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El verso insurrecto de Gimferrer

El poeta incide en la actualidad socioeconómica en 'Alma Venus', su último tomo publicado

El escritor Pere Gimferrer.
El escritor Pere Gimferrer.

Hay un escritor capaz de redactar un poemario donde se alude sucesivamente a Juan Ramón Jiménez, Karl Marx, Goya, Lluís Companys, el Che, Orson Welles, Joan Miró, Heidegger, Noam Chomsky y la trama corrupta de ‘Palma Arena’, trufarlo de motivos amorosos y referencias a la naturaleza de la poesía y el cine y empaquetarlo todo bajo el título de reminiscencias grecorromanas Alma Venus (Seix Barral). Pere Gimferrer (Barcelona, 1945) asegura que no es la primera vez que aborda temas político-sociales en su poesía, pero es innegable que en su nuevo volumen ha adoptado un tono poco común en sus versos, más combativo y plenamente instaurado en el contexto de crisis. “Aunque nunca he dejado de lado esta temática, aquí se nota más, tal vez por la mayor extensión del poemario”, aseguró el autor durante la presentación del libro. Gimferrer defendió también que la coyuntura social y económica ha cambiado y la poesía debe ajustarse a su papel de elemento subversivo: “y, más que nunca, el verso, insurrección”, remata en uno de los poemas de Alma Venus.

Con 1500 versos escritos “en un tiempo bastante reducido”, como aseguró Gimferrer, el poemario triplica en longitud a su predecesor, Rapsodia, que contaba con unas 500 líneas. El título del nuevo volumen ya da pistas de su contenido: “Alma Venus es una expresión de la poesía clásica latina, y se refiere a Venus en su dimensión de benefactora”, precisó el poeta, “pero también habla del amor y el erotismo, naturalmente, fuerzas capaces de revelarse -y rebelarse- en medio de un mundo conflictivo”. El contenido principal del libro, sin embargo, sigue estando centrado en “la propia naturaleza de la vida y la poesía”, defendió Gimferrer, mientras que “aproximadamente un 30% lo dedico a cuestiones sociopolíticas y motivos amorosos”.

Gimferrer explicó que con Alma Venus pretende transmitir una visión personal de la poesía como elemento subversivo, equiparable al espíritu de rebeldía individual inherente a las relaciones amorosas. “La poesía es liberadora por el uso que hace del lenguaje, porque va más allá de su función utilitaria”, reivindicó, aludiendo al poder de la palabra en sí misma, independientemente de su carga semántica. El escritor comparó la capacidad sugestiva de las frases, tengan o no un argumento detrás, con el impacto que provocan una obra pictórica abstracta o una melodía. “Cuando se mira un Miró o un Pollock uno no comprende la obra, se queda con la impresión inicial”, remarcó. Fiel a su concepción de la poesía, Gimferrer aseguró que construye sus versos de forma intuitiva, “partiendo siempre de un núcleo rítmico que se convierte en palabras determinadas, y luego enlazando unas imágenes con otras, sin plantearme hasta que punto constituirá un todo trabado”, puntualizó.

El autor también arremete a lo largo del poemario contra las superestructuras económicas del mundo de hoy. “La Unión Europea fue creada por mandatarios temporales y reversibles que impusieron estructuras intemporales e irreversibles. Es antilógico”, insistió, añadiendo que “Hitler y Napoleón ya persiguieron la idea de una Europa unida, y aunque este intento ha sido democrático y no criminal también ha derivado en algo autoritario”. No obstante, tanto en su poesía como ante la prensa, Gimferrer sí alabó el concepto de Europa como unidad cultural, histórica y artística: cuando perezca lo que es Europa “desde el Tajo al Neva”, “vivirá el pigmento/ de toda pintura, vivirá/ el pigmento de luz de tantos cuerpos…en las oscuridad o en el óleo”.

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