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Bryce Echenique: “Soy un solitario que vive en excelente compañía”

El escritor peruano ha obtenido el Premio feria de Guadalajara 2012

El galardón está dotado de 119.000 euros

Alfredo Bryce Echenique.
Alfredo Bryce Echenique.

“Soy un solitario que vive en excelente compañía y un pesimista que quiere que todo salga bien”, ha dicho el escrito Alfredo Bryce Echenique tras recibir la noticia del premio Feria Internacional de Guadalajara de Literatura en Lenguas Romances 2012, la cita literaria más importante del mundo hispanohablante.

El escritor peruano, autor de obras como Un mundo para Julius, es considerado un autor fundamental de la literatura en español, pues sus libros publicados durante las décadas de los setenta y ochenta funcionaron como una bisagra entre el boom latinoamericano y el post-boom influido por el realismo sucio de Estados Unidos. El galardón está dotado con 150 mil dólares y se da en reconocimiento al conjunto de la obra de creación en cualquier género literario.

Bryce Echenique contó a la prensa, vía telefónica desde Lima, que desde que le dijeron que había ganado el FIL 2012 había permanecido callado: “Como me dijeron que no dijera nada estoy callado desde hace tres días, no me atrevía a hablar con nadie. Seguí sin hablar y la gente creía que estaba muy raro”. Aunque obviamente solo le pidieron que no hablara de que había sido elegido el ganador, dijo que no hablaba en absoluto porque “se podía escapar, porque era la alegría más grande”.

Acta del jurado

Nacido en Lima, en 1939, Alfredo Bryce Echenique es una de las figuras fundamentales de la literatura latinoamericana. Su obra ha atravesado e influido a varias generaciones desde la publicación de su primer libro de cuentos, Huerto cerrado. Su prosa está plena de humor, sentido satírico y un estupendo registro de la oralidad. Desde una melancolía bien temperada y una irónica nostalgia por los años idos, construye mundos y personajes entrañables con quienes los lectores establecen empatía inmediata.

Es autor de Un mundo para Julius (1970), una novela que se ha vuelto imprescindible, y de una obra prolífica, que incluye las novelas La vida exagerada de Martín Romaña (1981), El hombre que hablaba de Octavia de Cádiz (1985) y No me esperen en abril (1995), entre otras. Este gran cronista de la vida y las búsquedas literarias y políticas de los latinoamericanos de su generación, explora temas que rozan la enfermedad, la felicidad, el amor y la tristeza, y se mueve con igual eficacia por el cuento y la novela.

La obra del escritor peruano va más allá de su famoso Un mundo para Julius, de los años setenta, donde con mordacidad retrata las contradicciones de la vida de la clase burguesa limeña. De su producción destaca Tantas veces Pedro (1977), La vida exagerada de Martín Romaña (1981), La última mudanza de Felipe Carrillo (1988) y No me esperen en abril (1995).

“Mi literatura está marcada por la vida. Cuando yo escribí Un mundo para Julius fue una novela de adiós al mundo que yo había vivido, que se pensaba que no iba ni a caer ni a desaparecer, un reflejo de algo que ya no existe, de algo que fue. En cambio, libros como La vida exagerada de Martín Romaña o Reo de nocturnidad o La amigdalitis de Tarzán se debieron a una curiosidad artística. Cortázar, maestro y amigo mío, solía decir que los escritores de América Latina se quedaban muy encerrados en el territorio del que habían salido y no se fijaban en el que habían llegado”.

El también articulista ha enfrentado una polémica por plagio que data de 2006, aunque las acusaciones tomaron notoriedad a partir de 2007. Él rechazó las imputaciones. “Yo no he plagiado nada. No puedo ofrecer disculpas. Me han armado un lío, un juicio que he apelado, y espero que esto algún día se aclare”, dijo el novelista a Perú 21, publicación que cifró en 32 los plagios a manos del peruano. Ayer mismo en la rueda de prensa telefónica señaló que “va saliendo limpiamente” de un juicio que al respecto le han abierto desde 2009.

“Nadie te obliga a leer un libro, lo demás, hasta cuando haces el amor estás pagando publicidad. Todo está condicionado, el único acto independiente, y el último que le queda al ser humano, es leer. Porque el libro lo puedes rechazar, subrayar la página, dejarlo, volver. Lo demás todo está vendido por publicidad, que no sabemos de quién viene, son los nuevos dueños del mundo", ha dicho en unas declaraciones que se pueden ver en Internet.

El jurado del premio FIL 2012 estuvo compuesto por Cälin-Andrei Mihäilescu, profesor y escritor rumano-canadiense; el novelista y ensayista mexicano Jorge Volpi; Julio Ortega Ortega, crítico y escritor peruano; la periodista argentina Leila Guerriero; la crítica literaria, traductora y editora colombiana Margarita Valencia; Mark Millington, doctor en literatura latinoamericana por la Universidad de Cambridge, y la escritora puertorriqueña Mayra Santos-Febres.

El premio FIL es uno de los más prestigiosos de América Latina. Entre quienes lo han recibido desde 1991, año en que fue instituido, están Nicanor Parra (Chile, 1991), Eliseo Diego (Cuba, 1993), Julio Ramón Ribeyro (Perú, 1994) Sergio Pitol (México, 1999), Rubem Fonseca (Brasil, 2003), Juan Goytisolo (España, 2004), Carlos Monsiváis (México, 2006), António Lobo Antunes (Portugal, 2008), Margo Glantz (México, 2010) y el año pasado el galardonado fue Fernando Vallejo (Colombia).

Entre los galardones que ha obtenido en los últimos diez años están: en 1993, el título de Comendador de la Orden de Isabel la Católica; nombrado en 1995 Oficial de las Artes y las Letras de Francia por el gobierno galo; Premio Internacional de la Paz Dag Hammarskjold (1997); Premio Nacional de Narrativa de España en 1998; Premio Grinzane Cavour (narrativa extranjera/ Italia) por La amigdalitis de Tarzán (2002) y también en ese año fue Premio Planeta de Novela por El huerto de mi amada. Recientemente ha publicado Dándole pena a la tristeza.