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viñetas al sol

Juan Berrio, el trazo poético

El dibujante trabaja en un álbum sobre el primer desamor, después de publicar en 2014 'Kiosco', un preciosista cómic mudo

Viñeta de Juan Berrio para la Revista de Verano de EL PAÍS.
Viñeta de Juan Berrio para la Revista de Verano de EL PAÍS.

Juan Berrio (Valladolid, 1964) hace poesía con un lápiz. Como cualquier poeta, se dirá. Pero es que Berrio es dibujante. Con humor, sutileza y elegancia versificó un Cuaderno de frases encontradas,apilado durante sus paseos por aquí, por allá, con las orejas como mochilas donde guardaba retazos de conversaciones de paseantes con los que se cruzaba. El coleccionismo de palabras captadas al vuelo arrancó en Jaca (Huesca) un día de agosto de 2009 en el que Berrio se cruzó con una pareja mientras ella le decía, sin dejar de caminar, a él: “Escúpeme en la cara”. Berrio no supo más, tal vez ni quiso. Llegó a su casa y les dibujó, atrapados en ese instante en el que ella reclama un escupitajo como si fuera un paraguas.

En pinceladas

Aunque nació en Valladolid, vive desde los tres años en Madrid, una ciudad que se reconoce en los escenarios urbanos de sus obras.

Juan Berrio lleva tres décadas dedicado a la ilustración, el cómic y la producción gráfica, desde que se estrenó en ‘Madriz’. Ha colaborado con cabeceras ajenas (‘MarieClaire’, ‘NewsWeek’ o EL PAÍS) y ha fundado algunas propias (‘La maleta’, ‘Usted está aquí’...).

Ha publicado nueve álbumes de cómic, libros infantiles y obras de difícil etiquetado como ‘Aritmética ilustrada’.

En 2011 fue finalista del Premio Nacional de Cómic con ‘Dentro de nada’ y en 2012 ganó el Premio Internacional de Novela Gráfica FNAC-Sins Entido con ‘Miércoles’.

Desde aquel día, el dibujante robó más de 700 frases. Suma y sigue. La última, hace menos de un mes, se escapó del balcón de una calle madrileña en plena ola sahariana: “¿Dónde está mi niño? ¿Cómo ha sido de preciosa la caca de mi niño?”. Pillar sentencias en el aire ayuda a reír (“¡Que guapa te has puesto! Casi no te había conocido”, piropea resuelto un hombre en la que acaso sea su última frase a su pareja), sonreír (“Voy paseando por aquí como si fuera contigo”, susurra un chico por móvil) o llorar (“Un día de estos voy a tener que empezar a leer un libro….”, se jacta un muchacho por el Retiro durante una Feria del Libro).

Esta rareza editorial, artesanal y poética, fue una autoedición de Berrio en 2013. Antes, en Miércoles (Sins Entido), su primera novela gráfica, dibujó una historia coral de pequeñeces y grandezas cotidianas, aprisionadas en las pocas horas que iban desde el amanecer al crepúsculo. Ahora hace malabares entre tres proyectos: las ilustraciones para un clásico de Turguéniev, un cómic sobre el primer desamor titulado Siete sitios sin ti y un libro-objeto donde encuaderna frases como bucles. Su último álbum publicado, Kiosco (Dibbuks, 2014), es otro redoble lírico pintado con acuarela. Recorre un día en la vida de un hombre, anodino camarero en un parque, enamorado platónico. Un homenaje a rutinas que se evanescen, como dejar correr el tiempo, ver la vida pasar. Un álbum que destila poesía aunque carezca de palabras.

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