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Mister Marshall no es bienvenido

El cine español pierde presencia en los festivales de Berlín, Venecia y Cannes

Este año no habrá ninguna producción nacional en las cuatro secciones del certamen francés

Desde la izquierda, Terele Pávez, Mario Camus, Juan Diego, Alfredo Landa y Francisco Rabal, en Cannes en 1984 presentando 'Los santos inocentes', donde Landa y Rabal obtuvieron el premio a la mejor interpretación masculina.
Desde la izquierda, Terele Pávez, Mario Camus, Juan Diego, Alfredo Landa y Francisco Rabal, en Cannes en 1984 presentando 'Los santos inocentes', donde Landa y Rabal obtuvieron el premio a la mejor interpretación masculina. afp

Anuncio de la sección oficial del Festival de Cannes, que empieza el próximo 15 de mayo: ni un título español en la selección. Y solo un hispanoamericano, el mexicano Heli, dirigido por Amat Escalante, catalán crecido en aquel país. En la sección Una cierta mirada tampoco habrá españoles, aunque el burgalés Diego Quemada-Díez, que también ha crecido profesionalmente en México, presentará La jaula de oro, producción mexicana. Y no hace falta repasar la Semana de la Crítica (que el año pasado ganó el español Antonio Méndez Esparza con Aquí y allá) ni la Quincena de Realizadores ni los cortometrajes: rien de rien.

Si no está el último trabajo de Pedro Almodóvar no parece haber hueco en Cannes para un director español en la lucha por la Palma de Oro. Y solo con mirar el archivo se confirma la impresión: desde que en 1992 El sol del membrillo, de Víctor Erice, ganó el Premio del Jurado, nadie más, excepto Almodóvar, ha mojado en el palmarés grande: en 1999 Todo sobre mi madre se llevó el galardón a la mejor dirección; en 2004 La mala educación inauguró el certamen, aunque fuera de concurso; en 2006 Volver obtuvo los premios a mejor guion y actriz (que recayó en su reparto); y en 2009 Los abrazos rotos y en 2011 La piel que habito se fueron de vacío.

Poco más de la presencia española: en 2006 El laberinto del fauno, del mexicano Guillermo del Toro, con cofinanciación española, solo obtuvo buenas críticas; en 2009 Ágora, de Alejandro Amená-bar, se proyectó fuera de concurso; en 2010 hubo premio a mejor actor a Javier Bardem por Biutiful, que también tenía dinero español, y en la Palma de Oro de esa edición a El tío Boonme, de Apichatpong Weerasethakul, participaba el productor español Luis Miñarro, al igual que las películas de Ken Loach son coproducidas por la empresa española Tornasol.

Al certamen francés solo podemos entrar con filmes radicales", dice Jaime Rosales

Todo lo anterior da sensación de migajas, acrecentadas porque la única Palma de Oro española, Viridiana, de Luis Buñuel, ocurrió hace más de medio siglo. “Va por rachas, como el fútbol”, cuenta Jaime Rosales, habitual del certamen francés, donde se han estrenado tres de sus cuatro filmes. “Las cinematografías despuntan por épocas. Ahora triunfan los mexicanos, como antes los argentinos y previamente los iraníes. La dificultad de Cannes es que se entra por radicalidad, por exótico o por importante (el cine de Hollywood, el chino y el francés). Así que a España solo nos queda la primera vía, la radical, la que han usado los rumanos. A mí generalmente me gusta la programación de Cannes. En cambio, una película procedente del concurso de Berlín no tiene un marchamo previo de calidad”.

Berlín y Venecia, los otros escaparates. Si de la ecuación se elimina el certamen de San Sebastián, en Venecia y Berlín —los otros grandes, que no únicos, festivales de serie A— cada vez aparece menos el cine español. En la Berlinale, tradicional cita con variados títulos españoles y diversos Oso de Oro patrios, en 1999 llegaron a concursar dos filmes españoles. Hubo uno en 2000, 2001, 2002, 2003 y 2004... Y de repente, el vacío: en 2008 concursó Isabel Coixet con Elegy y en 2012 Antonio Chavarrías con Dictado. Eso sí, en 2009 ganó La teta asustada, de Claudia Llosa, coproducción hispanoperuana de Wanda Films. Precisamente José María Morales, de Wanda Films, no lo ve tan mal: “Yo no soy tan tremendista. Berlín tiene una sensibilidad especial por el cine latinoamericano, y volveremos a estar. Su director y algunos de sus responsables [la española Paz Lázaro forma parte del comité de selección y es la responsable de la sección Panorama] siguen lo latino con interés. En los últimos años hemos tenido filmes, un Oso de Oro... Berlín cumple bien”. ¿Y Cannes? “No habrá habido películas este año. Tal vez nos faltan más figuras de renombre mundial junto a Pedro Almodóvar, que seguro llegarán porque talento hay”.

En Venecia, la misma cantinela. Repasando el siglo XXI solo han concursado cuatro títulos: Amenábar presentó Los otros (2001) y Mar adentro (2004) —Gran Premio del Jurado y Copa Volpi para Bardem, que ya había ganado otra en 2000 con Antes que anochezca—; José Luis Guerín participó en 2007 con En la ciudad de Sylvia; y Alex de la Iglesia se llevó en 2010 los premios a mejor dirección y guion con Balada triste de trompeta. Nunca un filme español se ha llevado el León de Oro, aunque sí un cineasta español: Luis Buñuel con la francesa Belle de jour (1967).

Según José María Morales, “tal vez nos faltan más nombres internacionales”

Otra cosa son los festivales de tamaño medio, en donde el cine español disfruta de bastantes éxitos, e incluso de los Oscar, con siete estatuillas desde 1999. “Si miras otros festivales mundiales, descubrirás bastantes películas y premiados españoles, como en el último BAFICI [el certamen de cine independiente de Buenos Aires se cerró el pasado sábado con tres premios a españoles]”, cuenta Susana de la Sierra, directora del Instituto de la Cinematografía y de las Artes Audiovisuales. Sierra rechaza una pérdida de influencia: “Me consta que en los dos años que llevo en el cargo Cannes ha estado muy interesado en películas españolas, y que sus productores no han querido ir por varias razones. Berlín y Cannes tienen interés y nos han pedido que les ayudemos a llegar hasta el cine español que se hace fuera de la industria, en los márgenes. Es cierto que en esa línea los programadores de todo el mundo nos reclaman películas como La plaga, de Ballús; Mapa, de Simiani, o Los chicos del puerto, de Morais”. La radicalidad, que decía Jaime Rosales.

 

FE DE ERRATAS: la nueva película del francotunecino Abdelatif Kechiche, La vie d'Adele (que en España se llamará El azul es un color cálido), y que concursa en el próximo certamen de Cannes en la sección Oficial, es una coproducción francoespañola en la que ha participado por España Vértigo Films.

ACTUALIZACIÓN: tras publicarse este artículo, el festival de Cannes ha anunciado algunos títulos más. En la sección Una cierta mirada concursará Wakolda, de la argentina Lucía Puenzo, que es coproducción hispanoargentina.