Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Suspendidas de forma “provisional” las visitas experimentales a la cueva de Altamira

Los responsables del yacimiento detectaron una "perturbación en la concentración de anhídrico carbónico" en el interior de la cavidad, aunque consideran que es "natural y estacional"

Visitantes de la reproducción de la cueva de Altamira, en abril de 2015.
Visitantes de la reproducción de la cueva de Altamira, en abril de 2015.

Pese a sus decenas de miles de años, la cueva de Altamira está viva. “Es un organismo que respira y que es influido por las condiciones atmosféricas exteriores”, explica por teléfono Juan Manuel Vicent García, investigador del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y miembro de la comisión que monitorea la llamada Capilla Sixtina del arte paleolítico y sus célebres pinturas rupestres. Y precisamente a ello atribuye el Museo de Altamira la suspensión “excepcional y provisional” de la visita a la cueva prevista para este viernes 4 de enero: se detectó una "perturbación en la concentración de anhídrido carbónico" en el interior de la cavidad, "natural y estacional" que, según el centro, es "determinada por la situación climática en el exterior".

“Se trata de una acción preventiva que se mantendrá hasta que se recuperen los valores de referencia establecidos”, informa el centro en varios mensajes en Twitter. Es decir, la duración del parón dependerá de lo que tarde la cueva en volver a la normalidad. Desde que Altamira reabriera sus puertas en febrero de 2014, tras 12 años de cierre, es tan solo la segunda vez que se suspenden las visitas semanales —cada viernes, acceden cinco personas, escogidas por sorteo—: la anterior cancelación se produjo el 14 de diciembre y también fue anunciada en Twitter por el centro, aunque no trascendió. “El invierno ya de por sí es el periodo en el que la cueva ventila menos y tiene valores de CO2 más altos. Debido a la climatología de Cantabria en estos meses, se han detectado alteraciones que no son normales, de ahí que hayamos decidido suspender el acceso de cualquier persona y evitar que haya otras aportaciones de CO2”, agrega Pilar Fatás, directora del Museo Nacional y Centro de Investigación de Altamira.

Vicent García prefiere no valorar la suspensión, ya que aún no ha estudiado la documentación correspondiente, pero sí explica cómo funciona el Plan de Conservación Preventiva aprobado por el Patronato del Museo de Altamira. Y lo compara con el protocolo de contaminación del Ayuntamiento de Madrid: hay una serie de variables que son analizadas de forma constante y automática; si se registran alteraciones en algunas de ellas, se activan las contramedidas previstas, de distintos niveles, según la gravedad del problema. Y entre las primeras, como forma de prevención, está la suspensión de las visitas. Correspondería a algo así como prohibir aparcar en el centro, por seguir con el símil. “Parar el acceso es una de las medidas más inmediatas según el protocolo”, confirma Fatás.

La directora excluye que lo ocurrido reavive la polémica sobre la oportunidad de abrir la cueva a las visitas, y el daño que esas pueden causar a las pinturas rupestres, que ha generado un choque de opiniones ininterrumpido desde 2014: “Lo importante es informar bien y que no se cree alarma. Es una alteración natural, que se produciría también si la cueva estuviera cerrada”. Justo en 2014, Vicent García cofirmó con otros expertos un artículo que se oponía a permitir el acceso, y desde entonces ha mantenido su rechazo a las visitas.

Fatás tampoco ve razones para que se acelere una reunión del Patronato de Altamira, que tiene la última palabra sobre la gestión de la cueva y lleva sin convocarse desde junio de 2017. A la sazón, se indicó que se estudiaría la estacionalización de las visitas experimentales, según recoge la agencia Europa Press. Más habitualmente se junta la comisión de seguimiento, que asesora las decisiones sobre Altamira y está compuesta por representantes de la Administración Pública y del museo (estatal), de la Universidad de Cantabria y del CSIC. Su próxima reunión está prevista hacia finales del invierno, aunque sus miembros relatan que se mantienen en contacto permanente. Porque la cueva está viva y puede cambiar en cada instante.

Se adhiere a los criterios de The Trust Project Más información >