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La posesión diabólica de Paco Plaza

El director de 'REC' estrena ‘Verónica’, una película sobre el caso de la joven fallecida en Madrid tras hacer una güija

Trailer de 'Verónica'.

Un cristo separado de la cruz, manchas esparcidas por las paredes “que parecían babas” y puertas que se cerraban inexplicablemente. Estos son algunos de los fenómenos paranormales que José Pedro Negrí, inspector jefe de la policía en 1992, redactó en un atestado policial tras su visita a la casa de Estefanía Gutiérrez, una joven de Vallecas que falleció repentinamente tras jugar a la güija con sus amigas. Veinticinco años después del “expediente Vallecas”, el director de cine Paco Plaza, reconocido internacionalmente como el creador de la saga de terror REC, se sirve del caso para estrenar este viernes Verónica, su última película. “Este filme abre un nuevo camino en mi carrera con películas de terror en castellano”, explica el director valenciano.

La película fue rodada por encargo de la productora Apaches. “Querían un filme sobre un hecho real, pero conforme fuimos avanzando la historia se desvió para convertirse en algo más personal, diría que casi autobiográfico”, dice Plaza. “Como la protagonista de la historia, yo también fui a un colegio de curas. Todos los que hemos estudiado en estos centros estamos programados para creer en lo sobrenatural. Lo que te explican en ciencias se contradice en las clases de religión”, añade el director.

Plaza leyó el expediente del caso, también estuvo en contacto con gente relacionada con la investigación. “Pero nuestra intención no era hacer una documentación fidedigna del suceso, sino tener una excusa argumental para contar algo más”.

La película comienza con una sesión de güija de tres estudiantes en un sótano de un colegio católico. A partir de ahí, el filme aborda, en palabras del director, “el traumático paso a la adolescencia” de Verónica, el personaje principal. Lo encarna Sandra Escacena, de 16 años y Verónica se convierte en la figura materna de sus tres hermanos pequeños. Se encarga de las tareas del hogar, cuida a los pequeños y los protege de los sucesos paranormales que ocurren en el domicilio. La madre, interpretada por Ana Torrent, trabaja hasta altas horas de la madrugada en un bar y apenas pasa por casa.

La película supone el debut en la gran pantalla de Escacena tras ser seleccionada en un casting con más de 800 participantes. “Tengo mucho respeto por los fenómenos paranormales. Jamás he jugado a la güija, precisamente por lo que puede pasar…”, dice misteriosa la actriz. “Ella, Veróncia, no vive como una adolescente normal. Cuando su padre muere, se convierte en una segunda madre para sus tres hermanos mientras vive su evolución personal. Lo más difícil era precisamente interpretar ese cambio hacia la pubertad y algunas escenas que requerían mucho esfuerzo físico”, explica Escacena, todavía en shock por haber podido debutar con Plaza en el cine. “Quiero ser actriz, pero me gustaría estudiar Derecho o Relaciones internacionales”, añade.

Un relato costumbrista de los noventa

Para Plaza, la clave para que una película de terror de miedo es conseguir que los espectadores empaticen con los personajes. “Cuanto más te sientas identificado, más te preocuparás por él”, dice. La película fue rodada entre julio y agosto en Guadalajara, Segovia, Toledo y, sobre todo, en un barrio de Vallecas repleto de bloques de ladrillo rojo.

El escenario se enmarca en el relato costumbrista de los principios de los 90 y con perspectiva autobiográfica que Plaza quería transmitir. La delincuencia, la droga y el día a día de las clases desfavorecidas del extrarradio de Madrid se entremezclan con los fenómenos paranormales de Verónica. Canciones del grupo Heróes del Silencio marcan el ritmo de su particular pesadilla. “En una película de terror, el director tiene el compromiso de que el espectador pase miedo. A partir de ahí, tiene libertad absoluta para contar lo que quiera”.