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El Gobierno reconoce a Lagun su “contribución a la cultura y la libertad”

El ministro Méndez de Vigo entrega la Orden Civil de Alfonso X El Sabio a la librería donostiarra en su 50 aniversario

Elena Recalde, Ignacio Latierro y Rosa Cuezva reciben del ministro Méndez de Vigo la Orden Civil de Alfonso X El Sabio.
Elena Recalde, Ignacio Latierro y Rosa Cuezva reciben del ministro Méndez de Vigo la Orden Civil de Alfonso X El Sabio.

"Los libros transforman vidas. Las vidas transforman sociedades. La librería Lagun ocupa un lugar de oro en esa transformación", ha dicho este jueves el ministro de Cultura, Íñigo Méndez de Vigo, en la entrega a Lagun de la Placa de Honor de la Orden Civil de Alfonso X El Sabio, un reconocimiento a su "contribución a la cultura y a la libertad, por su dignidad democrática así como por su honestidad intelectual tras ser perseguida por todos aquellos que temen a la libertad". Lagun, un referente en la lucha contra el totalitarismo y el fanatismo, primero contra la dictadura de Franco y después frente al terrorismo de ETA, ha recibido hoy un homenaje por sus 50 años de existencia al que se han sumado numerosas personalidades de la cultura, la política y la sociedad vasca.

Elena Recalde, hija de José Ramón Recalde y María Teresa Castells, el librero Ignacio Latierro y su compañera, Rosa Cuezva, han recogido la condecoración que reconoce "el esfuerzo, el talento, la constancia o el altruismo en el desempeño de una carrera profesional". Con la entrega de la placa de honor, se hace extensiva a la librería Lagun la distinción de la Gran Cruz de esta Orden Civil que, a título particular, se otorgó en 2005 a José Ramón Recalde, exconsejero del Gobierno vasco y víctima de un atentado de ETA en 2000 del que pudo salir con vida.

Lagun celebra estas fechas cinco décadas de actividad librera en San Sebastián, primero en la Parte Vieja donostiarra, una sede que tuvieron que abandonar en 2001 por el continuo acoso que estaba recibiendo del entorno proetarra, y desde esa fecha en una calle céntrica de la ciudad. Los homenajes que los responsables del establecimiento están recibiendo, coronados hoy con un gran acto organizado por la Diputación de Gipuzkoa en el Teatro Victoria Eugenia, se celebran con una ausencia clamorosa, la de María Teresa Castells, fundadora de Lagun y su principal dinamizadora. Falleció en septiembre pasado cuando, según ha recordado Latierro, estaba muy ilusionada con legar a las bodas de oro de su librería.

"Ella estaría muy contenta", ha dicho su hija Elena en un breve discurso en nombre de su madre. María Teresa Castells fue una infatigable defensora de las libertades y se erigió, junto a su marido, en una opositora a la barbarie. EL PAÍS publicó en diciembre de 1996 una carta al director escrita por ella en la que denunciaba la campaña de ataques que se estaban perpetrando aquellas Navidades, un día sí y otro también durante más de dos semanas, contra el establecimiento ubicado en la Plaza Constitución. Aquel escrito lo cerró con una frase de auxilio: "Y a mis amigos, a todos los amigos de tantos años, pido hoy apoyo".

Imagen del homenaje a la librería Lagun en el Teatro Victoria Eugenia de San Sebastián
Imagen del homenaje a la librería Lagun en el Teatro Victoria Eugenia de San Sebastián

Latierro ha querido hoy agradecer precisamente "a todos los que nos han ayudado durante estos 50 años, sobre todo cuando nos ganó la desolación". Ha dado las gracias a quienes se llevaban los libros manchados o medio quemados después de un sabotaje radical y también a quienes después contribuyeron económicamente a levantar la actual sede.

"En los libros nos hacemos más sabios, más universales, más felices. En los libros nos hacemos más libres. En los libros nos encontramos, nos conocemos, nos abrazamos y nos recordamos. En los libros vivimos: entre ellos nacemos y morimos. En los libros aprendemos a ser", ha dicho el ministro para ensalzar la trayectoria profesional de los responsables de Lagun. Y también ha querido elogiar la labor del librero, a quien ha definido como "un sabio, un mago, un sumo sacerdote de lo intelectual". "El librero nos conduce por esas sendas literarias que vamos poco a poco descubriendo. Con los años nunca olvidamos a nuestros maestros, ni a quienes nos recomendaron los libros más importantes de nuestra vida", ha apostillado Méndez de Vigo.

Tras la entrega de la distinción,sobre el escenario del teatro se ha desarrollado un homenaje en el que han intervenido 50 personas, amigos, clientes, lectores habituales... En breves intervenciones de uno minuto, han evocado El libro aquel que compré en Lagun, que ha constituido un relato de memoria personal y colectiva. Los 50 testimonios, uno por cada año de existencia, ha recordado esa obra que para cada participante entraña un significado especial, así como las circunstancias personales, históricas y sociales que rodearon la elección de ese título. Entre estos, han intervenido el filósofo Fernando Savater, el escritor Raúl Guerra Garrido o el novelista Antonio Muñoz Molina, este último mediante un escrito enviado por correo.

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