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Personas y babuinos en el cumpleaños de Ferlosio

El autor de 'El Jarama' celebra su 90º aniversario con una antología de su obra y rodeado de amigos

El escritor Rafael Sánchez Ferlosio (con un ramo de rosas), junto a su esposa, Demetria Chamorro, el ministro de Educación y Cultura, Íñigo Méndez de Vigo, y Núria Cabutí, directora general de Penguin Random House, durante homenaje al escritor con motivo de su 90º cumpleaños.
El escritor Rafael Sánchez Ferlosio (con un ramo de rosas), junto a su esposa, Demetria Chamorro, el ministro de Educación y Cultura, Íñigo Méndez de Vigo, y Núria Cabutí, directora general de Penguin Random House, durante homenaje al escritor con motivo de su 90º cumpleaños. EFE

En 1956, en pleno éxito de El Jarama, Rafael Sánchez Ferlosio (Roma, 1927) recibió en el Café Varela de Madrid un homenaje que marcó su carrera casi tanto como el premio Nadal que acababa de recibir. Incapaz de articular palabra, aquel día decidió escapar del “grotesco papelón de literato” que se cernía sobre él y se encerró a estudiar gramática durante década y media. Aquella velada del Varela estuvo muy presente ayer durante el “brindis” organizado en el Espacio Bertelsmann por Penguin Random House para celebrar el 90º cumpleaños del escritor, premio Cervantes en 2004. Tanto Núria Cabutí, directora general del grupo editorial, como Íñigo Méndez de Vigo, ministro de Educación Cultura y Deportes, recordaron en sus discursos aquel fatídico homenaje.

Por suerte para Ferlosio, ayer no estaba previsto que dijera nada. Bastaba con que escuchara desde la primera fila rodeado por su esposa (Demetria Chamorro), su nieta (Laura), la madre de esta (Lucía) y dos docenas de filósofos, escritores y periodistas como Tomás Pollán, Miguel Ángel Aguilar, Gonzalo Hidalgo Bayal, Enrique Lynch, Félix de Azúa, Andrés Trapiello, Belén Gopegui, Manuel Vicent, Jorge Lozano, Arcadi Espada, Irene Lozano, Fernando Sánchez Dragó, Máximo Pradera o Andrés Rábago ‘El Roto’.

Personas y babuinos en el cumpleaños de Ferlosio

Por el escenario, decorado con un Ferlosio sonriente retratado por Luis Sevillano -fotógrafo de este periódico-, pasó también el crítico Ignacio Echevarría, responsable de las nuevas ediciones de la obra del autor de Alfanhuí para Debate, Debolsillo y Literatura Random House y autor de Páginas escogidas, una recentísima antología de ficción y no ficción en la que los aforismos de Sánchez Ferlosio conviven con fragmentos de sus novelas, ensayos y artículos: desde textos ya clásicos como “Carácter y destino” o “La moral del pedo” hasta el que pasa por ser su debut como ensayista: “Personas y animales en una fiesta de bautizo”, publicado por la Revista de Occidente en 1966. Empleando dicotomías ferlosianas, Echevarría distinguió entre envejecer “cargado de años” y hacerlo “lleno de días” para luego enfrentar el “tiempo adquisitivo” al “tiempo consuntivo”. Si el primero, explicó, es “tenso” porque se orienta a un fin y no vale por sí mismo, el segundo es “distenso”, no tiene fin alguno y se disfruta mientras dura. “El presente se pone en manos del futuro lo mismo que una viuda ignorante y confiada se pone en manos de un astuto y deshonesto agente de seguros”, se lee al respecto en un pecio de Vendrán más años malo y nos harán más ciegos. Después de decirle que, mal que le pese, se ha convertido en “un referente moral para generaciones de lectores inconformes con el curso de nuestra cultura”, Echevarría deseó a Ferlosio una vejez “llena de días”. Antes había recordado la ocasión en que el homenajeado le confesó que durante toda su vida se había sentido muy querido y agraciado con muchos amigos. “No entiendo a los que se jactan de haberse hecho a sí mismos”, le dijo. “No me explico por qué tienen tanto prestigio el esfuerzo y el sacrificio”.

La actriz Adriana Ozores cerró el acto leyendo dos textos: “El autómata de Querétaro” y “Los babuinos mendicantes”, el fragmento de El testimonio de Yarfoz preferido de su autor, que, rodeado al final por los periodistas, agradeció todas las atenciones y, para explicar cómo se sentía, evocó una conversación sobre la fama entre Valle-Inclán y Juan Belmonte: “A ti solo te falta que te mate un toro”, le dijo el dramaturgo al torero. A lo que este respondió: “Se hará lo que se pueda”.