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Muere la actriz francesa Stéphane Audran, protagonista de ‘El festín de Babette’

La intérprete estuvo casada con Claude Chabrol con quien trabajó en varias películas

Stéphane Audran, en mayo de 1978, en el festival de Cannes.
Stéphane Audran, en mayo de 1978, en el festival de Cannes. AFP

La actriz francesa Stéphane Audran, protagonista de varias películas de quien fue su marido en los sesenta y setenta, Claude Chabrol, falleció en la madrugada de este martes en París, a los 85 años. Nacida en Versalles en 1932, hija de un médico que murió cuando ella tenía seis años, se formó como actriz teatral, pero desarrolló la práctica totalidad de su trayectoria en el cine, medio en el que debutó en los años cincuenta con papeles anecdóticos que se fueron volviendo cada vez más interesantes. Audran se terminó convirtiendo en una de las actrices más populares en la Francia de Pompidou, gracias a un eterno personaje de burguesa de porte elegante y algo frío y altivo, aunque con reflejos de humanidad que la alejaban de la mera caricatura, en una línea similar a la de Catherine Deneuve, con la que compitió por algún que otro papel.

Con dicción reposada, rostro anguloso y una indiscutible carga erótica, Audran interpretó innumerables variaciones sobre esa misma partitura. A menudo, de la mano de Chabrol, quien la dirigió en películas como Las ciervas (1968), La mujer infiel (1969), Relaciones sangrientas (1972), Locuras de un matrimonio burgués (1976), Laberinto mortal (1977) y Prostituta de día, señorita de noche (1978), donde interpretaba a la madre de Isabelle Huppert, para quien Audran habrá sido un referente innegable. Por ese último papel ganó un césar a la mejor secundaria. Tras su divorcio en 1980, ambos siguieron colaborando, si bien de manera más pausada, en títulos como Pollo al vinagre (1984), Días tranquilos en Clichy (1990) y Betty (1992). Además, Audran trabajó con directores como Éric Rohmer, Claude Sautet, Bertrand Tavernier o Jacques Becker.

Uno de sus papeles más memorables se lo regaló Luis Buñuel en El discreto encanto de la burguesía (1972), que ganaría el Oscar a la mejor película extranjera. Su repercusión le abrió las puertas de Hollywood, aunque estas no tardaron en volver a cerrarse. Emblema de la mujer francesa, fue solicitada por directores extranjeros como Samuel Fuller (Uno rojo, división de choque), Anatole Litvak (La dama del coche con gafas y un fusil), Peter Collinson (Diez negritos) u Orson Welles, que le regaló un papel en su filme inacabado The other side of the wind. Su personaje más recordado en el plano internacional puede que sea el protagónico de El festín de Babette, la película danesa que conquistó el Oscar en 1987. Pese a todo, ese éxito tardío no logró resucitar su carrera, que se encontraba ya en fase de descenso.