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Gyllenhaal: “A veces olvidamos que los policías también son seres humanos”

El actor, protagonista de 'Brokeback mountain', estrena 'Sin tregua', donde interpreta a un policía de Los Ángeles

Jake Gyllenhaal en una escena del filme 'Sin tregua'.
Jake Gyllenhaal en una escena del filme 'Sin tregua'.

La primera vez que el público se fijó en Jake Gyllenhaal (1980, Los Ángeles) fue por una de esas películas que en realidad vieron cuatro. Su título era Donnie Darko y de inmediato se convirtió en lo que se ha venido a llamar “un clásico de culto”. Después llegaron pequeñas perlas del cine independiente como The good girl o El compromiso pero no fue hasta El día de mañana (la divertida –probablemente de forma involuntaria- visión apocalíptica del director Roland Emmerich) cuando Gyllenhaal demostró que tenía madera de estrella. Lo confirmaría a posteriori con Brokeback mountain, aquella amarga película de Ang Lee sobre la historia de amor entre dos vaqueros que arrasó en taquilla, le consiguió una nominación al Oscar y acabó con tres estatuillas en el zurrón (director, guión y música). El trabajo del actor en Zodiac y Hermanos dejó claro que había talento a raudales en aquel chaval de Los Ángeles, algo que ha quedado sobradamente demostrado en su último trabajo, Sin tregua.

En Sin tregua Gyllenhaal interpreta a Brian Taylor, un oficial de policía aficionado a las emociones fuertes. “Era un personaje muy fuerte, muy intenso” cuenta el actor vía telefónica a EL PAÍS. “Por eso tuvimos que prepararnos a conciencia”, prosigue Gyllenhaal. Lo de “a conciencia” se refiere a los meses que el intérprete y su cómplice (el actor Michael Peña) pasaron con la policía de Los Ángeles para familiarizarse con los códigos y usos del cuerpo. “La primera vez que les acompañamos presenciamos un asesinato y fue uno de esos momentos en los que piensas “¿qué demonios estoy haciendo yo aquí?”. Sin embargo, después de esas semanas mi visión sobre el trabajo de esos tipos cambió completamente y eso me ayudó a entender mucho mejor el personaje”.

Gyllenhaal luce en Sin tregua un look más aguerrido que de costumbre en un papel físico de gran voltaje en el que brilla la química con el otro protagonista, el actor Michael Peña: “Soy miembro del club de fans de Michael desde hace años, sin embargo no fue fácil llegar hasta ese punto que comentas, en el que las cosas fluían entre nosotros de forma natural. De algún modo fue como una especie de matrimonio arreglado en el que tuvimos que aprender a llevarnos bien, a hermanarnos, y siempre es complicado empezar ese proceso desde cero y sabiendo que no puedes fallar y que no puede fingirlo. Espero que el resultado haya sido tan rico y duro como el proceso”.

Curiosamente, una gran parte de la crítica no sólo ha remarcado ese punto sino el soterrado sentido del humor del filme en el que el actor se atreve hasta con el bailoteo: [risas] “Sí, parece que les ha gustado eso de verme bailar. ¿Qué si necesité mucha preparación? [risas] Pues no, Anna [Kendrick] y yo no necesitamos entrenar demasiado, surgió de forma natural”.

Tampoco han faltado las críticas a Sin tregua por su supuesta apología del trabajo policial, algo que a Gyllenhaal le trae sin cuidado: “Cada uno tiene derecho a creer lo que les parezca oportuno pero a mí lo que realmente me importaba era la reacción del propio cuerpo de policía y esa reacción ha sido maravillosa hasta ahora. Esta película ha cambiado mi vida y la perspectiva que tengo sobre mi carrera, pasé cinco meses preparándome para el papel y esa extraordinaria experiencia me enseñó muchas cosas sobre mí mismo pero sobre todo me ha enseñado lo difícil que es el trabajo que hace la policía, cuando arriesgas tu vida cada día. A veces olvidamos que ellos, y los habrá buenos y malos, también son seres humanos”.