La reapertura de Chillida-Leku, más cerca

El Gobierno Vasco y la familia del escultor ultiman los flecos del acuerdo que permitiría ‘resucitar’ el museo dedicado al escultor donostiarra, cerrado desde 2011

Jardín y Museo de Chillida-Leku, en Hernani.
Jardín y Museo de Chillida-Leku, en Hernani.JESÚS URIARTE

La solución al psicodrama Chillida-Leku está más cerca, si se hace caso al poder de las palabras y sus matices. Más concretamente las palabras de Joxean Muñoz, viceconsejero de Cultura del Gobierno Vasco y responsable directo de las negociaciones entre el ejecutivo autónomo y la familia Chillida, de cara a una eventual reapertura de Chillida-Leku, el museo al aire libre dedicado íntegramente a la obra del escultor donostiarra Eduardo Chillida y cerrado desde el 1 de enero de 2011 por problemas económicos.

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Muñoz ha reconocido a EL PAÍS que las negociaciones se encuentran “en un momento clave”. Antes de eso, el martes y en declaraciones a Radio San Sebastián-Cadena SER, el viceconsejero se había mostrado “muy optimista”, habló de “sprint final” y aseguró: “confío en hablar pronto de noticias concretas y positivas”. El tono de las palabras de Muñoz –habitualmente muy prudente en todo lo relativo al tema Chillida-Leku– dejan entrever que, en efecto, una de las grandes polémicas culturales de los últimos años en este país toca a su fin.

Los herederos de Eduardo Chillida (San Sebastián, 1924-2002) y los sucesivos ejecutivos del Gobierno Vasco llevan más de cinco años negociando –en ocasiones a cara de perro– para alcanzar un acuerdo que permita reabrir las puertas de un museo único en el mundo. Desde el 1 de enero de 2011 más de 40 obras de gran formato del autor del Peine del viento descansan, solitarias y sin visitas salvo las concertadas con cuentagotas, en las campas de la finca Zabalaga, cerca de Hernani y a tiro de piedra de San Sebastián. Lo mismo le ocurre al imponente caserío de piedra y madera que alberga las obras de menores dimensiones.

El problema es sobre todo de orden económico, aunque no solo. También afecta al modelo de gestión que se pretende implantar en Chillida-Leku, y que con toda probabilidad apuntan ahora mismo a una fundación en cuyo patronato se sentarían por igual representantes de la familia y de las instituciones públicas: Gobierno Vasco, Diputación de Gipuzkoa y Ministerio de Cultura.

En lo estrictamente económico, hay que distinguir entre dos aspectos: por un lado, estaría la cantidad anual necesaria para garantizar el funcionamiento del centro, sus actividades y la apertura al público. Según un informe encargado en 2014 por el Gobierno Vasco a la consultora Lord Cultural Resources, esta cantidad ascendería a casi 400.000 euros anuales. Pero lo más peliagudo del caso es la cantidad que las instituciones públicas dedicarían a la compra de las obras de Chillida-Leku y a la propia finca de Zabalaga.

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A Joxean Muñoz no le gusta la palabra “compra” pero es lo que en la práctica ocurrirá con toda probabilidad. Y ahí, las cifras bailan. En 2011, el Gobierno Vasco, entonces bajo mandato socialista, hizo a la familia Chillida una oferta cerrada por 80 millones de euros. Los Chillida la rechazaron y declararon definitivamente cerradas las negociaciones con las instituciones. Pero un informe posterior de Sotheby’s concluyó que el valor de las obras de Chillida-Leku era de casi 170 millones de euros, y el de la finca de Zabalaga, de 12 millones. Ahora mismo ni el ejecutivo vasco ni los herederos del escultor, representados en estas negociaciones por uno de sus hijos, Ignacio Chillida, han dado el más mínimo dato acerca de cuál podría ser esa cantidad definitiva.

Fuentes consultadas por este diario aseguran que “el Gobierno Vasco ya tiene resuelto lo del dinero, pero ahora le falta cerrar algunos flecos políticos”. Parte de esos “flecos” podría ser el previsible desembarco de Podemos (primera fuerza política en Euskadi en las últimas elecciones) en el Parlamento Vasco tras las autonómicas del próximo mes de noviembre.

“Creo que esta es la última oportunidad para un acuerdo y las dos partes lo tenemos claro. Son ya muchas legislaturas intentándolo y eso acaba quemando a las instituciones y también a la familia. Es ahora o nunca y espero que sea ahora”, ha declarado el viceconsejero de Cultura del Gobierno Vasco, para quien es esencial “plantear de otra manera el concepto de Chillida-Leku, ya que el concepto de museo no es adecuado”. Ese concepto sería, según diversas fuentes, el de una fundación pública pero con la participación de la familia Chillida.

La reapertura de Chillida-Leku sigue esperando. Ni siquiera la celebración de la capitalidad cultural europea San Sebastián-Donostia 2016 pudo ejercer de palanca para un acuerdo. Y eso que la otra capitalidad cultural del año, la polaca Wroclaw, arrancó precisamente con una gran exposición dedicada al artista donostiarra—. “Sería muy triste y la ciudadanía no entendería que Chillida-Leku siguiera cerrado durante la capitalidad cultural”, dijo a EL PAÍS a principios de 2015 el director general del proyecto de capitalidad, Pablo Berástegui. Y así ha sido al final. Aunque ahora las puertas de Zabalaga están un poco más abiertas.

Sobre la firma

Borja Hermoso

Es redactor jefe de EL PAÍS desde 2007 y dirigió el área de Cultura entre 2007 y 2016. En 2018 se incorporó a El País Semanal, donde compagina reportajes y entrevistas con labores de edición. Anteriormente trabajó en Radiocadena Española, Diario-16 y El Mundo. Es licenciado en Periodismo por la Universidad de Navarra.

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