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La ONU pide disculpas a España por su “horrible error” sobre el ‘Guernica’ de Picasso

La web de la institución lo definía como "forma de protesta artística contra las atrocidades de la República durante la Guerra Civil española"

El 'Guernica', en el Reina Sofía. En vídeo, las declaraciones del portavoz del secretario general de la ONU. Foto: álvaro garcía | Vídeo: EFE

El Guernica ha sido, al menos durante tres años, un cuadro que Pablo Picasso pintó como protesta “contra las atrocidades de la República durante la guerra civil española”. Esa es la definición que colgaba en el apartado de la web del organismo dedicado a los obsequios recibidos por la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Lo reconoció el lunes en rueda de prensa Stéphane Dujarric, portavoz de la institución, que ha pedido perdón a España por definir de esta manera el icono del Museo Reina Sofía. Dujarric ha catalogado esta descripción como un “horrible error” que van a subsanar de manera inmediata.

Por ahora, la web de la ONU ha sido retirada mientras los especialistas la peinan de arriba abajo y revisan otros posibles fallos históricos de tarjeta roja. “Obviamente es un horrible error si se tiene en cuenta lo que realmente sucedió en Gernika”, ha matizado el portavoz de la institución que vigila por la paz mundial. “Lamentamos el error y trasladamos nuestras disculpas al pueblo y al Gobierno de España”, ha añadido antes de señalar que todo ha sido un fallo sin “mala intención” o “segundas intenciones”.

La reseña de Naciones Unidas que cambió el relato de los hechos y convirtió a la República en responsable del bombardeo de la ciudad de Gernika se refería a un tapiz encargado por Nelson A. Rockefeller, en 1955, realizado por el taller de J. de la Baume-Durrbach (al sur de Francia), bajo la supervisión del artista malagueño. “El tapiz fue presentado y colocado sobre la pared a la entrada del Salón del Consejo de Seguridad, el 13 de septiembre de 1985”, recuerda la página web que difunde el catálogo artístico de Naciones Unidas. La viuda del magnate donó la obra en noviembre de 2016.
“Sabemos perfectamente que los republicanos fueron las víctimas y no los autores”, ha dicho Dujarric, que reconoció que había recibido noticias del problema a lo largo del fin de semana, cuando EL PAÍS publicó la información de la campaña de recogida de firmas lanzada por la plataforma Nueva Cultura para subsanar el error. El lunes dio la orden de dejar fuera de servicio el sitio. Gernika fue bombardeada el 26 de abril de 1937 por aviones de la Legión Cóndor alemana, país aliado del dictador Francisco Franco. Arrojaron 31 toneladas de bombas incendiarias y explosivas durante cuatro horas sobre la población. Arrasaron la localidad vasca con el propósito de provocar una destrucción masiva.

Esta revisión de la historia política y artística española ejecutada por la ONU obviaba que el Guernica fue un encargo del director general de Bellas Artes, Josep Renau, a petición del Gobierno de la Segunda República española para ser expuesto en el pabellón español de la Exposición Internacional de 1937, en París. La intención, efectivamente, era propagandística, pero para atraer la atención del público a la causa republicana en plena Guerra Civil. Y no al revés, como ha difundido el comité artístico que redacta y clasifica las fichas de las obras regaladas a la ONU desde 1967.

Picasso decidió que el cuadro fuera conservado y custodiado por el Museo de Arte Moderno de Nueva York (MoMA) hasta que desapareciera la dictadura de Franco. Y dejó claro que su deseo era que el Guernica llegara a España cuando el país recuperase la democracia. “Solo volverá con la República”, escribió Picasso en noviembre de 1970 al MoMA para aclarar los términos. Esta puntualización, que casi desmantela su retorno en 1981, también se la saltó la ONU, que aseguraba que “Picasso pidió que el cuadro se llevase de vuelta a su país natal, España, cuando se restablecieran las libertades públicas”. Pero la referencia a una tercera República había desaparecido en la definición para cuadrar la versión difundida. Este episodio demuestra que el arte no solo se pone al servicio de la propaganda, también de la contrapropaganda.

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