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El Peñón de Ifach, el icono turístico que gobernaron dos mujeres en la Edad Media

En el siglo XIV, albergó una población que dirigieron Saurina de Entenza y Margarita de Llúria. Ahora aspira a ser Patrimonio de la Humanidad

Peñón de Ifach, en Calp, Alicante.
Peñón de Ifach, en Calp, Alicante.

El Peñón de Ifach es un solemne promontorio rocoso situado frente a la costa de Calp (Alicante), uno de los iconos turísticos de la Comunidad Valenciana y un emplazamiento cuya trayectoria histórica ha quedado marcada por la singularidad. El pluriempleo al que le ha sometido el ser humano lo ha convertido en el parque natural más pequeño de Europa y el más visitado de la Comunidad Valenciana. Su altura de 332 metros también lo coloca en un lugar de relevancia en el ámbito de la escalada. Pero su espíritu diferencial viene de lejos. Durante la Edad Media albergó una ciudad, la Pobla de Ifach, que llegó a ser gobernada por dos mujeres, un hito casi insólito en la sociedad feudal.

Todas estas particularidades podrían enrolar al peñón en la lista del Patrimonio de la Humanidad que maneja la Unesco, si prospera el proyecto auspiciado por la Diputación de Alicante, la Consejería de Medio Ambiente y la Fundación del Museo Arqueológico de Alicante (Marq), cuyo primer borrador ya está redactado y listo para revisión, según ha adelantado a EL PAÍS José Luis Menéndez, técnico del Marq y director de la campaña arqueológica que, desde hace 14 años, saca a la luz el plano de piedra que dejó la Pobla de Ifach en las laderas del peñón.

La candidatura permitiría la puesta en valor, la consolidación y la conservación de esta referencia marítima desde la Edad de Bronce, de su riqueza natural y de los vestigios arqueológicos de una ciudad medieval que apenas duró cien años, entre 1297 y 1400, pero demuestra cómo funcionaba la foral y parlamentaria sociedad feudal del Reino de Valencia durante los siglos XIV y XV.

Todo nace con la expansión territorial del rey Jaime I, soberano de la Corona de Aragón que conquista las tierras de Valencia. La necesidad de contentar a los nobles que le ayudan en sus campañas le fuerza a “entregar sus tierras” a sus principales colaboradores. El monarca va comprometiendo y parcelando su territorio, pero es su hijo, Pedro III El Grande, el que “paga las deudas de su padre”, según Menéndez.

Y la zona que actualmente comprenden los municipios de Calp, Benissa y Teulada recae en su “principal almirante, el calabrés Roger de Llúria”. Su cometido es “explotar todas las riquezas de la zona, el bosque, la pesca, el ganado, las salinas e incluso el paso por las puertas de la ciudad”, para repartir la recaudación con la Corona. Pero el almirante no abandona su espíritu bélico y delega el poder “in pectore, porque en aquella época no podían gobernar las mujeres”, en su esposa, Saurina de Entenza. Es ella quien organiza la llegada de los colonos cristianos traídos desde Aragón y Cataluña para dar vida a la Pobla de Ifach, mientras Roger de Llúria se dedica, entre otros cometidos, a “guerrear en Italia y negociar con el Papa”.

Un documento estipula que en Ifach llegan a pagarse impuestos por “cien fuegos”, que es el tributo que cada familia abona por una vivienda. De esta forma, se calcula que en Ifach habitaron “entre 300 y 400 personas”. Primero, bajo el mando de Saurina y después, a las órdenes de su hija Margarita de Llúria. “El testamento de Saurina estipula que si su heredera muere sin descendencia, la Corona recupera las tierras”, en lo que para el arqueólogo del Marq es un ejemplo de “la estrategia del nuevo rey, Jaime II, para recuperar poder y territorios sin ejercer una dictadura”.

Yacimiento arqueológico de la Pobla de Ifach. ampliar foto
Yacimiento arqueológico de la Pobla de Ifach.

La Casa Llúria

Los restos arqueológicos encontrados en el peñón dan la medida de la labor de la esposa y la hija del almirante. “Hemos hallado un gran edificio de dos plantas, de cien metros cuadrados cada una, que fue la Casa Llúria”, explica Menéndez. También van sacando a la luz “las tres puertas que daban acceso a la Pobla, la muralla que la circundaba, sus calles principales y una iglesia con dos capillas y una nave central de treinta metros de largo”. Y al lado del templo, “el cementerio, con 59 tumbas entre las que se reparten casi un centenar de individuos”. Y apenas han excavado “un 15% del total del yacimiento, que ocupa unos 70.000 metros cuadrados”.

A la muerte de Margarita sin descendencia, los dominios de Ifach vuelven a la Casa Real. Y los colonos son trasladados de nuevo tierra adentro. Con ellos, al despuntar el siglo XV, se desarrollarán los actuales municipios de Calpe, Benissa y Teulada, que formarán parte del entonces Condado de Denia. El germen de lo que seis siglos después es la comarca alicantina de la Marina Alta, uno de los mayores focos turísticos de la costa alicantina, en el que el Peñón de Ifach ejerce de póster de agencia de viajes, parque natural, gancho para escaladores, yacimiento arqueológico y candidato a Patrimonio de la Humanidad.

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