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Bárbara Lennie y el dilema moral de la maternidad

La actriz protagoniza ‘Una especie de familia’, un drama del argentino Diego Lerman sobre la adopción

La actriz Bárbara Lennie y el director Diego Lerman, hoy lunes en San Sebastián.
La actriz Bárbara Lennie y el director Diego Lerman, hoy lunes en San Sebastián.

¿Todo sirve para conseguir ser madre? ¿A qué caminos conduce la miseria? Le tenía ganas Bárbara Lennie al cine argentino. Nacida en Buenos Aires en 1984 y criada en España, Lennie ha roto la frontera artística con el país de origen de sus padres con el estreno de Una especie de familia, el filme que se ha presentado en la sección oficial del Festival de Cine de San Sebastián, dirigido por Diego Lerman. Es Una especie de familia un viaje dramático y valeroso por los recovecos del dilema moral de una mujer herida y devastada, que antepone casi todo en la vida para lograr ser madre.

De nuevo el universo familiar en el cine de Diego Lerman (Buenos Aires, 1976), que firma con Una especie de familia su quinta película como director. Si en su anterior trabajo, Refugiado, ponía el acento en la deconstrucción de un núcleo familiar a partir de un viaje de una madre y un hijo huyendo del infierno de la violencia de género, esta gira en torno a la construcción de una nueva familia. Bárbara Lennie se pone en la piel de Malena, una médica acomodada de Buenos Aires a la que avisan del nacimiento de un bebé que estaba esperando para adoptar en el norte del país, en un lugar inhóspito y pobre. Allí se encuentra con una serie de obstáculos legales y morales que la harán enfrentarse y preguntarse por los límites que está dispuesta a saltarse.

En ese drama, todo un thriller psicológico sobre la moral social, aparece no solo el tema de la maternidad deseada, sino la corrupción de todo tipo de estamentos, la miseria, la diferencia de clases, así como el bienestar y la felicidad de unos niños dispuestos para la adopción que crecen en centros de acogida. Lennie y Lerman solo se conocían a través de sus trabajos respectivos, pero ambos supieron que con esta historia podían armar algo grande. “Yo soy muy arrojada, pero no es habitual que te llegue un personaje de estas características, que sustenta todo el metraje de la película y que necesita de un viaje físico y emocional enorme. Para mí, era un deseo rodar en Argentina y ante la oferta de este personaje poderoso y difícil no tuve dudas", asegura la actriz, que ha disfrutado con la capacidad de palabra, de análisis y de profundidad que ha encontrado en su estreno argentino.

“Fue decisivo contar con una aliada como Bárbara Lennie, con la que hemos atravesado juntos los diferentes estadios del personaje, y que se atreviera a apostar por esta historia con tantas zonas de riesgo y tan pocas de confort. Ha demostrado una gran valentía”, asegura el director. A sus 33 años, la intérprete, que acaba de terminar el rodaje de Petra, la última película de Jaime Rosales, y ahora se encuentra a las órdenes de Asghar Farhadi en Todos lo saben, confiesa que el personaje de Una especie de familia es quizás el más complicado al que se ha enfrentado nunca, por el dilema moral que conlleva.

“La película me ha demandado un trabajo muy descarnado. Entrar en el universo de Malena ha sido complicado. Hay personajes que son riesgosos y este lo es. Es una mujer que se mueve por un instinto de supervivencia que va más allá del deseo de quedarse con el bebé que con ella misma y el dolor que arrastra. El bebé es el vehículo que le permite sacar todo lo que lleva dentro”, explica la actriz, que, aún sin ser todavía madre, se ha visto en su vida personal rodeada de niños de los que se hace cargo. "Me doy cuenta de lo personal, intransferible e íntimo que es el hecho de ser madre. Yo estoy viviendo otro tipo de maternidad".

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