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La UNESCO declara la capoeira patrimonio cultural inmaterial

Naciones Unidas elige también otras cuatro disciplinas de América Latina

Un círculo de capoeira en Río de Janeiro, Brasil. Ampliar foto
Un círculo de capoeira en Río de Janeiro, Brasil.

La capoeira, una disciplina cultural afrobrasileña que mezcla la danza, las artes marciales y la música, se convirtió oficialmente este viernes en Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad de la UNESCO (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura).

Una lengua indígena de Venezuela casi en extinción logra un estatus de protección

El Comité de Salvaguardia de la institución, que se reunió desde el pasado lunes hasta este viernes en París, eligió a otras cuatro expresiones culturales latinoamericanas: el baile chino, que se practica desde la región del norte Chico hasta la zona central de Chile; la fiesta de la Virgen de la Candelaria, una tradición de carácter religioso celebrada en febrero en la ciudad de Puno, Perú; el Pujllay y el Ayarichi, que son músicas y danzas de la cultura yampara practicadas en temporadas de lluvia y sequía en Bolivia, respectivamente; y la lengua de los mapoyos, un pueblo indígena de Venezuela.

Esta última, que se trata de una tradición oral de la Guayana venezolana hablada por solo unas 200 personas, sobre todo ancianos, ha sido incluida en la denominada lista de patrimonios que requieren medidas urgentes de salvaguardia, debido a que está amenazada de desaparecer. Por ello el país puede pedir ayuda financiera internacional para, por ejemplo, “impartir clases a niños y asegurar su conservación”, explica Lucía Iglesias, portavoz de la UNESCO. Otras dos prácticas africanas fueron incluidas en la lista este año: una ceremonia de purificación de los jóvenes varones en Uganda, y la danza isukuti de Kenia.

Las otras cuatro manifestaciones de América Latina fueron incluidas en la llamada Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, junto a otras 30 prácticas de todo el mundo. Se trata de un reconocimiento a estas costumbres con el objetivo de mantenerlas vivas a largo plazo para las futuras generaciones. Además de su conservación, los países se comprometen a mantener sus características originales, sin que estas disciplinas sufran “recreaciones artificiales”. Por ello, los países tienen que presentar cada seis años un informe sobre su conservación, explica Iglesias.

Para que esas expresiones sean elegidas como Patrimonio Cultural Inmaterial, los países tienen que presentar la candidatura y obedecer a determinados criterios, entre los cuales destacan la elaboración de medidas de protección para promover su práctica; y que la candidatura se presente con la participación y el respaldo más amplio posible de las comunidades, grupos o individuos involucrados en su práctica. El Comité de Salvaguardia se formó en 2003 y desde 2008 hasta ahora ha elegido a 314 manifestaciones culturales, que se suman a las otras 38 expresiones que requieren una protección especial.

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