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El PSOE propone un bono cultural para aumentar el consumo en las artes

Los socialistas presentan una batería de ideas para el sector que incluye un organismo estatal que lo proteja o un plan para la igualdad

Una proyección en una sala de cine.
Una proyección en una sala de cine.

Reza la Constitución Española: “Los poderes públicos promoverán y tutelarán el acceso a la cultura, a la que todos tienen derecho”. Lo dice el artículo 44 pero, ¿se está efectivamente aplicando? Cada cual tendrá su opinión. El Gobierno juraría que sí. Para el PSOE, en absoluto. “El Ejecutivo no tiene ni un proyecto ni un modelo cultural”, asegura Iban García del Blanco. Por ello, el secretario de Cultura de los socialistas ha presentado hoy miércoles ante varios medios una serie de propuestas para el sector: entre otros, un bono cultural para los jóvenes, la creación de un Consejo Estatal que vele por las artes y ayude a legislar sobre ellas o un plan para impulsar la igualdad.

De momento, se trata solo de ideas. Faltan números, fechas, dotaciones presupuestarias o eventuales acuerdos con otros partidos para sacarlas adelante. Y el sector cultural lleva años harto de promesas. Pero García del Blanco afirma que todas las propuestas pasarán del papel a la realidad: es decir, las irán concretando y convirtiendo en iniciativas legislativas en las próximas semanas. Mañana mismo lanzarán una proposición no de ley para regular y limitar la reventa online de entradas para los conciertos. "No puede pasar un minuto más sin que exista una Ley General de Cultura que actualice y ahorme toda la dispersión legislativa", desgrana otra de las prioridades el socialista.

Sobre el bono cultural, una de las medidas en la rampa de salida, sí cuenta algún detalle: 60 euros anuales destinados a los menores de 24 años que puedan gastar en cines, teatros y cualquier actividad cultural que se adhiera. “Se establecerá en el caso de parados, menores, jubilados/mayores de 65 o personas con algún tipo de discapacidad una bonificación adicional”, se lee en la propuesta. Eso sí, el ciudadano tendrá que adquirir ese carnet por “un precio determinado” aún por decidir. El coste para el Estado oscilará entre 150 y 200 millones.

La medida se inspira en los 500 euros para gasto cultural que el exprimer ministro italiano Matteo Renzi regaló a todos los que cumplieran 18 años en su país; aunque se parece más al que ya aplica el País Vasco: descuentos en lugar de gratuidad. El Ayuntamiento de Madrid también aprobó hace meses un bono para que los jóvenes accedan sin pagar a varias instituciones culturales. El PSOE añade la posibilidad para cualquiera de desgravar de la declaración de la renta gastos en las artes hasta un valor de 50 euros.

Del Consejo Estatal de la Cultura se explica bastante menos. García del Blanco quiere que sea un organismo adscrito al Congreso, compuesto por “voces de obligada referencia a la hora de desarrollar políticas culturales”, elegidas por el Parlamento por mayoría cualificada. El Consejo se encargaría de elaborar un informe anual sobre el estado de la cultura, garantizar su autonomía “respecto a las circunstancias políticas”, coordinar las Administraciones públicas para proteger a las artes y participar con dictámenes, recomendaciones o propuestas a las líneas estratégicas y las leyes sobre el sector. ¿Cuándo? Los socialistas defienden que es una de las iniciativas más próximas en el tiempo. Y que parte del dinero para esta y otras ideas podría proceder de la lotería: el secretario de Cultura retomó una antigua propuesta de su partido para que, al estilo de Reino Unido, los grandes sorteos contribuyan a financiar el cine y las demás artes.

Poco falta también, según García del Blanco, para el lanzamiento en el Senado de un plan integral que impulse la igualdad en la Cultura. ¿Cómo? Muchas preguntas concretas chocan con respuestas que remiten a futuras presentaciones o abren a demasiadas opciones: “Puede que sí”, “nos lo estamos planteando”. Sí parece que el proyecto se conocerá antes de la huelga femenina del 8 de marzo.

Prioritario para el PSOE es también un diagnóstico completo del sector, un “libro blanco” encargado a algún experto independiente que reúna los datos necesarios para saber cómo operar. Seguramente este documento analizaría muchas de las otras cuestiones a las que se refirió García del Blanco en el encuentro. Dejó claro que el PSOE pide bajar el IVA del cine —el único todavía al 21%—, pretende reformar el Instituto Nacional de las Artes Escénicas y Musicales, que hay que crear un "contexto fiscal adecuado" para los videojuegos y que tratarán de convertir en ley las propuestas para un Estatuto del Artista que una subcomisión ad hoc del Congreso espera presentar en marzo. También explicó que el PSOE querría que el Estado interviniera en la programación de organismos culturales autonómicos: “No me entra en la cabeza que el Ballet Nacional vaya a Argentina y no a Mérida".

Al secretario de Cultura le cuesta también comprender el “punto de no retorno” al que ha llegado la SGAE. “Está dañando a los autores titulares de los derechos y al prestigio de la gestión colectiva”, defiende. Cree que si la entidad es incapaz de “limpiarse” por su cuenta, las autoridades deben intervenir: quizás directamente, o más bien a través de una reforma de los estatutos de la SGAE. "Entiendo que a alguien le tiemblen las piernas al pensar en la intervención directa, pero no debíamos haber llegado hasta aquí", agrega. Aquí, al menos, García del Blanco tiene una certeza, la misma de muchos autores: "Se ha dejado pasar demasiado tiempo".

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