68º Festival de San Sebastián

La película georgiana ‘Beginning’ logra la Concha de Oro

El drama de la debutante Dea Kulumbegashvili también se llevó los premios a mejor actriz, dirección y guion. El cuarteto protagonista de ‘Druk' comparte la Concha a mejor actor

Dea Kulumbegashvili, con el premio a la mejor dirección por 'Beginning'.
Dea Kulumbegashvili, con el premio a la mejor dirección por 'Beginning'.Javier Hernández

Al inicio del festival de San Sebastián, la película georgiana Beginning, de la debutante Dea Kulumbegashvili, ya sonaba a premio gracias al ruido mediático que la acompañaba desde que fue seleccionada para el cancelado festival de Cannes y tras su proyección en el de Toronto, donde ganó el premio de la crítica. Su pase en el Zinemaldia provocó una división entre los espectadores que la amaron u odiaron. El jurado presidido por Luca Guadagnino no ha tenido duda: Beginning no solo ha ganado la Concha de Oro, sino que también se ha llevado los premios a mejor dirección, guion (escrito por la directora y por Rati Oneli) y la Concha de Plata a la mejor actriz para su protagonista, Ia Sukhitasvili. Ella encarna a Yana, la esposa del líder de una comunidad de testigos de Jehová en Georgia que son atacados ―eso ha pasado en los últimos años en la república caucásica― durante su reunión semanal. Poco a poco, Yana asiste al desmoronamiento de su mundo mientras empieza a encarar a su marido y a discutirle su autoridad.

Kulumbegashvili es la cuarta cineasta en ganar la Concha de Oro ―la tercera en este siglo―, y tras estudiar cine en la Universidad de Columbia (Nueva York), ya concursó en 2014 en Cannes con un cortometraje. Por eso, Beginning iba a estrenarse con todo lujo en mayo en La Croisette, antes de convertirse en uno de los 16 títulos que con el sello Cannes han participado en San Sebastián.

Sobre su película, la cineasta, de 34 años, explicaba en su jornada de prensa: “La película coloca a los personajes en un punto de no retorno; ellos atraviesan la historia dejándose llevar por su energía, pero sin pararse a reflexionar sobre lo que hacen. Por eso, me parecía importante forzar al espectador a observar sus acciones, que no pudiera mirar hacia otro lado ante situaciones de incomodidad”. Y con sus largos planos secuencias subrayaba esa dureza formal que envolvía este crudo drama. “La belleza y la violencia no se pueden entender la una sin la otra, ambas forman parte de la vida. Y hay que mostrar, aunque sea un plano general, lo que le ocurre: si estoy siguiendo la intimidad de una mujer no podía no incluir la violación, un acontecimiento que le cambia la vida”.

El cuarteto de protagonistas de Druk, de Thomas Vinterberg, los actores Mads Mikkelsen, Thomas Bo Larsen, Magnus Millang y Lars Ranthe, compartieron el galardón a mejor actor. La película juega con los géneros a través de las desventuras de cuatro profesores de instituto que deciden empezar a dar clase algo bebidos, sin llegar a estar borrachos. En San Sebastián, Mikkelsen, al que ya exprimió Vinterberg en La caza, y que se ha convertido en un rostro popular gracias a su participación en la saga Bond, en Rogue One y en la serie Hannibal, resumía con talento la película: “Más que hablar de los efectos del alcohol, refleja nuestra dificultad para abrazar la vida. Si uno juega a los dardos tomando un par de cervezas, se lo pasa bien; si nos tomamos siete, probablemente no seamos capaces de acertar al tablero; y si no nos tomamos ninguna probablemente no nos apetezca jugar”.

El premio especial del jurado fue para Crock of Gold, de Julien Temple, con su fantástico recorrido por la vida de Shane MacGowan, líder de la banda The Pogues, y la mejor fotografía fue para el japonés Yuta Tsukinaga por Any Crybabies Around?

Todos los premiados que pasaron por el escenario recordaron lo emocionante que es ver las películas en salas con público, el inmenso esfuerzo que supone realizar un festival en estos momentos y mencionaron a los equipos que no pudieron asistir a San Sebastián, como hizo, por ejemplo, Sin señas particulares, de la mexicana Fernanda Valadez, que se llevó el premio Horizontes Latinos. La sección Nuevos Directores tuvo como ganadora a La última primavera, de Isabel Lamberti, que se ha sumergido en el barrio madrileño de la Cañada Real para mostrar el día a día de una familia a punto de ser desahuciada. Con A metamorfose dos pássaros, de la portuguesa Catarina Vasconcelos, ganadora en Zabaltegi-Tabakalera, y Nunca, casi nunca, a veces, siempre, de Eliza Hittman, premio RTVE-Otra Mirada, se cerraba un palmarés marcado por la calidad, reconocida por los diversos jurados de las distintas secciones, del cine realizado por mujeres.

Aforos al 50%

Si el inicio de la 68ª edición del certamen estaba marcado por el protocolo sanitario obligado por la pandemia, que dejó solo disponibles el 40% de las butacas del Kursaal, y el 50% del resto de las salas (había disponibles 40.000 entradas, lejos de las 150.000 de 2019), y por la presencia de 16 películas con sello Cannes, seis de ellas en la sección oficial, las conversaciones finales se han centrado más en la tormenta que lleva asolando la ciudad tres días: la poca alfombra roja que quedaba tras las restricciones por la covid-19 acabó arruinada por la lluvia y el viento.

No llegó a verla el cineasta francés de origen estadounidense Eugène Green, tras ser expulsado del certamen el pasado miércoles por la noche. Green rehusó ponerse la mascarilla después de que la organización le llamara hasta cinco veces la atención durante la proyección de su filme Atarrabi et Mikelats. No hubo dudas desde el festival. Sí las hubo en incluir una serie ―había hasta siete en diversas secciones― en la Oficial a concurso, pero la puerta ha quedado entreabierta.

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