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Lubezki, el genio del encuadre que conquistó a Hollywood

El director de fotografía de 'Birdman' gana por segundo año consecutivo la estatuilla

Lubezki con su Oscar a la mejor fotografia
Emmanuel Lubezki, Oscar al mejor director de fotografía por 'Birdman', retrata tras la gala su estatuilla. REUTERS

Cuando González Iñárritu le pasó el guión de Birdman, Emmanuel Lubezki dudó antes de aceptar el reto. “Tenía todos los elementos del tipo de película que no quería hacer”, admitió a la prensa. “Era en su mayor parte un filme de estudio, y yo no quería trabajar en estudio. Era una comedia, y no quería hacer una comedia. Era una película en la que él [Iñárritu] quería tomas muy largas, probablemente en una sola toma, y después de Gravity yo no quería volver a pasar por eso, quizás nunca más”.

Pero cambió de idea. La oportunidad de trabajar por primera vez con el cineasta mexicano en una película -años atrás habían rodado juntos un comercial- inclinó la balanza hacia el “sí” y Lubezki comenzó a crear. Su trabajo con la cámara en Birdman, que persigue en secuencias eternas a Riggan Thomson, un actor en decadencia (Michael Keaton) que busca volver a triunfar después de haber interpretado a un superhéroe, le acaba de valer el Oscar como mejor director de fotografía. Se trata del segundo galardón que le otorga la Academia después de siete nominaciones y tras haberse alzado con la estatuilla en la pasada edición por Gravity, del amigo y también director mexicano Alfonso Cuarón.

“Lubezki lleva a cabo un trabajo muy elaborado, con un delicado equilibro entre técnica y propuesta artística"

José Felipe Coria, director del CUEC de la UNAM

El Chivo, como se le conoce por sus cabellos rizados, evitó usar para esta película equipos especiales de iluminación y se basó únicamente en las fuentes de luz que aparecen en las escenas, como las lámparas o los focos de los espejos de los camerinos. “Lubezki lleva a cabo un trabajo muy elaborado, con un delicado equilibro entre técnica y propuesta artística. Una concepción de la imagen que parece sencilla, pero no lo es”, comenta el cineasta José Felipe Coria, director del Centro Universitario de Estudios Cinematográficos de la UNAM. En esta escuela, de la que se llevó “la disciplina y persistencia” que ha mostrado en sus trabajos, Coria estudió junto a Lubezki hace unos 30 años.

El ahora director lo recuerda con cariño, como un compañero que “sobresalía en el salón” con ideas y opiniones provocadoras y polémicas. “Él no pensaba que pudiera hacerse carrera en México. Discutíamos entre los que queríamos hacer un cine mexicano y los que buscaban algo más global. Al final han ganado ellos”, admite resignado.

Lubezki, de 50 años y familia judía, nació en la capital mexicana el 30 de noviembre de 1964, pero vive en EE UU desde hace 20 años. Su primer contacto con la fotografía fue a través de una cámara Kodak que su padre le regaló a los diez años. Después estudió historia en la Universidad Nacional Autónoma de México y cine en el Centro de Estudios Cinematográficos de la misma institución.

De esta escuela han salido también directores como Ernesto Contreras, Carlos Mendoza o el propio Alfonso Cuarón. Ahí fue donde se conocieron y forjaron la amistad que los llevó a trabajar juntos en películas como Sólo con tu pareja (1991), Grandes Esperanzas (1998) o Y tu mamá también (2001). La dirección fotográfica en las cintas La PrincesitaNiños del Hombre, del mismo director, le valió sendas nominaciones al Oscar en 1996 y 2007. La Leyenda del jinete sin cabeza de Tim Burton en el año 2000 y El Nuevo Mundo y El Árbol de la Vida, ambas de Terrenc Malick en 2006 y 2012, completan la lista de candidaturas.

En 1992 obtuvo en México su primer premio Ariel (los Goya nacionales) por la fotografía de Como agua para chocolate, de Alfonso Arau. Lubezki, director de fotografía en más de 30 películas, ha recibido también tres premios BAFTA. Actualmente se encuentra filmando, de nuevo bajo las órdenes de Iñárritu, el western The Revenant. Quien lo ha visto en el rodaje asegura que sabe con precisión la hora a la que cambia el color de las hojas de un árbol al atardecer.

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