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Rosendo: “La codicia infame nos está devorando”

El músico presenta su nuevo disco, ‘Vergüenza torera’, y denuncia “el aumento de la represión a todos los niveles” en España

El cantante Rosendo Mercado.
El cantante Rosendo Mercado.

Aunque está cerca de cumplir los 60 años -más de 40 de ellos dedicados a la música-, a Rosendo Mercado (Madrid, 1954) no se le han quitado las ganas de componer canciones ni de subirse a los escenarios. Tampoco de denunciar lo que considera injusto. Con una voz que suena ahora más reflexiva y amarga, el músico critica que, con la excusa de la crisis, en España se está viviendo “un aumento de la represión a todos los niveles” y la vuelta de símbolos franquistas, lo que se traduce en que la gente parece cada vez más agobiada y Madrid, una ciudad más triste. “Que pena, que frustración, qué triste porvenir / serena desilusión, qué mierda de país. Es evidente mienten / continuamente”, se escucha en Vergüenza torera, la canción que da título a su nuevo disco, que sale a la venta este 1 de octubre.

Pregunta. En Vergüenza torera utiliza el lenguaje taurino para definir la situación de España. ¿Por qué?

Respuesta. Me gusta el lenguaje taurino y lo he utilizado ya en más canciones. Es muy expresivo y original. Seguramente me tacharán de cualquier cosa por usarlo, pero mi opinión es que en los toros hay arte, aunque también, por supuesto, hay dolor y sangre. Entiendo que forman parte de nuestra cultura desde hace cientos de años y no es algo fácil de quitarnos de en medio. Ahora hay una conciencia mucho más clara, pero en mi generación eran algo cotidiano, fundamental, como de alguna manera se intenta recuperar ahora.

 P. ¿Tenemos los gobernantes que nos merecemos?

R. Sí, porque los hemos elegido nosotros. A toro pasado, es muy fácil ver los errores, pero realmente están ahí por nosotros. No le podemos echar la culpa a nadie.

Están volviendo los símbolos franquistas y hay un aumento de la represión a todos los niveles”

 P. Con la enorme tasa de paro que hay, ¿por qué cree la gente no está en la calle quemando contenedores?

R. Porque hay una economía sumergida que está manteniendo el país, y vamos a ver si dura porque creo que el día que se acabe sí va a haber problemas realmente serios. Estamos todos muy quemados. Pero lo que más me duele es que se está utilizando la crisis para corregir otra serie de historias que no tienen nada que ver con ella, se está intentando volver a una época pasada que no nos apetece volver a vivir a quienes ya la hemos vivido. Es bastante infame utilizar la crisis para tirar el carro para atrás.

 P. ¿En qué lo nota?

R. Estoy viendo volver los símbolos franquistas a la calle, un aumento de la represión a todos los niveles, y una serie de cosas que pensábamos que habíamos superado.

P.¿Se está banalizando el fascismo?

R. Sí. Y no sé si es bueno o malo, porque quizá mostrarlo podría ser una forma de acabar con él definitivamente. Lo que está claro es que se está puteando mucho a la gente que dice cosas que no conviene, se están negando evidencias… Me preocupa mucho la represión y negación de la evidencia, además de la codicia infame que nos está devorando. El ataque al centro cultural Blanquerna también recuerda a otra época, pero quiero entender que son hechos muy puntuales que no trascienden a otro nivel. Aunque lo cierto también es que son muchos, y esto no es nada bueno.

P. ¿Hay más libertad en Madrid ahora o en los años ochenta?

R. Un ambiente de verdadera libertad no lo hemos tenido nunca. Pero ahora, además, estamos retrocediendo a pasos agigantados. La represión que hemos visto en estos meses yo no la veía desde los años del franquismo. Es un síntoma doloroso.

En los 80 no sabía si estaba haciendo un disco, o el anterior, o siempre el mismo. Ahora me gusta investigar”

P. ¿Se atrevería a definir a Mariano Rajoy con una canción?

P. El estribillo de mi nueva canción, Vergüenza torera, dice todo el rato “mienten, mienten, mienten”. Creo que no hay una definición más clara. Sin ser el presidente el personaje protagonista de la canción, desde luego le viene muy bien.

P. En Madrid hemos de un alcalde como Tierno Galván, el alcalde de la movida, a una alcaldesa como Ana Botella, elegida a dedo. ¿Cómo lo valora?

R. Es una pena. Creo que Madrid debería estar en el top de la vanguardia y estamos retrocediendo a pasos agigantados: ahora mismo se persigue la música, incluso han dicho que quieren hacer exámenes a los músicos que tocan en la calle… ¡qué locura! Se derrocha el dinero en historias que se piensa que van a venir bien, como las candidaturas olímpicas, pero luego no se preocupan por la vida de la ciudad en sí. Se ha gastado un dinero que se podía haber utilizado para potenciar el deporte base y en el momento en que han dicho que no, ese proyecto se muere. Eso es dar una imagen y luego hacer lo contrario.

P. ¿Habrían sido malos los Juegos Olímpicos para la capital?

R. Yo no era partidario de la candidatura, porque la vorágine de mucho movimiento me agobia. Creo que la ciudad se iba a volver loca, tanto por las obras como por todo lo que conllevan las Olimpiadas. Los acontecimientos de este nivel conllevan una locura que a mí no me gusta.

P. ¿Por eso lleva toda la vida viviendo en su barrio de Carabanchel?

R. Sí. Y no solo eso, sino que este año me he ido fuera de Madrid bastantes veces. De hecho, estoy deseando salir de la ciudad en cuanto pueda, cosa que no hubiera pensado años atrás.

El músico Rosendo Mercado, en Madrid
El músico Rosendo Mercado, en Madrid

P. ¿Cómo ha cambiado su barrio con la crisis?

R. Las calles están más sucias, la gente está mucho más triste, el ambiente está crispado… Además, este año, por primera vez, no ha habido fiestas del barrio.

P.¿Ha visto de cerca algún desahucio?

R. No, no he asistido a ninguno, pero conozco por la prensa que están a la orden del día.

P. ¿Se plantea ayudar a la PAH para intentar evitar que una familia pierda la casa?

R. No lo sé. Por mi condición de personaje conocido, no me gusta participar en eventos que tengan trascendencia en los medios, porque me parece que es utilizar estas movilizaciones como imagen. Es algo que no me ha gustado nunca. Intento ser siempre bastante discreto. También he dejado de ir a manifestaciones en el momento en que se me ha conocido más. Para no figurar.

P. Entonces, ¿ha dejado de gustarle Madrid?

R. Madrid es un lujo de ciudad y vamos a tener que pelear para que no se nos vaya de las manos. Pero ahora la vivo menos. Tiendo a salir de la ciudad. Tengo una edad y no vivo la calle como antes. De todas formas, ahora los bares cierran antes, hay menos conciertos, y Madrid se está volviendo una ciudad más triste. Y la gente está más agobiada y con más mala leche.

Me gustaría morirme tocando, pero no sé cuánto aguantaré. Lo que sí quiero es no sentirme ridículo en el escenario.

P. La industria del disco está en crisis, pero ¿está en crisis también la música?

R. Supongo que sí, quizá una cosa a consecuencia de la otra. Aunque la gente que tocamos y componemos estamos siempre ahí, pase lo que pase. Estoy convencido de que hay muchos músicos haciendo cosas interesantes de las que no nos vamos a enterar, porque no le dan salida.

P. Sin embargo, Internet permite una difusión muy barata para grupos que están empezando.

R. Sí, pero eso conlleva que no te puedes profesionalizar, con lo cual estamos hablando de otra cosa. Tampoco conozco estos formatos a través de la Red, porque me ha pillado muy mayor y no estoy al corriente. El sistema es genial: veo que la gente joven se promociona, que se graba y se cuelga las canciones directamente, y que están cambiando las formas. Esto está potenciando el directo. Pero a mí no sé los años que me quedan en el escenario, así que ese no es mi futuro, porque a mí el directo no sé cuánto me va a durar. Yo necesito seguir viviendo de mis canciones y mis discos. Yo sigo comprando discos, aunque cada vez escucho menos música que antes.

P. Está a punto de cumplir los 60 años, ¿se ve retando a los Rolling Stones a ver quién aguanta más sobre el escenario?

R. No lo sé. Me gustaría morirme tocando, pero no sé cuánto aguantaré. Lo que sí quiero es no sentirme ridículo en el escenario. Seguiré tocando hasta que vea que ya no tiene sentido. Mientras haya gente escuchando, me voy a sentir bien, pero no tengo garantías de que vaya a durar mucho.

P. Tras la retirada de Miguel Ríos, se puede decir que es usted el roquero más veterano de España. ¿Da vértigo?

R. Creo que somos muchos, no soy yo solo, con lo cual la responsabilidad la descargo en ese sentido. Hay gente de mi generación que sigue en activo. Y será doloroso cuando nos toque parar, porque tras la inercia de toda una vida en la carretera, cuando estás parado no sabes muy bien qué hacer.

P. ¿Cómo sienta que le pongan tu nombre a una calle? ¿No es un poco como un homenaje póstumo?

R. Cuando el Ayuntamiento de Leganés [Madrid] me dijo que le ponían mi nombre a una calle, me sonó muy raro, porque pensaba que todavía tenía cosas que hacer y sonaba como a que me estaban diciendo que me retirara. Pero es algo que no pude evitar. Desde luego, de mí no saldría. Pero la calle es pequeña y está en un recinto ferial, así que no es tan grave.

P. En los años 80, sacaba disco cada año. Ahora, cada tres. ¿Por qué?

R. A la maquinaria le cuesta más. De todas formas, aquello era exagerado. A mí me gustaba mucho [Frank] Zappa, y él sacaba dos o tres discos al año. Pero lo cierto es que era un caso raro. Lo que pasaba es que en aquel momento yo tenía que vivir de la música, y sacaba un disco y se me promocionaba solo una canción, así que para la temporada siguiente tenía que tener otro. Ahora, con el respaldo de una compañía, afortunadamente tengo un margen más relajado, y yo creo que es bueno. De todas formas, si tuviera material para hacer dos discos, los haría; si no lo tengo es porque también te relajas. También es verdad que en los 80 no sabía si estaba haciendo un disco, o el anterior, o siempre el mismo. Ahora me gusta investigar, plantear cosas diferentes.

P.¿Le sería más difícil empezar ahora en la música?

R. Quizá sea más fácil en el sentido de que hay tecnología casera que te permite trabajar de otra manera, pero es mucho más difícil sacar la cabeza, porque hay más gente, la oferta es inmensa, pero en ‘rock and roll’ tampoco hay más salidas de las que había entonces.

P. Si empezara ahora, tal vez tendría que participar en Operación Triunfo.

R.¡Sería doloroso! [se ríe]. No sé, no me lo creo. Estos programas nunca me han gustado, porque me parecen que importa más la televisión y menos la música. A mí lo que me gustan son las canciones. No me veo como cantante o dotado como una voz especial, sino como alguien que cuenta cosas con sus canciones.

P. Usted celebró un cumpleaños durante el golpe de Estado de 1981. ¿Cómo fue?

R. Fue un susto muy grande. Me disponía a celebrar mi cumpleaños con Leño, mi grupo de entonces, e iba a hacerme unas fotos a un estudio. Mientras iba en el taxi, me enteré que se estaba montado el Belén… Fue un desastre, porque pensábamos que se liaba seria. Cuando llegué a casa se habían ido todos mis amigos, mi familia estaba con una gran angustia… Lo peor es que desde entonces recuerdo mi cumpleaños por este golpe de Estado.