Elogio de la amistad en el charco de ETA

El actor Aitor Merino filma su relación con un miembro del grupo terrorista y amigo de la infancia

Asier Aranguren y Aitor Merino, a la derecha, en 'Asier ETA biok'.
Asier Aranguren y Aitor Merino, a la derecha, en 'Asier ETA biok'.

El 3 de julio de 2010, Aitor Merino, con una cámara sencilla comprada a toda prisa el día anterior en una tienda cercana a su casa de Madrid, se escondió detrás de un seto en la frontera entre Francia y España para grabar la llegada de su amigo de la infancia, Asier Aranguren, tras su salida de la cárcel en París, donde había cumplido ocho años de condena por su pertenencia a ETA. Fueron las primeras imágenes que rodó de la película de no ficción Asier ETA biok (Asier y yo),que se estrena hoy en la sección Zinemira del Festival de Cine de San Sebastián, con las entradas agotadas desde el primer día que se pusieron a la venta.

Era 1995 cuando estos dos compañeros de pupitre de la ikastola en Pamplona salían en la prensa por motivos bien distintos. Aitor Merino por ser uno de los protagonistas de una película impactante entonces, Historias del Kronen, de Montxo Armendáriz, y Asier Aranguren por su primera detención y condena por insumisión. Pero el mayor impacto llegaría más tarde. Fue en mayo de 2003 cuando el actor se enteró por la prensa de la detención de su amigo por pertenecer a ETA. Merino llevaba ya mucho tiempo en Madrid, adonde había viajado con 16 años para estudiar Arte Dramático —“cuando llegué a Madrid no me sentí en el corazón del enemigo, al contrario me sentía libre”, confiesa en la película— y la noticia de la militancia en ETA de su amigo le desbarató. “El choque con respecto a la visión del conflicto vasco que se tenía en Madrid fue muy grande. Yo siempre he vivido, valga la redundancia, en conflicto con respecto a este conflicto y mis amigos de Madrid me sirvieron para cuestionarme los planteamientos con los que yo llegaba del País Vasco. Esta película no hubiera nacido sin la inquietud por querer explicar la discordancia entre lo que yo viví y mis amigos de Madrid. Todo saltó en pedazos cuando me enteré por la prensa de que Asier había entrado en ETA”, explicaba ayer Merino, que ha codirigido esta película de no ficción junto a su hermana Amaia. “Siempre he sabido de las ideas de Asier y hemos discutido y debatido, pero, al fin y al cabo, eran ideas, distintas pero ideas, pero una vez que entra en ETA todo cambia. Puedo compartir alguna idea suya pero lo que no comparto es el uso de la violencia, eso nunca”, añade el actor y director.

A esas primeras imágenes robadas en la frontera, le siguieron muchas más, ya asumidas por todos, de conversaciones y encuentros, de reflexiones de amigos de Madrid, que han convertido Asier ETA biok (Asier y yo) en un documento valiente y honesto sobre el elogio de la amistad en medio de un entorno de conflicto y violencia, del que, por supuesto, su director sabe que puede crear polémica. “Menudo rincón el que nos ha tocado vivir, plagado de tiros y bombazos”, se lamenta Merino en un filme que es claramente autobiográfico y subjetivo, en el que se da voz al miembro de ETA y a su familia —interesante la reflexión que le hace la madre de Aranguren a su hijo en contra de la violencia— y en el que no falta el humor. “No es un retrato superficial ni complaciente de mi amigo. No hemos tratado de humanizar a Asier porque yo ya sé que es humano y generoso”, explicaba ayer el actor y director, que, confesaba, sin embargo, el mayor temor que le ha perseguido con esta historia. “Tenía miedo de descubrir que Asier hubiera empleado la violencia. No tiene condena por delitos de sangre ni portaba armas en el momento de su detención. Ya sé que para él esto es secundario porque asume la lucha armada de ETA como militante pero para mí era muy importante”.

Aitor Merino defenderá hoy su película acompañado solo de su hermana. Asier Aranguren, que según el realizador no puso ninguna condición ni tomó parte en el montaje de las imágenes ni en lo que se cuenta ni en cómo, no estará en San Sebastián. “Sabemos que es un tema delicado y que puede ofender a algunos, pero también habrá otros que sientan curiosidad por conocer un punto de vista distinto. Para esa gente he hecho esta película”, proclama Merino, que se define como vasco, madrileño y fiel seguidor de la selección española de fútbol. “Soy de la Roja”.

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