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El momento brillante del oscuro ‘Señor Ávila’

Tony Dalton, quien da vida a un asesino a sueldo en la producción de HBO, habla tras haber obtenido el Emmy internacional y sobre la última temporada de la serie

Tony Dalton
Tony Dalton, con el Emmy para 'Sr. Ávila'.

El Emmy sorprendió por completo a la producción del Señor Ávila. En la terna al mejor programa en horario estelar en lengua extranjera estaban Hasta que te conocí (la bioserie de Juan Gabriel), el concurso infantil La Voz Kids y el documental Odisea de los niños migrantes. Pero la estatuilla fue para una serie que apuesta por el retrato apasionante y descarnado de un asesino a sueldo. Oscura, explícita y violenta, Señor Ávila rompe con los tópicos de la televisión latinoamericana, encasillada en el resto del mundo como una máquina incesante de dramas telenovelescos.

La serie no solo ha sido aclamada por la crítica, sino que ya se ha convertido en el segundo producto más visto de HBO en la región, sólo detrás de Juego de Tronos. "Echamos toda la carne en el asador. Es la mejor temporada hasta ahora", afirma a EL PAÍS Tony Dalton, el protagonista, sobre la última entrega de la saga. "El hecho de ganar el Emmy fue la cereza del pastel", comenta Dalton en entrevista con EL PAÍS.

Pregunta. ¿Qué ha puesto esta serie sobre la mesa para la audiencia mexicana y latinoamericana, que ahora tiene más opciones de entretenimiento que nunca?

Respuesta. Son varios factores. De entrada, HBO tiene el respaldo de series muy buenas. También ayuda que es la historia de un asesino a sueldo, eso siempre llama la atención. No es algo que se trate mucho en televisión. Después entran todos los demás factores de la producción: desde la dirección, el diseño de producción, los productores, el fotógrafo, la dirección de arte, el vestuario… Un poquito de todo eso tiene que ver con el éxito de la serie. Cada detalle es muy cuidado y eso nos hizo poder ganar el premio.

P. ¿Hay más aceptación hacia historias más ambiciosas que las que solíamos ver en el cine y la televisión en español?

R. Espero que sí. Estamos empezando una nueva era en la televisión. Específicamente en México, estuvimos un poco marginados durante muchos años, viendo un poco de lo mismo: el mundo de las telenovelas. Creo que por fin México se ha desencadenado de eso. Los millennials pueden ver lo que quieran en Internet. Todo está a su alcance y ya no puedes “darles de comer a la fuerza” telenovelas por el resto de sus vidas. Ya hay más opciones y, por lo mismo, hay cada vez más producciones de todo tipo.

Cuando sacaron las leyes para estimular el cine mexicano hace unos años, salían muchísimas películas cada año y muchas eran muy malas porque no sabíamos cómo hacerlo, justo cuando teníamos el “permiso” y el “dinero”. Con el tiempo se fue filtrando y empezaron a salir los trabajos profesionales y de calidad, obras cada vez más interesantes. Ahora aparecemos en Cannes a cada rato. Lo mismo está sucediendo en México en la tele. El Sr. Ávila ya no es una narcoserie o una telenovela. Pertenece a un género más serio que compite con lo que se hace en otras partes del mundo. Eso es algo que tenemos que seguir apoyando.

P. ¿Qué cambia cuando trabajas con HBO en comparación con Televisa?

R. HBO lo hace muy bien, cuida muy bien su trabajo y lo promueve muy bien. En otros lugares en donde he trabajado a veces flaquea la producción. Hay mucha preocupación por ganar y ahorrar dinero. Cuando hice el Sr. Ávila no existía eso, queríamos hacer la mejor serie posible. Eso no sucede así en otras producciones.

Lo que sucede muchas veces en México en la televisión es parecido a lo que pasa con la Torre de Pisa: empieza chueco, sigues construyendo sobre eso y lo que sale al final queda chueco. Me ha pasado en casi todas las producciones en las que he trabajado, no quiere decir que no sean buenas. Solo quiere decir que la estructura de cómo las hacen tiene que ver con pichicatear [escatimar] el dinero, con trabajar durante 20 horas seguidas, de no pagar lo suficiente a los actores y a los miembros de la producción. Eso no es correcto, pero en México es el modus operandi.

P. ¿Cómo se transforma Tony Dalton en el Sr. Ávila?

R. Después de interpretar este personaje por cinco años, creo que ya lo conozco mejor que nadie. El proceso es el mismo que para cualquier otro papel. Trato de seguir una preparación bastante rigurosa, investigo y hago un análisis psicológico. También me fijo mucho en lo físico, desde cómo va a caminar hasta como piensa. Después de tener eso bien definido, no me salgo de esas vías del tren y lo mantengo firme hasta el final del camino.

P. ¿Hay algún paralelismo con la realidad ahora que México vive uno de los momentos más violentos de su historia reciente?

R. La serie se escribió hace cinco años y no había forma de prever lo que está pasando ahora. Por otro lado, nuestra realidad refleja el arte y viceversa. La serie fue escrita para hacerse en Argentina, pero se volvió mexicana porque la hicimos nosotros. Eso no quiere decir que queramos reflejar la violencia en México. El tema de un asesino a sueldo es universal. Se trata de la violencia en el mundo. Si hay gente que no quiere ver esas cosas, que cambie el canal. Hay otras personas que sí lo quieren ver y no tiene nada de malo. Es parecido a lo que pasa con las narcoseries. Me encanta Narcos y hay gente que no lo quiere ver porque cree que volvemos héroes a los delincuentes. No, solo estamos contando la historia de estos tipos.

P. ¿Te afecta fuera de la pantalla interpretar a un asesino a sueldo?

R. Es un trabajo tedioso y, específicamente, este fue muy oscuro porque es un psicópata con una ética completamente distorsionada. Cuando estaba filmando, me metí mucho en esto, lo más que pude. Intentaba salir de viaje cuando terminábamos para regresar fresco, pero ya hace dos meses me despedí del personaje para siempre.

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