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El viaje de vuelta del escritor que triunfó en francés

Nuevas ediciones en castellano coinciden con el reconocimiento a Agustín Gómez Arcos del parlamento andaluz

El dramaturgo y novelista Agustín Gómez Arcos.
El dramaturgo y novelista Agustín Gómez Arcos.

En una tumba en el cementerio de Montmartre yace nuestro último exiliado, Agustín Gómez Arcos (Enix, Almería, 1933-París, 1998), el escritor que escogió el autodestierro marchándose a Francia después de ver cómo la censura franquista impedía la representación de sus obras. Un autor que decidió borrarse en castellano para resucitar en otra lengua, pasando de ser dramaturgo español a novelista francés, y quedando prácticamente inédito y olvidado en su país natal. Hoy su obra es de lectura obligatoria en los liceos franceses, pero varias iniciativas editoriales e institucionales se han empeñado en rescatarlo e incorporarlo con naturalidad en su país.

Este año se cumplen dos décadas de su muerte en Francia. Y también 50 años de su salida de España hacia París, cuando aún no se habían consumido las llamas de mayo de 1968. Es en la capital francesa donde se asienta el dramaturgo poco después de haber ganado el Premio Lope de Vega de Teatro. Allí sobrevive trabajando como camarero en algunos de los cafés-teatro del barrio latino donde en las sesiones nocturnas se podían ver representaciones de la escena alternativa.

Jacinto Soriano, catedrático emérito de la Universidad de la Soborna que dirigió el Teatro Español de la Sorbona y que conoció al autor, cuenta la noche en la que un editor asistió al montaje de las obras Adorado Alberto y Pre-papá que representaban en el sótano de La Escala, un bar de la calle Monsieur-le-Prince. “Se interesó por el autor de las obras y quedó muy sorprendido cuando le dijeron que era el camarero que servía las copas. Entonces le propuso escribir una novela en francés”, asegura describiendo el origen de L'agneau carnivore (El cordero carnívoro), que se publicaría en 1975.

Soriano fue el autor del prólogo de Escena de caza (furtiva), publicada originalmente en francés y nunca editada en castellano hasta que Cabaret Voltaire la rescató en 2012, como también ha hecho con El cordero carnívoro, Ana no, La enmilagrada, El niño Pan o su Poesía completa. “En octubre de este año de conmemoraciones editaremos Un pájaro quemado vivo y estamos preparando, para finales del 2019 o principios de 2020, Mujer de prestado (La femme d'emprunt), anuncia Miguel Lázaro, editor de Cabaret Voltaire e impulsor de esta biblioteca de rescate del escritor andaluz.

Precisamente en Andalucía se inició a comienzos de año, por iniciativa de Podemos, un proyecto de recuperación y homenaje al escritor. “Se propuso en el Parlamento de Andalucía la creación de una comisión para difundir su obra, propuesta que fue aprobada por unanimidad de los grupos. Ahora estamos a la espera de que arranque la comisión”, añade el editor.

La literatura de Gómez Arcos era incómoda en España ya que desvelaba ambientes de miseria en su Andalucía natal y los mecanismos de tortura del régimen franquista. A pesar de escribir en francés, España era una obsesión para el autor que había escogido el autodestierro por los problemas con la censura. El escritor almeriense era una nota discordante, con una obra contracorriente del espíritu de reconciliación que culminaría en la Transición. Su caso es el último episodio de la larga exiliatura española. Su literatura no es una obra de circunstancias, simplemente agitadora, hecha con la urgencia de los acontecimientos y la necesidad de criticar su época. Sus obras resisten bien el tiempo y asombran con su calidad de página. De ahí el interés y la necesidad de recuperar esta biblioteca incendiada.

El Centro Andaluz de las Letras (CAL) se ha implicado también en este rescate y prepara homenajes. Ya en 2013, en colaboración con la Alliance Française, se organizaron mesas redondas en Almería y junto a la Biblioteca Pública Francisco Villaespesa se hizo una ruta literaria por lugares que aparecen en sus novelas como la Puerta de Purchena, la Plaza Vieja, Plaza del Educador o el Parque Nicolás Salmerón. “Queremos mantener viva la memoria del escritor almeriense, a través de la inclusión de Escena de caza (furtiva) en los planes de los clubes de lectura coordinados desde el Centro Andaluz de las Letras. Además, elevaremos a la comisión asesora del Centro Andaluz de las Letras la incorporación de Gómez Arcos como candidato al programa Nuevos Clásicos Andaluces que durante este año rinde tributo a Fernando Quiñones y, el año pasado, a Ricardo Molina”, asegura Juan José Téllez, director de programación y contenidos del Centro Andaluz de las Letras. Después de años de silencio, Agustín Gómez Arcos regresa por fin a su país, su lengua y su memoria.