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Andreu Alfaro, un escultor autodidacta comprometido con su tiempo

La retrospectiva 'Alfaro. Laboratorio de formas escultóricas' muestra en la Fundación Bancaja de Valencia la producción del artista durante más de 50 años

En la foto, una de sus famosas generatrices, 'Homenaje a Leonardo', de madera, realizada en 1971.rn Ampliar foto
En la foto, una de sus famosas generatrices, 'Homenaje a Leonardo', de madera, realizada en 1971. EL PAÍS

Para el historiador Tomás Llorens, comisario de la retrospectiva junto a su hijo Boye, se trata de la exposición más ambiciosa e importante que se ha presentado jamás sobre la obra del escultor Andreu Alfaro (1929-2012). “El lado más íntimo de su creatividad y su imaginación nunca se ha mostrado igual, ni siquiera en las dos retrospectivas que le dedicó el IVAM, la primera en 1991, porque todavía le quedaba mucha obra por crear, y la segunda, en 2007, porque solo contenía piezas de la colección del propio artista”, ha apuntado Llorens.

Afirmación que comparte el hijo de Alfaro, Andrés, que ha agradecido la selección y disposición de la obra, formada por 89 piezas de formato pequeño y mediano realizadas desde sus comienzos, en 1958, hasta su fallecimiento. La exposición excluye las esculturas públicas del artista, un aspecto muy importante en la trayectoria de Alfaro. Ausencia que obedece a la imposibilidad de transportar las obras por razones materiales y artísticas, dado que fueron creadas para un lugar determinado.

Para suplir esa limitación y proporcionar al público una imagen comprensiva de la obra de Alfaro en conjunto, los comisarios han incluido en la exposición un vídeo dirigido por Vicent Tamarit, dedicado a sus esculturas monumentales, y se ha instalado frente a la fachada de la fundación la pieza de hierro pintado Homenaje a Platón, de más de dos metros. La exposición, Alfaro. Laboratorio de formas escultóricas, que se podrá visitar hasta el próximo 3 de febrero en la Fundación Bancaja, pretende ofrecer una mirada a la obra del escultor acercando al público al taller del artista como laboratorio de investigación y experimentación. Razón por la que se han incluido más de 30 maquetas, hechas por el escultor con sus manos y con materiales frágiles, a veces, solo cartulina, que servían como estudio y preparación de las obras.

La muestra se divide en ocho capítulos temáticos dispuestos cronológicamente. Una estructura similar a la forma de trabajar del artista: cada una de las temáticas escultóricas le ocupó una etapa. Alfaro dispone de una obra extensa y variada, más de un millar de piezas, según Llorens, que ha explicado que el primer capítulo está dedicado a los comienzos que enlazan con la tradición del constructivismo abstracto de entreguerras con puntos de referencia históricos como Vantongerloo y la Bauhaus, y más adelante el futurismo de Boccioni. El alambre, la hojalata, el acero inoxidable, el hierro y el latón pulido son los materiales elegidos por Alfaro.

'Afrodita VI', realizada en mármol rosa de Portugal.
'Afrodita VI', realizada en mármol rosa de Portugal.

En la segunda etapa, denominada Emblemas, que va desde 1960 a 1973, el artista abandona la experimentación e introduce en su obra referencias al mundo político y social. Ya está integrado en el Grupo Parpalló, contacta con Vicente Aguilera Cerní y sigue las influencias del artista vasco Jorge Oteiza. Pero todavía más importante será su eterna amistad con Joan Fuster, cuyo libro Nosaltres el valencians, publicado en 1962, asumirá por completo. También conoce a Raimon, de quien cogerá títulos de sus canciones para varias esculturas. De esas fechas es la obra Homenaje a Miguel Hernández, de acero inoxidable. Homenaje a Joan Fuster, de hierro pintado; Victoria de Bahía de Cochinos; La veu d’un poble; La mort és perfecta, realizada en madera. Homenaje a Brancusi, de acero inoxidable y Homenaje a Picasso, en hierro pintado.

El tercer bloque está dedicado a sus conocidas generatrices (superficies curvas creadas por la yuxtaposición de varillas rectas). Famosa es Bon día libertad, que creó tras la muerte de Franco para ser instalada en los jardines de la Bienal de Venecia, y celebrar la llegada de la democracia. El cuarto corresponde a las transparencias cromáticas; el quinto al diálogo del artista con el barroco; la sexta etapa muestra la fascinación de Alfaro por el mundo de Goethe; el séptimo bloque de la exposición es De jazz y los ángeles. En 1994 Alfaro hizo una exposición “sorprendente”, señala Tomás Llorens en el catálogo editado para la retrospectiva. Se titulaba Jazz y llevaba una dedicatoria del propio artista: “A la música de los negros norteamericanos, que tanta apasionada alegría me ha proporcionado, del corazón a los pies, durante toda mi vida”.

La última etapa Contraminimalismo representada por la obra De la vida i la mort, la memoria, realizada en 1987, es una serie de planchas de acero inoxidable iguales, de pequeño formato diferenciadas por uno o varios cortes hechos en los bordes del rectángulo.

El IVAM le concedió hace dos años el premio Julio González. Alfaro también fue galardonado con el Premio Nacional de Artes Plásticas, el Premi d’Honor Jaume I y la Creu de Sant Jordi.

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