Eleanor Coppola: “Estoy en un punto libre de mi vida”

La artista y documentalista, a sus 81 años, estrena 'París puede esperar', su primera película de ficción

Eleanor Coppola, directora de 'París puede esperar', el pasado septiembre en el Festival de Toronto.
Eleanor Coppola, directora de 'París puede esperar', el pasado septiembre en el Festival de Toronto.Maarten de Boer (getty images)
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"Soy de una generación de mujeres a quienes se les enseñó que nuestro papel en la vida era ser un apoyo a nuestros maridos, cuidar de nuestros hijos y hacer del hogar un lugar agradable". Quien habla así es Eleanor Jessie Neil (Los Ángeles, 1936), la directora de París puede esperar, que se estrena en España este próximo viernes. Ochenta años esperando para realizar su primera película de ficción, y sin embargo no es una recién llegada al mundo del cine. Lleva más de medio siglo casada con Francis Ford Coppola, a quien conoció cuando trabajó en Dementia 13 (1963), escrita y dirigida por su marido. Desde entonces, Eleanor Coppola ha permanecido detrás de uno de los más grandes de este arte; en más de una ocasión de manera literal, documentando el trabajo del director de El padrino. Además, es una artista plástica multidisciplinar, observadora y recolectora de detalles, lo que le valió para coger una cámara durante el duro y largo rodaje de Apocalypse Now, y hacer un documental, Hearts of Darkness, por el que ganó un Emmy. Todo ello quedó también reflejado en un libro homónimo que subtitula "un diario íntimo".

Tuvieron que pasar décadas, algunos documentales más sobre los trabajos de sus hijos (Sofia Coppola -recientemente reconocida como mejor directora el el último festival de Cannes por La seducción- y Roman Coppola), y un libro autobiográfico para saltar a la ficción y dirigir París puede esperar. Una road movie que también podría ser una food movie cuyos ingredientes son: vino, viajes, fotos, marido e hijos en la distancia, restaurantes, cine, música, Francia, habitaciones de hotel, un hijo colgado del cuello en forma de foto dentro de una medallita... Todos forman parte de la vida de la directora y de Anne —la protagonista del filme interpretada por Diane Lane— anque para la pantalla ha habido cierto aderezo porque "la realidad es mucho más aburrida", cuenta por teléfono a EL PAÍS.

Eleanor Coppola, durante el rodaje de 'París puede esperar'.
Eleanor Coppola, durante el rodaje de 'París puede esperar'.

La película está basada en un viaje que Eleanor Coppola realizó de Cannes a París en 2009, cuando acudió con su marido al festival de la Costa Azul, donde él presentó Tetro. Ella se puso enferma y no pudo seguir los planes previstos, así que un amigo del director de Drácula de Bram Stoker se ofreció a llevarla a París donde días más tarde se reencontraría con su esposo. Al volver a su casa en el valle de Napa (California) le contó a una amiga su periplo desde la Provenza hasta la capital francesa, y ella la animó a que lo transformara en película. "El viaje me sirvió como estructura. Añadí paradas que no había hecho como la del acueducto romano [Pont du Gard]. La creación de un guion de ficción me permitió incluir todas mis cosas favoritas. Y al final me quedó muy largo y tuve que eliminar algunas descripciones demasiado detalladas de la comida y el vino, por ejemplo", explica Coppola.

La directora está en "un punto libre de su vida": "París puede esperar no va a lanzar mi carrera si tiene éxito ni a terminarla si fracasa". Asegura que su familia se sorprendió cuando les dijo que rodaría una película, aunque su ayuda fue importante: "La experiencia de Francis fue fundamental en algunos puntos de la producción". Hasta recurrió a su yerno: en un momento del filme suena una canción de la banda francesa Phoenix, liderada por Thomas Mars, marido de Sofia Coppola. "Me gusta su música, he estado en sus conciertos y él me podía ayudar a conseguir los derechos".

Que su familia es el centro de su vida, se ve en sus libros, en la película y en lo que dice. Bromea sobre los más de cincuenta años de su matrimonio y descubre el truco: "No divorciarse". A esta pasión le añade otra: "Nos gusta cocinar juntos. A menudo, Francis se encarga del plato principal y yo hago ensaladas y verduras. Nuestros hijos son buenos cocineros también. Nos gusta encontrarnos alrededor de una mesa, tenemos una huerta y es un placer recoger los ingredientes y elaborar los platos entre todos. Creo que la cocina es un fundamento para la familia y para la cultura". Y como máximo placer gastronómico se confiesa "chocoholic".

Coppola comparte estos y otro intereses con la protagonista de París puede esperar: la fotografía centrada en detalles, su amor a las telas, los haikus... Incluso, el fallecimiento de un hijo. Los Coppola perdieron a su hijo mayor, Gian-Carlo, en un accidente de lancha en 1986, cuando el joven tenía 22 años. Sin embargo, la cineasta insiste en que Anne no es su alter ego, sino una mujer 30 años más joven que ella y que está en un punto diferente de la vida. Creyó que Diane Lane, que ha trabajado cuatro veces a las órdenes de su marido, era la elección perfecta: "Tiene la capacidad de que las mujeres se identifiquen con ella". Además, es una actriz experimentada y eso era de gran ayuda para una directora novata. Otro ducho intérprete es Alec Baldwin, que se pone en la piel de Michael, el marido de Anne. Sobre su actual popularidad como imitador de Donald Trump en el programa televisivo Saturday Night Live, Coppola bromea: "Un activo más para mi película".

Una imagen de 'París puede esperar', con Alec Baldwin y Diane Lane.
Una imagen de 'París puede esperar', con Alec Baldwin y Diane Lane.
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