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“Soy muy malo haciendo asados, y en Argentina es imperdonable”

Eduardo Sacheri, ganador del Premio Alfaguara 2016, responde al carrusel de preguntas de este diario

El escritor Eduardo Sacheri, premio Alfaguara 2016.
El escritor Eduardo Sacheri, premio Alfaguara 2016. EL PAÍS

“Argentina tiene bastante de drama. Somos conflictivos, tenemos crisis recurrentes y grandes expectativas que cada cierto tiempo se dan de bruces contra la realidad”, dice Eduardo Sacheri (Castelar, 1967). El recién galardonado con el Premio Alfaguara de Novela por La noche de la Usina considera que el riesgo más evidente para algunas sociedades latinoamericanas es “la sumisión, pero para Argentina es el caos”.

Un caos como el retratado en su nuevo libro, donde en un pueblo perdido en plena crisis del corralito la gente se resiste ante la injusticia. "El lado positivo de nuestro individualismo es esta altivez de no dejarnos humillar del todo", añade el escritor.

¿Cuál es el último libro que le hizo reír a carcajadas?

Alguno de cuentos de Roberto Fontanarrosa.

¿Quién sería su lector perfecto?

Uno que me lea en no más de una semana, que no me tenga cuatro meses sobre la mesa de luz.

¿Qué libros están normalmente en su mesa de dormir?

Cambian con frecuencia, pero no me avergüenzo: puede haber un Premio Nobel y a la semana siguiente un best seller.

¿Qué libro le cambió la vida?

Bestiario, de Julio Cortázar. Me partió la cabeza cuando lo leí a los 16 años.

¿Cuál es su rutina diaria?

Sentarme muchas horas, perderme en Twitter y en el correo electrónico y solo cuando no me queda más alternativa ponerme a trabajar (risas).

¿Qué significa ser escritor?

Ordenarme la cabeza, ni más ni menos.

En una fiesta de disfraces ¿de qué se disfrazaría?

De bombero. De niño quería ser bombero, así que por lo menos me doy el gusto.

¿Qué libro regalaría a un niño para introducirlo en la literatura?

Una buena aventura de Julio Verne.

¿Cuál es su lugar favorito en el mundo?

Mi casa.

¿Qué libro le hubiese gustado haber escrito?

Conversación en la catedral, de Vargas Llosa.

¿Qué cambiaría de usted mismo?

El peinado (risas).

¿Cuándo fue la última vez que lloró?

La semana pasada volviendo a ver Cuestión de tiempo, una comedia con Rachel MacAdams.

¿Cuándo fue más feliz?

Portada de 'La noche de la Usina'.
Portada de 'La noche de la Usina'.

Cada vez que paso un buen rato con mis hijos. Creo en esa felicidad minúscula. Algún campeonato que haya ganado Independiente en la Argentina también.

¿Qué lo deja sin dormir?

La angustia de la muerte, no necesariamente la propia.

¿Con quién le gustaría quedar atrapado en un ascensor?

Con Rachel MacAdams.

¿El mejor souvenir que ha llevado a casa?

Unos manteles de Tlaquepaque, en México, bordados por indígenas.

¿A dónde vuelve cuando sufre?

Vuelvo a mi primer gran sufrimiento que fue la muerte de mi padre cuando era niño.

¿Primera borrachera?

Creo que fue de adulto. No fui de emborracharme de joven. Yo asocio la borrachera con la soledad y la desesperación. Cuando estoy feliz no necesito emborracharme.

¿Qué te reprochan tus amigos?

Que soy muy malo haciendo asados, que en la Argentina es un pecado imperdonable. Soy bueno para comerlos, pero no para producirlos. Siempre acepto una invitación y creo que es mayor mérito que saber hacerlo

¿Qué cambiaría de los últimos 30 años de América Latina?

Nuestras crisis recurrentes. Nuestra incapacidad para crecer y alejarnos de la pobreza.

¿Qué le diría a su presidente Macri?

Se lo diría a él o a cualquiera: que no se sienta infalible.

¿Messi o Cristiano?

Messi. Hay ciertas cosas de Messi en un deporte solidario como el fútbol que me agradan más.

¿Libro electrónico o en papel?

Libro que voy a querer conservar, en papel. Libro que solo es para un rato fugaz, electrónico.

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