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El surrealismo de Lorca vuelve hecho ópera

Los responsables del montaje de ‘El Público’ en el Real desentrañan sus claves

"El Público es una obra irreductible a clasificaciones", dijo Andrés Ibáñez en la charla a tres bandas que sirvió de preludio al estreno de la ópera sobre la obra de Federico García Lorca el pasado lunes en la Residencia de Estudiantes. Al autor del libreto lo acompañaban en la mesa el compositor Mauricio Sotelo y el estudioso del universo lorquiano Andrés Soria, en una charla moderada por Joan Matabosch, director del Teatro Real, para arrojar luz sobre esta pieza "compleja que no conocemos en su integridad ni en su ordenación definitiva".

Escrita tras el paso del poeta por Nueva York, la obra, según Ibáñez, "no es una obra perfecta a nivel formal, como lo son el resto de las de Lorca". "Desde luego El Público es una obra surrealista, porque el surrealismo es una forma de expresarse, una poética. Es una obra que trata de los sueños y de la profundidad del subconsciente", cuenta el libretista. Según Soria, "en la obra hay tres planos: la verdad del teatro, que es el mundo en sí; la identidad y el deseo. Estos planos se persiguen continuamente en la obra". Por ello, la labor del libretista ha sido titánica: se han reducido los 27 personajes de la obra original a siete personas en escena, "intentando mantener todas las partes y todos los colores, quitando muchas cosas pero sin añadir nada, y manteniendo la esencia de la obra de Lorca".

"Una de las claves del texto es la máscara. En la parte central, con la aparición del personaje de Julieta [la de Shakespeare], el director [el protagonista] y ella van a lo que Lorca llamó el teatro bajo la arena, el teatro sin convenciones. Pero es imposible quitarse la máscara, porque el ser humano no es uno, sino que llevamos muchos animales dentro", explica Ibáñez. También desveló Sotelo su música para una obra "que ya tiene música de por sí", que espera a ser descubierta, y que fue un encargo de Gerard Mortier, anterior director del Real, en 2009. "Mortier me decía que el texto era maravilloso, pero que no lo entendemos bien. Y que mi labor era llevar el entendimiento a través de la creación de esta ópera", cuenta Sotelo, que anuncia que este montaje contará con "un sistema muy refinado de ecos y amplificaciones electrónicas" repartidas por la sala. Para él, esta ardua tarea ha seguido "un método de leer y soñar", porque dice que por las noches sueña con música y colores.

Para esta ópera, se contará con la presencia de grandes figuras, como Pablo Heras-Casado a la batuta, Rubén Olmo al baile y las voces flamencas de los cantaores Arcángel y Jesús Méndez, que encarnan a los caballos que se mueven entre el bien y el mal y que "son los primeros que llevan la música a El público", cuenta el libretista. Para ver el resultado, habrá que esperar al estreno del 24 de febrero.