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Michael Che y Colin Jost, los niños bonitos del capo de la comedia

Los presentadores de las noticias de Saturday Night Live se enfrentan al reto de ser los maestros de ceremonias en los premios Emmy

Premios Emmy 2018
Colin Jost y Michael Che, copresentadores de los premios Emmy 2018. AP

Hay mesas televisivas que deberían tener un hueco en los museos de historia audiovisual. Pocos muebles han sido ocupados por tanto talento como la mesa de Weekend Update. En ella se han sentado Chevy Chase, Bill Murray, Christopher Guest, Norm MacDonald, Tina Fey, Amy Poehler, Jimmy Fallon y Seth Meyers. Gracias a ellos, la parodia de las noticias que emite Saturday Night Live (SNL) cada sábado desde 1975 ha sabido mantener su relevancia, pese al clima actual de informativos convertidos en entretenimiento 24 horas y el humor cubriendo el papel de las noticias. La complicada estela la mantienen viva ahora una de las parejas peor avenidas que jamás haya llenado el plató, Colin Jost (Staten Island, 1982) y Michael Che (Nueva York, 1983). Esa mesa ha hecho que el estilo opuesto de esta pareja de neoyorquinos con un bagaje cultural y humorístico tan distinto funcione. Aunque claro, solo por ocupar ese espacio en un momento tan relevante se aseguraban la mirada de todos. Pero este lunes tendrán que probarse fuera de esa mesa, sin mapa detrás, cuando presenten juntos los premios Emmy. Es la prueba de fuego para su carrera tras SNL.

Hablarán de política, Trump, el Me Too y la reciente dimisión del presidente de CBS, Les Moonves, acusado de abuso sexual. Es lo que se espera de la pareja de cómicos que dan las noticias cada semana. Incluso si después de cuatro grandes galas de premios desde que estallara el movimiento feminista tras las primeras acusaciones contra Harvey Weinstein, los presentadores siguen siendo hombres. Solo hombres.

Lo que sí se puede asegurar es que Jost y Che no se saldrán del guion con grandes fanfarrias. Lo han repetido mil veces: ellos no buscan hacer política ni entrar en la mente del espectador, solo quieren que “una broma sea una broma”. “Solo intentamos saber lo que es gracioso”, decía Jost en una entrevista previa a los premios. Ambos se han mostrado indiferentes además ante las entregas de galardones, y el mundo de la televisión en general. "Creo que la mayoría del tiempo se toman demasiado en serio y los premios se centran en cosas que no importan al 99% del país. Son adultos con trofeos ¿por qué tomárselo en serio?”, explicaba Jost, pareja actual de Scarlett Johansson), al periódico Los Angeles Times: “¿Recuerdas cuando películas como Gladiator ganaban Mejor Película? Por qué un filme bueno y divertido no puede ganar hoy y solo lo hacen los culturetas. Ambas son buenas, sí, pero la divertida es más difícil de hacer”.

Las declaraciones de quien lleva seis años como guionista jefe de SNL, nacido como tantos cómicos en Harvard, fueron polémicas. Dijeron que Jost, con su eterna cara de niño bueno que él nunca vio preparada para la cámara, ninguneaba películas minoritarias como Moonlight. Criticaban que sonaba “demasiado blanco”, que hablaba desde una posición de privilegio. Nada comparado, sin embargo, con la que le cayó en Twitter a su compañero afroamericano (el primero en la mesa de Weekend Update) cuando defendió la vuelta a escena del cómico Louis C.K. siete meses después de ser acusado de abuso sexual en distintas ocasiones: “Tiene derecho a hablar y a ganarse la vida”, apuntaba Che, al que también han criticado varias mujeres por su actitud abusiva. “Acabaremos en el lado incorrecto de la historia. Vamos a por ello”, bromeaba días más tarde el cómico que recibe su falso apellido del Che Guevara con AP. Más que cualquier otro presentador de las anteriores generaciones, ambos están preparados para aguantar todas las críticas de la noche en Twitter.

Por suerte para su futuro los protege el que posiblemente sea el nombre más poderoso de la gala de este año: Lorne Michaels, creador de Saturday Night Live que produce la gala por primera vez desde 1988. Mucho ha cambiado desde entonces, cuando Aquellos maravillosos años y Treintaytantos arrasaban en unas galas donde todavía no se veía la televisión de pago, pero él y su programa de sketches siguen ahí. A él le deben la carrera muchos de los presentes esta noche. Mientras, SNL está, después de 43 años, más vivo que nunca, con 21 candidaturas, audiencias inéditas y gran parte del reparto nominados: Alec Baldwin, Kate McKinnon, Aidy Bryan, Leslie Jones y Kenan Thompson (candidato tras una andadura de 15 años). Los presentadores también están nominados junto a una treintena de escritores por los guiones del programa.

Todos, y algún que otro miembro de repartos anteriores y expresentadores, estarán sobre el escenario para echar una mano a la flamante pareja de monologuistas, cuyo ritmo funciona mejor cuando comienza a improvisar y reírse del otro. Al fin y al cabo Saturday Night Live es esa gran familia del humor, una institución inconmensurable de un exclusivo grupo que se apoya y echa los trastos a la cabeza a partes iguales. La marca más clásica de NBC es la apuesta de los Emmy para reflotar la audiencia de unas galas de premios en directo que cae año tras años, se llamen Emmy, Grammys u Oscars. Si no lo logran, siempre pueden inventarse la categoría a mejor serie popular. Jost seguro que lo apoyaría.

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