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Programado por Carlos Vermut

Hace un año que el director ganó en el Festival de San Sebastián con 'Magical Girl'

Hace casi un año el Festival de Cine de San Sebastián encumbraba a Carlos Vermut como cineasta. Su película Magical Girl ganó el primer premio del certamen, la Concha de Oro, y él mismo conseguía una de Plata como mejor director. Casi doce meses después, el domingo 6 de septiembre, Carlos Vermut rememorará ante las cámaras de TCM aquellos vertiginosos días que vivió en la capital guipuzcoana. “La noche antes de conocerse el palmarés, dormí fatal”, reconoce el realizador madrileño. “Si te quedas ahí sabes que algo te vas a llevar. Cuando te enteras es un subidón pero lo disfrutas más con el tiempo”.

Magical Girl fue uno de los grandes títulos de la temporada pasada. Además de sus premios en el Festival de San Sebastián, consiguió seis candidaturas a los Goya y la estatuilla a la mejor actriz para su protagonista, Bárbara Lennie. Se trata de un filme sorprendente, totalmente inusual en la cinematografía española, lleno de referencias al manga, al anime y a la cultura japonesa.

“Empecé escribiendo un tratamiento supersencillo sobre una cadena de chantajes y poco a poco se fue sofisticando”, explica Carlos Vermut. “La estética no estaba por delante de la historia. Había una estructura, el cine negro clásico, y luego se fueron añadiendo elementos cuando había necesidades narrativas. Por ejemplo, tenía la necesidad de unir a los personajes de José Sacristán y de Bárbara Lennie a través de una canción y utilicé La niña de fuego de Manolo Caracol”, afirma el director.

A lo largo de la conversación, Carlos Vermut echa la vista atrás y revive el momento en el que decidió ser director de cine. “De niño ya quería ser director. Me gustaba Tim Burton y las atmósferas que creaba. A los quince, cuando vi Pulp Fiction, lo tuve claro: ‘Esto es lo que quiero ser’, me dije. Tenía la necesidad de contar cosas y de utilizar la imagen para contarlas y como me parecía que el cine era algo inaccesible para mí, por muchos motivos, me puse a dibujar cómics”.

Luego llegaron los cortos y su primera película como realizador Diamond Flash. “Me compré una cámara de video y hacía cortos por puro divertimento. Incluso mi primer largometraje lo hice sin ninguna pretensión. Por eso, cuando la gente dice que es un film de culto, no puedo evitar que me haga gracia. Para mí era algo experimental. Lo hacía para aprender, formaba parte de un proceso”, admite ante las cámaras.

Pero esta entrevista del próximo día 6 no será la única ocasión en que los espectadores de TCM podrán escuchar a Carlos Vermut. Cada domingo del mes de septiembre, el director madrileño seleccionará y recomendará largometrajes que, según él, ningún buen amante del cine debería dejar de ver y que se emitirán en la programación de tarde-noche del canal. Títulos como Persona, de Ingmar Bergman, o Cría cuervos, de Carlos Saura; cine japonés como Los siete samuráis, de Akira Kurosawa, o Cuentos de Tokio, de Yasujiro Ozu; grandes clásicos como Vértigo, de Alfred Hitchcock, y 2001: Una odisea del espacio, de Stanley Kubrick, o filmes más recientes como No es país para viejos, de los hermanos Coen. Películas que también para él han sido fundamentales en la creación de su particular y original universo cinematográfico.

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