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La diástole del libro electrónico

La FIL Guadalajara afianza el espacio para las plataformas digitales de lectura

Un Kindle de Amazon en una librería tradicional.
Un Kindle de Amazon en una librería tradicional.

El libro electrónico es compacto pero está buscando la expansión. La Feria Internacional del Libro de Guadalajara ha desplegado entre sus pasillos una sección dedicada a las nuevas tecnologías que tiene como estrella a las páginas digitalizadas. Los lectores conocen de primera mano todas las opciones del mercado en tabletas, y las casas editoriales muestran los textos que han adaptado para las nuevas plataformas.

El camino hacia el libro electrónico empezó hace más de una década y el debate sobre su existencia y su comparación con el impreso ha sido interminable. Con certeza, el mercado del también llamado ebook se encuentra en franco crecimiento y ha conseguido hasta ahora la atención del 20% de los lectores en el mundo, según datos de la editorial Penguin Random House. “El papel siempre será importante para nosotros, pero el comercio electrónico nos ha dado la ventaja de que el consumidor tenga a la mano uno de nuestros libros en cualquier momento”, ha explicado Markus Dohle, director ejecutivo de Penguin Random House.

El mercado del libro electrónico  ha conseguido hasta ahora la atención del 20% de los lectores en el mundo

En un rincón de la FIL Guadalajara, Amazon se ha hecho un hueco para promocionar su libro electrónico Kindle, además ha ofrecido charlas sobre las herramientas y los infinitos contenidos que el lector puede tener a su alcance. Por otro lado, están los editores que buscan captar los contenidos que usualmente se despliegan en papel. “Todavía existe desconfianza de parte de los autores sobre si su libro se está consultando. Pero nosotros protegemos el trabajo de los autores y las editoriales”, explica Oscar Bernal, gerente regional de e-book, una compañía que transfiere a plataformas digitales textos educativos.

Aunque el panorama entre la industria de los libros de papel y electrónicos parece confrontada, Dohle reconoce que existe una necesidad mutua entre los sectores de la industria que están abriendo brecha en las nuevas tecnologías de lectura y las tradicionales casa editoriales. Al final, señala, todos están interesados en difundir contenidos.“El libro ha sobrevivido a los cambios de paradigma en la industria de los contenidos”, comenta. Las 300 páginas de una novela están en las manos del lector en menos de un minuto. Puede marcar sus pasajes favoritos y volver a consultarlos en cualquier momento. El libro electrónico, incluso, calcula el tiempo estimado de lectura de todo el texto. Pesa menos pero al final es el lector quien decide, igualmente que con el papel, si existe calidad literaria.