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'Disobedience', un pulso entre el deber y el deseo

El Bafici exhibe la nueva cinta del chileno Sebastián Lelio, una historia de amor prohibido dentro de la comunidad de judíos ortodoxos del norte de Londres

Ronit (Rachel Weisz) y Esti (Rachel McAdams), las protagonistas de 'Disobedience'.
Ronit (Rachel Weisz) y Esti (Rachel McAdams), las protagonistas de 'Disobedience'.

El deseo femenino está oprimido bajo ropas, pelucas y miradas inquisidoras en la comunidad de judíos ortodoxos del noroeste de Londres retratada por el chileno Sebastián Lelio en Disobedience. Las mujeres deben casarse y formar una familia y así lo han hecho Esti (Rachel McAdams) y Dovid (Alessandro Nivola). Pero la muerte del rabino de la comunidad trae de vuelta a su única hija, la transgresora Ronit (Rachel Weisz), y toda coraza y advertencia se vuelve insuficiente para contener sentimientos negados durante años. 

Estrenada en el festival de Toronto, Disobedience se ha exhibido por primera vez en América Latina en el Bafici, el festival de cine independiente de Buenos Aires. La cinta sigue los pasos de Gloria (2013) y de la oscarizada Una mujer fantástica (2017), sus anteriores películas, y vuelve a poner en el centro de la escena a mujeres poderosas que se rebelan contra tradiciones y roles sociales impuestos. Gloria, una mujer a punto de cumplir 60 años, cuestionaba la marginación a la que la sociedad somete a las mujeres mayores. La transexual Marina, interpretada por Daniela Vega, emprendía una lucha solitaria contra la familia de su amado para reclamar su derecho al duelo. En Disobedience son Esti y Ronit quienes rompen con las estrictas reglas de la comunidad judía ortodoxa en la que nacieron y se criaron para dar rienda suelta a su amor prohibido.  

La película fue rodada en Hendon, la comunidad judía ortodoxa del noroeste de Londres y supone también una oportunidad para asomarse a las familias ortodoxas de esta religión, un universo no ajeno a Buenos Aires, que alberga una de las comunidades judías más numerosas del mundo.

Con la adaptación de la novela de Naomi Alderman, Lelio lo logra una película potente y conmovedora, aunque algo menos imprevisible que Una mujer fantástica. Todas las elecciones conllevan sacrificios y McAdams, nominada al Oscar por Spotlight, brilla en su papel de esposa desorientada. Esti aceptó casarse con Dovid, el discípulo del rabino, después de que Ronit escapase de la comunidad y ha volcado toda su pasión en la enseñanza. Ronit vive en la cosmopolita Nueva York, donde rehizo su vida como fotógrafa y rompió todo vínculo con su padre. Pero al enterarse de su muerte, no logra aplacar el golpe desde lejos y decide regresar a casa.

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