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CRÍTICA | PAPÁ O MAMÁ

La guerra de los Leroy

El filme llega hasta las últimas consecuencias pero nunca hacen mella en los hijos y sí en el comportamiento de los padres

Laurent Laffite y Marina Foïs, en la comedia.
Laurent Laffite y Marina Foïs, en la comedia.

En la estupenda La guerra de los Rose, un matrimonio en proceso de divorcio cuyos miembros están poco dispuestos a ceder la casa al contrario decide seguir conviviendo hasta hacerse la vida imposible a base de diversas artimañas que llegan a alcanzar la violencia física. Comedia negra, slapstick, screwball y farsa convergían en una seria realidad: la desintegración familiar. Unas pautas cómicas que el francés Martin Bourboulon recupera en la aparentemente intrascendente y en realidad salvaje Papá o mamá, que lleva en la chepa una atractiva y arriesgada novedad: aquí la clave es que el matrimonio lucha a brazo partido por, ojo, no quedarse con la custodia de los tres hijos, que sufren los esfuerzos de sus padres para convencerles de que vivir en solitario con cada uno sería el infierno en vida.

PAPÁ O MAMÁ

Dirección: Martin Bourboulon.

Intérpretes: Laurent Laffite, Marina Foïs, Alexandre Desrousseaux, Anna Lemarchand.

Género: comedia. Francia, 2015.

Duración: 85 minutos.

A pesar de que Bourboulon y sus guionistas llegan hasta las últimas consecuencias (sí, también hay hostias, en una secuencia suicida que sin embargo sale muy bien parada), los dardos envenenados, el dolor y la risa, nunca hacen mella en los hijos y sí en el comportamiento de los padres. Y he ahí la gran paradoja de la película, y lo que la convierte en una curiosa anomalía: que el patetismo, el egoísmo, el ridículo y la violencia de las acciones de los progenitores, esos comportamientos sacados de quicio, son muy reconocibles en la realidad, pero no en parejas que quieran librarse de sus hijos, sino en gente que los quiere y ansía sentirse amada por ellos.