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Amazon desafía el precio fijo del libro con una campaña de descuentos

Cultura teme que la plataforma esté haciendo “un uso ventajista del lenguaje” al acogerse a una excepción normativa que permite rebajas del 25%. Los libreros piden reformar la ley

Libros almacenados en el centro logístico de Amazon en San Fernando de Henares (Madrid) el día de su apertura en 2012.
Libros almacenados en el centro logístico de Amazon en San Fernando de Henares (Madrid) el día de su apertura en 2012.

Amazon ha decidido comprobar esta semana hasta dónde puede estirar las excepciones de la Ley de la Lectura, del Libro y de las Bibliotecas, aprobada en octubre de 2007. La norma regula el precio fijo de los libros en España, que se estableció como una medida protectora del pequeño librero para que pudiera defenderse de las grandes cadenas, con capacidad para desplegar campañas comerciales más agresivas. Doce años después, un nuevo actor domina la escena: la gran plataforma digital, que acaba de lanzar una campaña denominada Fiesta del Libro con una rebaja del 25% del precio habitual en una cantidad limitada de títulos. Es un descuento superior al que contempla la legislación, que estipula descuentos del 5% (aplicables siempre que el vendedor lo desee) y solo permite rebajas del 10% en ocasiones especiales como el Día del Libro o determinadas ferias, congresos y exposiciones.

No se puede sobrepasar ese límite, salvo en contadas excepciones, recogidas en el artículo 10 de la dicha ley. Y a una de esas excepciones se ha acogido Amazon para ofertar este descuento del 25%. En la cláusula i se dice: “El librero o detallista podrá aplicar precios inferiores al de venta al público a los libros editados o importados transcurridos dos años desde la última edición siempre que hayan sido ofertados por los mismos durante un período mínimo de seis meses. La oferta y exposición de estos libros deberá realizarse separada y suficientemente indicada de la de los libros sujetos a precio fijo”.

La controversia está en la expresión “oferta y exposición”. La Confederación Española de Gremios y Asociaciones de Libreros (CEGAL) está valorando denunciar a la multinacional por vulnerar la ley, puesto que entienden que el término “expuesto” no alude a estar disponible online. Javier López Yáñez, director de CEGAL, explica que cuando se creó la norma no se pensó en la venta en Internet. De ahí que entienda que solo afecta a los libros de stock que una librería ha expuesto en su escaparate y retiene en sus almacenes. “Y no en los almacenes de los editores con los que ha llegado a un acuerdo para rebajar los precios. Es un falseamiento: ni es leal con la ley ni con el espíritu del precio fijo”, explica el responsable de esta confederación.

El Ministerio de Cultura reaccionó este martes con cautela ante la protesta de los libreros. “Tenemos la sensación de que Amazon podría estar haciendo un uso ventajista del lenguaje en la apariencia de su promoción, porque conforme a la ley solo unos libros muy determinados (por ejemplo, los descatalogados o aquellos editados o importados transcurridos dos años desde la última edición siempre que hayan sido ofertados por el librero o detallista durante un periodo mínimo de seis meses) pueden tener descuentos superiores al 10%”. Si se confirma que esos descuentos no son conforme a ley, el ministerio anuncia que tomará “las medidas oportunas”.

Paradójicamente, uno de los libros incluidos en la campaña de descuentos de Amazon es una obra escrita por el anterior ministro de Cultura, Máximo Huerta. Amazon llegó a un acuerdo con la editorial Mueve tu lengua para rebajar de 15 euros a 11,25 Elsa y el mar (2016), escrito por Huerta e ilustrado por María Cabañas.

Estudio al detalle

Entre los títulos de la promoción no aparece ninguna gran editorial, pero Amazon no ha querido aclarar si grupos como Planeta o Penguin Random House han declinado participar. Fuentes de la multinacional reconocen que se imaginaban que la promoción podría suscitar ruido entre el sector y que por ello estudiaron al detalle las excepciones. Aseguran que “cumple con lo establecido en la normativa aplicable”. Se ciñen a explicar que trabajan “con autores y editoriales con el objetivo de ayudarles a alargar la vida media de los libros que publican para que puedan maximizar sus ventas así como proporcionarles un escaparate extra”.

Sin embargo, el director de CEGAL asegura que las editoriales “son conscientes de que esta promoción bordea la ilegalidad, por eso la mayoría a las que se les ha ofrecido participar se han negado a ello y a cambiar los precios”. No comparte del todo este juicio Antonio María Ávila, director ejecutivo de la Federación Española de Gremios de Editores de España (FGEE), que no cree que Amazon esté incumpliendo la norma. “La clave no está en el término ‘exposición’, sino en si es iniciativa del editor. Si no es un acuerdo con el editor, no lo puede hacer. Pero esto Amazon lo tiene muy claro”, señala Ávila.

En la misma línea, el presidente de la FGEE, Miguel Barrero, explica que los ofertados “apenas” son “60 títulos minoritarios” y que lo peor es la manera en que lo publicitan. “Sí entiendo a los libreros cuando explican que el 25% de descuento confunde a los clientes, porque es un porcentaje que ellos no pueden hacer y Amazon lo aprovecha”, comenta Barrero.

No es el único punto en el que chocan estas dos partes del sector. Los libreros reclamarán al nuevo Gobierno una reforma integral de la ley, con la anulación tajante de todas las excepciones ante el nuevo paradigma de venta. “Se ha quedado obsoleta. La llegada de todas estas plataformas es un factor que hay que tener en cuenta e instaurar el precio fijo sin excepciones, incluyendo el libro escolar. No se puede dar un paso atrás en los descuentos. Entendemos que esa es la mejor defensa de la cadena del valor cultural”, reivindica López Yáñez.

Para los editores, por el contrario, lo importante es la venta: “La ley establece criterios muy acertados y tiene total actualidad. Es una ley perfectamente diseñada”, sostiene Barrero.

“La legislación no está pensada para esos gigantes”

TOMMASO KOCH

Cambiar la ley. O, quizás, la mentalidad. La nueva guerra de los libreros contra Amazon le genera dudas a Iban García del Blanco, secretario federal ejecutivo de Cultura y Deportes del PSOE. El socialista aclaraba este martes que no había podido analizar en profundidad el asunto, pero sí tenía claro que la ley del libro “está concebida, si acaso, para proteger al sector editorial español”. “Es relativamente reciente y tal vez sea el sector digital el que tenga más interés en que se actualice. De todos modos, las mismas normas son de obligado cumplimiento para cualquiera, ya sea un librero o una plataforma digital, y tanto si suponen un problema para Amazon como si le generan un beneficio”.

Lo cierto es que, cuando España aprobó su ley del libro, la compañía estadounidense ya llevaba 13 años de vida. Sin embargo, estaba lejos de convertirse en el coloso que fagocita cada mercado que toca. El legislador impuso entonces un precio fijo al libro, pero permitió a libreros y detallistas aplicar descuentos para obras que llevaran dos años sin nuevas ediciones y hubieran sido “ofertadas durante un periodo mínimo de seis meses”.

¿Es comparable exponer un libro durante ese tiempo en una estantería con mantenerlo en un catálogo online? “Amazon puede estar cumpliendo la ley, pero el problema es que nos movemos con una legislación que es necesario revisar y no está pensada para esos gigantes de ventas. La compañía está aprovechando una ventaja por incomparecencia de la Administración”, defiende Unidas Podemos. García del Blanco remitió a futuras decisiones del Ministerio de Cultura: “Detrás de este tema subyace un debate sobre el comportamiento de estas empresas, como la desprotección laboral o la reducción de la competencia”. Este periódico intentó recabar, sin éxito, la opinión del Partido Popular y de Ciudadanos.

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