelo

La autoedición nunca ha sido tan fácil ni tampoco las personas han estado tan conectadas como en este momento de la Historia. Cualquiera puede publicar, pero "eso no conlleva una calidad. La suma de voces no significa que sea superior a la individual", cree Javier Celaya, director de Dosdoce.com, un observatorio que analiza las nuevas tecnologías en el sector cultural. "Amazon permite que según avanzas con un libro, puedas ir enriqueciendo la lectura con los comentarios y los enlaces de otros. Éste es el beneficio de la digitalización, el acceso múltiple a diversas partes de una obra. En el siglo XXI la creación artística, no solo en la literatura, seguirá siendo individual, mientras que la lectura y la participación adquieren una condición social", opina Celaya.

Desde que aparecieron las nuevas tecnologías de reproducción mecánica, el devenir de los autores ha sido inversamente proporcional al de sus derechos en base a las leyes de propiedad intelectual. Elástico , al que pertenece Marta Peirano y otros creadores como el periodista Nacho Escolar, puso en marcha Copyfight, un festival en el que se dan cita desde los expertos en leyes y escritores que regalan sus libros, hasta músicos que se promocionan a través de las redes de intercambio o artistas que reciclan material ajeno. "Un modelo de creatividad que tiene miles de años de historia y que no ha sido ilegal hasta ahora", explica Peirano.

Aunque poderosa, la democratización que permite Internet sigue adoleciendo de puntos débiles. Habrá que esperar un poco más para saber si en la Rayuela digital Oliveira sería capaz de encontrar a La Maga de enlace en enlace.