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Vergüenza en la cultura por el ‘Brexit’

Paul Preston, Norman y Elena Foster o Michael Robinson muestran su desolación por la decisión del Reino Unido

Brexit
Una bandera de la UE con un agujero, hoy en Knutsford, Reino Unido. Getty Images

Vergüenza, depresión, desolación, miedo al futuro, culpas a David Cameron por su error de cálculo y a los partidarios de la salida de la Unión Europea por mentir deliberadamente… Hispanistas, artistas, comunicadores que guardan estrechos lazos entre España y el Reino Unido, muestran a EL PAÍS su desolación ante la decisión tomada ayer por los ciudadanos británicos. El Brexit espanta y provoca un tremendo rechazo ante un futuro de aislacionismo consciente que temen pueda contagiarse.

Paul Preston. Hispanista. "Lo que ha ocurrido es un desastre. Y en gran parte hay que culpar a David Cameron. Por una lucha interna del Partido Conservador ha arriesgado el futuro del país, nos ha llevado al desastre económico, a la separación de Escocia, que será culpa suya, también. Pero lo peor no es sólo eso. Lo peor es haber llegado a esta situación por culpa de unos líderes partidarios de la salida que han mentido descaradamente. No creo que la gente haya votado contra la UE, pero sí en contra de sus políticas de austeridad e inmigración. Aun así, los conservadores partidarios de la salida afrontan muchas contradicciones y han simulado ponerse al lado de una clase obrera llevándola hacia donde los economistas predecían: al desastre. Estoy muy afectado, por ello, pero ha ocurrido lo que me temía. Para mí es un misterio a quién beneficia esto entre los que han ganado. Sólo comprendo las motivaciones personales de Boris Jonhson, quien busca descaradamente el poder a costa de lo que sea".

Norman Foster. Arquitecto. "Esta mañana me siento tan europeo como ayer. Estas no son buenas noticias para el Reino Unido, ni para el proyecto europeo. De todas formas, resulta muy pronto para aventurar predicciones. Vivimos tiempos verdaderamente inciertos y la única manera de superarlos reside en continuar trabajando, incluso con más ahínco, para construir puentes y no muros".

Elena Foster. Editora, divulgadora y mecenas. "Para el Reino Unido, abandonar la Unión Europea después de 43 años, representa una decisión con enormes consecuencias: no sólo es la ruptura con Europa sino también posiblemente del propio Reino Unido. Se puede intuir en la presentación esta mañana de Nicola Sturgeon, con su propuesta de considerar un segundo referéndum por la independencia en Escocia. La decisión ayer puede precipitar otras salidas de la UE, el crecimiento y las inversiones serán mucho más lentas, al igual que la circulación libre de personas.... Mientras, la libra se ha desplomado a unos niveles nunca vistos en tres décadas de prosperidad, los puentes de colaboración y solidaridad entre culturas y sus gentes serán más difíciles de mantener... El horizonte se aclara con esta decisión para individuos como Donald Trump, Marine Le Pen y demás movimientos nacionalistas, dentro y fuera Europa".

El 70% de los jóvenes estaban a favor y un tanto por ciento similar en los mayores de 65 de irse. Los abuelos han arruinado el futuro de sus nietos", afirma Michael Robinson

Michael Robinson, comunicador y ex futbolista hispano-británico. "Siento vergüenza esta mañana. Alrededor del 70% de los jóvenes estaban a favor de quedarse y un tanto por ciento similar en los mayores de 65 de irse. Por tanto hemos visto como los abuelos han arruinado el futuro de sus nietos. Esta es la cruel verdad. Con este alarde de democracia, Cameron ha puesto en grave peligro el futuro del Reino Unido. Los europeos de a pie no entendemos bien la complejidad de la Unión Europea. Me produce más tranquilidad, por tanto que estas decisiones queden en manos de los gobiernos y los parlamentos. Temo que se produzca un efecto dominó y daños irreversibles en otros países. Yo creo en el sueño europeo. Soy Europeo. No reconozco al país en que nací y me crié. Tampoco creo que se haya convertido en un lugar xenófobo, sino que ha sufrido una sobredosis de malentendido patriotismo. Llevábamos con orgullo el haber salvado dos veces al continente de la catástrofe y ahora tendremos que educar a nuestros hijos diciéndoles que hemos dado la espalda a Europa. Yo no recuerdo un Reino Unido insolidario, pero hoy, siento una tremenda vergüenza".

Andrew Keen, periodista y escritor. "Es equivocado preguntarse cómo responde la 'Cultura británica' al Brexit. No hay una 'Cultura británica' ni mucho menos una inglesa. Como londinense que vive en California, no siento ningún tipo de lealtad hacia Inglaterra o los ingleses, menos aún después de este voto ridículo. Mi objetivo ahora es mantener mi propia pertenencia personal a la UE. ¿Puedo hacerme ciudadano español?".

Paul Laverty, guionista habitual de Ken Loach. "Es un momento peligroso. Mucha gente ha sido manipulada, y no se da cuenta de que quienes han ganado han sido las grandes empresas, y quienes pierden son los empleados. Algo que alegra a Marine Le Pen y la ultraderecha polaca no puede ser una buena noticia. Me asusta cómo la parte más radical y populista del Partido Conservador ha tomado el control de ese partido y ha usado el miedo y la inmigración como arma electoral, destrozando comunidades con su radicalidad. Habrá más privatizaciones, desregulaciones y sufrirá mucho el medio ambiente que será desprotegido en aras del beneficio económico. Todo esto se resume en una gran decepción. Y a la vez es un gran reto para la izquierda, tanto en Reino Unido como en Europa, porque esta salida es tan dolorosa para unos y para otros. Vamos a sufrir mucho tiempo. Y me duele mucho el uso de los refugiados para crear miedos en la gente corriente. A esto nos ha conducido el neolberalismo".

Ian Gibson, historiador. "Me produce un dolor profundo. Mantenía la esperanza de que los británicos optasen por quedarse, pese a los vaticinios adversos y aunque no fuera por una amplia mayoría. Y veo que no. Me parece un desastre, para ellos y para Europa, porque les necesitábamos y ellos a nosotros. Por otro lado hay que decir que nunca han estado dentro del todo, que nunca se mojaron de verdad. Lo demostraba su terca renuncia a abandonar la libra esterlina. Si hubiesen entrado con entusiasmo en Europa, con toda su experiencia y sabiduría parlamentaria a cuestas, habrían podido encontrar un nuevo papel posimperial en el mundo y quizás incluso dirigir el tinglado. Pero no han querido. Repito que lo lamento hondamente. Es una tragedia".

Con información de Gregorio Belinchón y Tommaso Koch.

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