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Una postal paradisíaca y violenta del Oriente boliviano en el Festival de Miami

‘El río’, de Juan Pablo Richter, compite junto a otros 16 filmes por el Premio HBO de cine Iberoamericano

Un fotograma de 'El río'.

Beni, un departamento que abarca la parte noreste de Bolivia, tiene parajes que pertenecen a una postal. Es paradisíaco y selvático. Con un clima caluroso, lleno de bosque tropical húmedo y cuencas fluviales. El director Juan Pablo Richter tomó esos elementos y los mezcló con la furia del medio ambiente. Así creó una analogía de un edén amazónico en el imaginario, violento por naturaleza, que engendra actitudes y comportamientos del mismo tipo en los seres humanos que lo habitan. A partir de esa idea nace El río, su segundo largometraje, que competirá -junto a otros 16 filmes- por el Premio HBO de Cine Iberoamericano del Festival de Cine de Miami.

La idea se fue gestando en la cabeza de Richter desde 2012. Pasaron casi tres años, entre ideas, reescrituras y cambios en el rumbo de la historia, para terminar el guion. “Creo que todos los bolivianos, y la gente en el mundo, a día de hoy, seguimos creciendo en contextos machistas y violentos hacia las mujeres. No solo de tipo físico, también sexual, psicológico, religioso. Fue ahí cuando empecé a darle forma al desarrollo de la historia en un entorno familiar, íntimo”, explica el director.

El Río cuenta la historia de Sebastián, un adolescente que viaja al Beni para vivir con su padre, a quien no conoce. Al enfrentarse a este paisaje nuevo, en todo sentido, comienza a descubrir un entorno de mucha violencia y corrupción al cual están sometidas, sobre todo, las mujeres, da a conocer la sinopsis del filme. El realizador es beniano, aunque pasó la mayor parte de su vida en La Paz, por lo que la idea de jugar con la analogía de un lugar paradisíaco que encierra violencia –en un drama con elementos del género coming-of-age–, le gustaba mucho. “La naturaleza misma es violenta en algún sentido. Se desarrolla y avanza su vida contra viento y marea, contra sus entornos. Es ahí donde se generan estos entornos de comportamiento violento en los seres humanos”, precisa Richter.

La película se presentará por primera vez el próximo 14 de marzo en el Festival de Cine de Miami, compitiendo por 10.000 dólares otorgados por la cadena estadounidense HBO. Entre sus rivales se encuentran largometrajes como Cocote, de República Dominicana, y la ecuatoriana Cenizas, entre otros 13 filmes iberoamericanos. Llegar a esta cita cinematográfica no fue una tarea sencilla para Richter, que tuvo que sobrellevar muchos desafíos creativos y de producción. Los cuales, admite, no hubiera podido completarlos sin el compromiso de la productora Paola Gosalvez. “He conocido muy pocas personas que confíen tanto en mí y que estén tan cerca de mi visión, estética como narrativa y social. Paola se ha puesto el proyecto sobre los hombros. Si estamos por estrenar en Miami es sobre todo por su trabajo”, afirma el realizador beniano.

 

Trabajo duro y obsesivo

Uno de los principales obstáculos del director para terminar el filme, como el de muchos realizadores en Bolivia y otros países que no tienen una industria cinematográfica establecida, fue el tema económico. Sobre todo para la etapa de postproducción. Tuvo que recurrir a fondos de fomento del Programa Ibermedia y del Instituto de Cine y Creación Audiovisual de Ecuador. Asimismo, la película recibió el premio ayuda a la postproducciónde color y finalización en el encuentro Usina del Sur, realizado en Uruguay el pasado año. “Es muy difícil luchar con un Estado [boliviano] que menosprecia el arte en general. No entiendo por qué no encuentra una oportunidad y fortaleza en apoyar no solo al cine, sino a todas las expresiones artísticas”, se queja Richter.

El río marca la primera vez que Richter se sienta solo en la silla de director. Su anterior largometraje,Casting –el primer filme de terror boliviano–, lo dirigió junto a su colega Denisse Arancibia. Cree que los desafíos creativos de todo realizador que empieza a levantar vuelo por su cuenta, tienen que ver con la experiencia, la cual considera que todavía le falta. Sin embargo, trata de compensar cualquier vacío con trabajo duro y obsesivo. “Creo que el éxito de una película, más allá de la taquilla y cualquier otro componente, tiene que ver con el trabajo, con el tiempo y la dedicación que uno le invierte”, explica.

La vena creativa de Richter se vio alimentada por distintas influencias. Muchas de ellas fluyeron de ida y venida como las desembocaduras del río Mamoré y sus alrededores, donde se desarrolla principalmente la historia. El cine de los hermanos Jean-Pierre y Luc Dardenne, además del trabajo de la directora Lucrecia Martel fueron la inspiración para temas de puesta en escena, explica el también guionista del filme. Otro referente para el realizador fue el trabajo de la británica Andrea Arnold, sobre todo enFish Tank, que le ayudó para la construcción y manejo de personajes femeninos. “El trabajo de Arnold yLynne Ramsay han sido muy importantes, sobre todo en el proceso de escritura”, precisa Richter.

El director dice que el estreno más importante de la película es en Bolivia el próximo 9 de agosto. Sin embargo, el trajín de El río no termina en Miami. El caudal del circuito cinematográfico la puede llevar hacia otros festivales, todavía pendientes de confirmación.