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Nueva York hace justicia al diseño latinoamericano del siglo XX

Una exposición de la Americas Society reivindica la modernidad y calidad de las obras del desarrollismo de los años 40 a 70 en México, Venezuela y Brasil

Imagen del salón de Alfredo Boulton en Isla Margarita. Ver fotogalería
Imagen del salón de Alfredo Boulton en Isla Margarita.

Nueva York es el escenario de un acto de justicia, de reparación, de reconocimiento. Moderno: diseño para la vida cotidiana en Brasil, México y Venezuela (1940-1978) es, ante todo, una reivindicación. La ciudad en particular, y Estados Unidos en general, tenían una cuenta pendiente con el diseño latinoamericano de mediados del siglo pasado, tradicionalmente olvidado, cuando no despreciado, pese a su calidad. Es lo que Gabriela Rangel, directora de Artes Visuales del Americas Society / Council of the Americas (AS / COA), entidad organizadora de la exposición, define como “un punto ciego de la modernidad latinoamericana”. Desde este miércoles y hasta el 16 de mayo, esa injusticia, esa exclusión de historiadores y museos, comienza a ser resarcida.

“Lo que ofrece la muestra ha estado siempre fuera del radar de los historiadores del diseño. Incluso en los propios países, sobre todo en México y Venezuela, ha estado poco investigado, no hay colecciones en los museos, se ha exhibido muy pocas veces. Lo que se va a ver es una novedad en Nueva York”, declara a EL PAÍS la mexicana Ana Elena Mallet, una de las curadoras de la exposición, escritora independiente y especialista en arte y diseño mexicano contemporáneo.

Lo que ofrece la muestra ha estado siempre fuera del radar de los historiadores del diseño

Ana Elena Mallet, una de las curadoras de la exposición

Moderno es una reivindicación y un reconocimiento. AS / COA ha tenido la sensibilidad de abrir este espacio a una verdadera manifestación del pensamiento latino”, confirma la brasileña Maria Cecilia Loschiavo dos Santos, co curadora, filósofa y profesora de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad de São Paulo.

Moderno quiere trascender a la mera presentación de objetos de la vida cotidiana. Partiendo del diseño como una de las actividades más innovadoras de América Latina, la muestra, según señala Rangel en su folleto, “quiere abordar su función como ingeniería social y laboratorio para las ideas de progreso y actualización que dieron forma a los procesos de modernización en Brasil, México y Venezuela en la posguerra”.

Otro comisario de la muestra, Jorge Rivas Pérez, diseñador e historiador del diseño venezolano, destaca el valor sociológico de los objetos representados. “La exposición trata de llevar al público un momento muy especial, cuando los Gobiernos de esos tres países llevaron a cabo políticas desarrollistas que promovieron un diseño nacional. Fueron políticas muy agresivas, como en Brasil, donde incluso se creó Brasilia, una capital política nueva”, señala a EL PAÍS.

“En 1940, con el desarrollismo, la vivienda, la educación, la sanidad y otros ámbitos de esos países necesitaban buen diseño. Eso es lo que se puede ver en Nueva York”, enfatiza su colega Mallet. “En el México post-revolucionario el diseño era un proyecto de Estado, una forma de incorporar a la población indígena al sistema, ya fuera física o simbólicamente”, añade la especialista mexicana en la presentación de la muestra.

No son sólo piezas de diseño, sino algo más: representan la casa latina. En ellas hay algo próximo, es una conexión con el mundo latino

Christina de León, comisaria de AS / COA

La exhibición reúne por primera vez obras de unos países que, lejos de la Segunda Guerra Mundial, experimentaron un gran desarrollo a finales de los años 1940 y 1950. Sus ciudades crecieron, se modernizaron y comenzaron a adoptar aspectos visuales importados. Cada país lo hizo a su manera, pero el entorno doméstico se convirtió en un campo de experimentación con ideas propias y ajenas llegadas de fuera.

Moderno reúne unos 80 objetos —muebles, cerámica, orfebrería y materiales textiles e impresos— que documentan la transición de la artesanía a la producción industrial. “Pese a su modernidad, la muestra ofrece una indiscutible ligazón con la tradición” advierte Rivas. Su colega Mallet lo corrobora: “Los objetos expuestos concilian tradición y modernidad. Aunque en aquellos años llegaba la influencia de la Bauhaus, esa influencia se adaptó a los materiales locales, al diálogo con la tradición”.

En este aspecto influyó que algunos de los autores llegaron de Europa. La mayoría de los expuestos ha desaparecido. Los nombres de la exposición de Nueva York dan una cabal idea de la calidad de los trabajos: Miguel Arroyo, Michael Van Beuren, Lina Bo Bardi, Geraldo de Barros, José Carlos Bornancini, José Zanine Caldas, Los Castillo, Gego (Gertrude Goldschmidt), Cristina Merchán, Clara Porset, Nelson Ivan Petzold, Sergio Rodrigues, Cynthia Sargent, William Spratling, Don Shoemaker, Joaquim Tenreiro, Felix Tissot, Tecla Tofano, Pedro Ramirez Vásquez, María Luisa Zuloaga, Seka Severin de Tudja, Cornelis Zitman y Jorge Zalszupin.

“España y Portugal actuaron como filtro de la influencia europea en las colonias. Esa influencia europea se encontró con una cultura indígena muy fuerte, con mucho conocimiento y sabiduría, con una gran ligazón a la tierra, al entorno, a la vida… Los valores europeos se combinaron con los valores nativos. Hubo un mestizaje. Los diseñadores europeos llegaron tras la guerra a un continente vivo y participaron de ese mestizaje”, recalca Loschiavo dos Santos.

“El principal valor de la exposición es que no son sólo piezas de diseño, sino algo más: representan la casa latina. En ellas hay algo próximo, cercano, amigable, es una conexión con el mundo latino que cualquier visitante apreciará”, destaca Christina de León, comisaria de AS / COA.

La exposición trata de llevar al público al momento en el que los Gobiernos de esos tres países llevaron a cabo políticas desarrollistas que promovieron un diseño nacional

Jorge Rivas Pérez, diseñador e historiador del diseño venezolano y comisario de la muestra

A mediados del siglo XX los diseñadores de América Latina conocían los avances internacionales en arquitectura y diseño, pero fueron capaces de adaptarse a la cultura y las costumbres de sus conciudadanos. “El concepto de sostenibilidad fue acuñado en los 70, pero la relación entre el material y el medio ambiente es un concepto que ha estado en la mente de los diseñadores de América Latina desde los años 40. Ellos sostenían un diálogo con las tradiciones internacionales, pero también desarrollaron su propio idioma”, señala Loschiavo dos Santos en la web de AS / COA.

La muestra llega acompañada de un catálogo ilustrado, editado por Santillana (Grupo Prisa, editor de EL PAÍS), que incluye ensayos de los curadores invitados y de Luis Castañeda, Lourdes Blanco Fombona, Gabriela Rangel y Christina De León, así como documentos inéditos y fotografías sobre la cultura visual y el diseño de Brasil, México y Venezuela entre 1940 y 1960. El jueves 12 se celebra un simposio en el Hunter College de Nueva York organizado por el departamento de Artes Visuales de la Americas Society. Visitas guiadas y debates de expertos proporcionarán al público una visión más profunda sobre la exposición. Tras su exhibición en la sede de AS / COA, la muestra viajará a otros lugares de Estados Unidos, como el Museo Blanton de Austin (Texas), y otros países.

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