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Cuando Alfaro conoció a Fuster

Una exposición en la Universitat de València recorre su amistad y colaboración

Andreu Álfaro, a la izquierda, y Joan Fuster. Ampliar foto
Andreu Álfaro, a la izquierda, y Joan Fuster.

En el libro que el crítico Vicente Jarque le dedicó al escultor Andreu Alfaro a propósito de la relación entre el escritor Joan Fuster y el creador plástico, este último comenta: “Era como una especie de confesor para mí”. Veinticinco años después de la muerte del escritor y cinco de la del escultor, la exposición Assaig amb els dits al Centre Cultural La Nau de la Universitat de València reflexiona sobre las “confesiones” y las complicidades que a lo largo de medio siglo tejieron ambos marcadas por una profunda amistad y admiración mutua. “El suyo fue un encuentro propiciado por las palabras y los grafismo, los dibujos y los textos que cada uno produjo con independencia del otro y que ambos se cruzaron” señalan en el texto de presentación los comisarios de la exposición, el profesor de Filosofía de la Universitat de València Anacleto Ferrer y el pintor Artur Heras. En 1955 Joan Fuster publica el libro El descrèdit de la realitat, un ensayo sobre el arte que no pasa desapercibido para un hombre joven como Andreu Alfaro que solo poco tiempo después se integra en el Grupo Parpalló, la formación que se propone romper el ambiente asfixiado de postsorollismo que domina el ya de por si exiguo panorama del arte valenciano en la posguerra.

“El título Assaig amb els dits quiere hacer referencia a ese vinculo entre las dos maneras de trabajar de ambos” señala Artur Heras. “Alfaro es un dibujante innato, alguien que dibuja sin aprendizaje, de una manera espontánea. Y en el caso de Fuster tenemos también esa manera espontanea que se expresa en textos como los aforismos. Las maneras de escribir y la manera del dibujo de Alfaro guardan muchos paralelismos”. Joan Fuster y Andreu Alfaro colaboran muy tempranamente, en 1959 para una antología de cuentos infantiles reunida por Fuster para la editorial Moll de Mallorca, el escritor recomienda al dibujante para las ilustraciones del libro”. “El que verdaderamente sufre un verdadero impacto en esta historia es Alfaro cuando conoce a Fuster. Esa persona erudita, culta, y al mismo tiempo de una gran lucidez, radicalmente opuesta a la cultura provinciana que se vive en Valencia, que le señala sus cuatro puntos cardinales identitarios, sus referencias culturales “comenta Artur Heras. “Eran muy diferentes, y me atrevería a decir que la profundidad de su amistad radica justamente en esa diferencia”. “

Cuando Alfaro conoció a Fuster

El cantante Raimon, amigo de Fuster y Alfaro señala en uno de los textos de la exposición “la fascinación que produce en Alfaro el “descubrimiento” de una inteligencia como la de Fuster”. Raimon que ha homenajeado a ambos en sus canciones, dedicándole algunas de sus composiciones escribe lo revelador que fue para el escultor un pensador como Fuster poder “tenerlo cerca y aprender al mismo tiempo”. “El placer de sentirse entendido como artista y la constatación de saber que muchos de los problemas que Alfaro sentía como ciudadano del País Valenciano, Fuster los había pensado ya y había encontrado algunos caminos de posibles soluciones”.

La exposición reúne la casi totalidad de los dibujos que Alfaro realizó sobre el escritor. “Le hizo muchos dibujos, hasta después de la muerte de Fuster continuó dibujándolo” señala Artur Heras. También se podrán ver las esculturas y los bocetos que el artista dedicó al escritor. Además, se exhiben libros, fotos, revistas, programas y otros materiales que testimonian la amistad, la admiración mutua y el profundo amor entre los dos personajes. La exposición permanecerá abierta en la Sala Martínez Guerricabeitia del Centre Cultural La Nau del 23 de octubre al 14 de enero del 2018.

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