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Hemingway protagoniza el deshielo cubano

La película 'Papa' es la primera en rodarse en la isla tras 50 años del embargo económico

Hemingway y Petitclerc en fotograma de la película 'Papa'.
Hemingway y Petitclerc en fotograma de la película 'Papa'.

55 años después, Ernest Hemingway ha vuelto a Cuba, su hogar durante tres décadas. Con un talento especial para las palabras, las fiestas y la bebida, el escritor estadounidense que ha marcado la literatura mundial y a generaciones enteras de escritores y periodistas regresa al centro de la historia como hilo narrativo de la película Papa, la primera en rodarse en la isla tras más de 50 años del embargo económico impuesto por Estados Unidos.

Hemingway vivió en La Habana durante tres décadas, antes de que estallara en 1959 la Revolución liderada por Fidel Castro. Allí tenía su bar preferido, La Floridita. A 25 kilómetros de la capital cubana, en San Francisco de Paula, estaba su casa, la famosa Finca Vigía, ahora convertida en museo. Sin embargo, el escritor tuvo que dejar la isla en julio de 1960, un año y medio después del triunfo de la Revolución, debido a las tensas relaciones diplomáticas entre el Gobierno de Washington y el cubano. Papa cuenta los tres últimos años de vida de Hemingway (interpretado por Adrian Sparks, quien ya lo había hecho en una obra presentada en 2005 en Los Ángeles) a través de los ojos de uno de sus grandes amigos, el entonces periodista de The Miami Herald, Denne Bart Petitclerc, autor del guion de la película (interpretado por Giovanni Ribisi). Esos tres años fueron muy oscuros en la vida del escritor que se sumergió en la depresión y el alcoholismo y acabó suicidándose, un año después de salir de Cuba, en 1961.

Hemingway protagoniza el deshielo cubano

Petitclerc falleció en 2006, cuando la película todavía estaba en producción. Fueron años de negociaciones con el Gobierno de Estados Unidos y de Cuba para lograr los permisos necesarios para grabar en la isla caribeña. El director y productor de Papa, Bob Yari, cuenta que el proceso duró más de cuatro años y culminó en una autorización con restricciones también en el presupuesto, que tenía un límite de 150.000 dólares, un presupuesto muy bajo para cualquier producción no de Hollywood, sino del resto del mundo. “Era muy importante para mí poder grabar en Cuba”, afirma Yari. “No sería auténtico grabar en otro lugar”.

Los continuos obstáculos que surgieron por las cuestiones políticas entre dos Gobiernos que no tenían relaciones diplomáticas no desanimaron al director. La burocracia a la que tuvo que enfrentar para llevar Hollywood a Cuba desapareció nada más pisar la isla donde rodaron en todos los lugares que frecuentó Hemingway. “El Gobierno cubano fue muy amable en todo el proceso. Nos han dejado incluso grabar en lugares bastante restringidos, como el museo”, observa el director. Para él, también hubo una buena integración entre los miembros del equipo, formado tanto por estadounidenses como por cubanos. “Tuvimos un gran equipo de profesionales cubanos extremadamente talentosos. Lo que sí hay es una diferencia en el ritmo, ya que ellos no están acostumbrados a nuestro estilo de producción”, comenta Yari.

Papa ha consolidado su papel como película casi simbólica del deshielo entre Estados Unidos y Cuba, del que acaba de cumplirse un año, al estrenarse el pasado 11 de diciembre en el Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana, tres meses antes de que llegue a las salas estadounidenses. El resultado final fue visto por una sala llena de espectadores, entre los cuales estaba la nieta del mítico escritor, la actriz Mariel Hemingway que tiene un papel en el filme. “La película revela algo desconocido para mucha gente en EE UU, que es la conexión tan profunda que mi abuelo tenía con Cuba”, afirmó ella tras la sesión.

El director de Papa, por su lado, ve con alegría la recepción del público cubano y estadounidense, sobre todo en una fecha tan cercana al anuncio del deshielo entre los dos países. Sobre la influencia de su trabajo en el proceso, afirma: “Creo que el mundo de las artes puede conectar a las personas mejor que los políticos. Una figura como Hemingway, que era amado por muchos en Estados Unidos y en Cuba es un verdadero puente. Ojalá esa película pueda ayudar un poco a que ese embargo inútil termine”.