El inmaduro
Columna
Artículos estrictamente de opinión que responden al estilo propio del autor. Estos textos de opinión han de basarse en datos verificados y ser respetuosos con las personas aunque se critiquen sus actos. Todas las columnas de opinión de personas ajenas a la Redacción de EL PAÍS llevarán, tras la última línea, un pie de autor —por conocido que éste sea— donde se indique el cargo, título, militancia política (en su caso) u ocupación principal, o la que esté o estuvo relacionada con el tema abordado

El mensaje

Veo en la vida de Hattie McDaniel dolor y ternura, veo que fue una vida real, como la de todos nosotros. Creo que ese es el mensaje

Hattie McDaniel con Clark Gable en una escena de 'Lo que el viento se llevó'.
Hattie McDaniel con Clark Gable en una escena de 'Lo que el viento se llevó'.Cordón Press

Me han entrado ganas de volver a gastar cuatro horas de mi vida viendo la película Lo que el viento se llevó. La vi hace, no sé, treinta años. Se acaba de acusar a esta película de racista. Pero para comprobar la acusación tendría que invertir cuatro horas de mi vida, que son muchas horas, pues me acuerdo de un libro de madurez del poeta español Luis Cernuda, titulado precisamente Con las horas contadas. Pienso que a lo mejor hay un mensaje en Lo que el viento se llevó esperándome y ese mensaje, para llamar mi atención, ha tenido que abrirse paso como ha podido y recurrir a una brutal polémica para tocar mi corazón, que estaba dormido.

Tal vez en algunas palabras de la actriz negra Hattie McDaniel haya un aviso escondido, pensado solo para mí. Tengo una iluminación: de repente la vida de Hattie McDaniel me resulta más interesante que la de los legendarios protagonistas de la película Clark Gable y Vivien Leigh. Porque veo en la vida de Hattie dolor y ternura, veo que fue una vida real, como la de todos nosotros. Creo que ese es el mensaje.

'Mata Mua' (Erase una vez), 1892, de Paul Gauguin.
'Mata Mua' (Erase una vez), 1892, de Paul Gauguin.

Me ha pasado lo mismo con el cuadro Mata Mua, de Paul Gauguin. Lo he visto varias veces en el Thysen, pero como estaba allí, como todo el rato estaba allí, no le prestaba demasiada atención. Saber que ya no lo puedo ver y que va a salir de España porque su dueña ha decidido venderlo ha hecho que me entre una desmedida pasión por ese cuadro. Ahora me paso el día contemplando reproducciones del Mata Mua por internet.

La belleza de ese cuadro ha hecho estallar mi alma en mil pedazos. Estoy convencido de que Paul Gauguin depositó en el Mata Mua un mensaje para mí, un mensaje exclusivo para mi persona que me ayudará a vivir los años que me queden, y ahora me voy a quedar sin recibir el mensaje de Gauguin. Creo que Gauguin estaba pensando en mí cuando pintó el Mata Mua. Un especialista dice que el Mata Mua solo es comparable al Guernica, de Picasso, y a Las Meninas, de Velázquez.

Entonces respiro, porque esas dos obras están a mi alcance. En ellas también habrá un mensaje esperándome, y ese mensaje puedo consultarlo. Un especialista en arte dice que el Mata Mua es uno de esos cuadros que justifican subirte a un avión y plantarte en Madrid. Ya no será Madrid, ahora. El mensaje que Gauguin puso en ese cuadro se marcha. ¿Adónde irá? El cuadro está valorado en 40 millones. ¿Por qué yo no tengo 40 millones? Lo normal sería que Gauguin hubiera dispuesto también que yo tuviera 40 millones para poder comprar y consultar mi mensaje. Tampoco tuvo 40 millones el pobre Gauguin, y eso que era el autor del cuadro. Somos pobres, Gauguin y yo. Ese es el mensaje.

Inicia sesión para seguir leyendo

Sólo con tener una cuenta ya puedes leer este artículo, es gratis

Gracias por leer EL PAÍS
Normas

Más información

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Logo elpais

Ya no dispones de más artículos gratis este mes

Suscríbete para seguir leyendo

Descubre las promociones disponibles

Suscríbete

Ya tengo una suscripción