Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Cuando la ciudad no tiene límites

Entre el caos y la libertad, el chabolismo y los rascacielos, la densidad y la fluidez, una muestra del IVAM reflexiona sobre los modos de la vida urbana del siglo XXI

FOTOGALERÍA FOTOGALERÍA
'Menina na laje', fotografía tomada en 2010 por Claudia Jaguaribe en Río de Janeiro que se exhibe en el IVAM.

Hay días en que la contaminación es tan espesa que no se alcanza a ver el otro lado de la calle. Sus más de 20 millones de habitantes viven en un eterno embotellamiento “y temen tanto a los criminales como a la policía”. “Es un monstruo, un desastre urbano, una pesadilla posmoderna”. Y, al mismo tiempo, México es una de las capitales culturales y uno de los focos creativos más importantes del continente americano.

La reflexión de Rubén Gallo sobre esta ciudad comparte espacio con la del también escritor Suketu Mehta, que habla de su Mumbai. “Personifica las megaciudades del siglo XXI tales como São Paulo, Lagos o Yakarta. En todas ellas hay inmigración incontrolada, chabolismo a gran escala, problemas enormes de infraestructuras, y floración de barracas que pueden ser viveros de toda clase de extremismos. Estamos hablando de megaurbes con retos muy distintos de los que tenían las metrópolis que dominaron el siglo XX, Nueva York, Londres o París”.

Las visiones de ambos autores forman parte de la exposición Ciudad total, que se inaugura mañana en el IVAM (Institut Valencià d’Art Modern), con el propósito de reflexionar, a través de fotografías, esculturas, libros, instalaciones y proyecciones de artistas y cineastas como Julian Opie, Robert Rauschenberg, John Baldessari o Matt Mullican, sobre las grandes conglomeraciones urbanas de este, nuestro siglo XXI.

São Paulo es una de ellas. Según la antropóloga Teresa Pires do Rio Caldeira, la capital económica de la sexta potencia del mundo, Brasil, “es una ciudad de muros”. “Los residentes no se arriesgarían a tener una casa sin rejas o barrotes en las ventanas (...) Al transformar el paisaje urbano, las estrategias de seguridad de los ciudadanos también afectan a los patrones de circulación, trayectos diarios, hábitos y gestos relacionados con el uso de las calles, del transporte público, de parques y de todos los espacios públicos. El acto de pasear en medio de una multitud de personas anónimas, que simboliza la experiencia moderna de la ciudad, está comprometido en una ciudad de muros. Tensión, separación, discriminación y sospecha son las nuevas marcas de la vida pública”.

La idea de la muestra es “intentar analizar el fenómeno, de cómo nos afectan los cambios, la vida en las grandes metrópolis. El caos, el ruido, la masificación, el hacinamiento, la inseguridad, las diferencias económicas, la convivencia del chabolismo con las zonas exclusivas, la densidad, la fluidez, y también la libertad que otorga una gran ciudad”. “Nuestro propósito”, explica el comisario, José Miguel G. Cortés, que se declara urbanita convencido, “es reflejar todo esto en la propia instalación de la exposición. Pero no demonizamos la vida en las grandes urbes. Nos proponemos provocar una reflexión sobre esos cambios trascendentales que se han experimentado en las últimas décadas y que modifican nuestra manera de entender y vivir en las ciudades”.

El último informe de la ONU sobre el Estado de la población mundial señala que actualmente más del 50% de los humanos vive en ciudades, muchas de ellas habitadas por decenas de millones de habitantes. “Vemos que se está desarrollando un archipiélago de ciudades-regiones de elevada capacidad tecnológica con una influencia determinante en la escena mundial”, agrega Cortés.

La megalópolis que está creciendo a un ritmo más desenfrenado en los últimos años es la antigua capital de Nigeria, Lagos. De ahí que no extrañe que el documental que dirigió el reputado arquitecto y urbanista Rem Koolhaas sobre la ciudad africana, Lagos wide & close, forme parte de los trabajos reunidos en la exposición.

No es la única reflexión cinematográfica. El séptimo arte tiene una presencia destacada en la muestra que permanecerá abierta en el museo valenciano hasta el 15 de julio: 20 proyecciones sobre la construcción urbana y las vivencias en la ciudad integran el proyecto multidisciplinar. Para su inauguración, se ha previsto el pase del documental de creación sobre Los Ángeles Get out of the car, realizado por el cineasta y crítico Thom Andersen.

El recorrido expositivo se articula en cinco bloques interrelacionados. Cosmópolis aborda las diferentes maneras de vivir en el espacio público. Topologías densas se acerca a los problemas de concentración y superpoblación; mientras que Espacios alineados trata sobre la importancia de la producción y el consumo de bienes, así como la explotación del medio ambiente. Y si Lugares fluidos incide en la movilidad y velocidad como factores esenciales de la estructura urbana y de la configuración de las relaciones sociales o personales de sus habitantes, Mundos virtuales recrea la importancia de las ciudades de ficción en la configuración del imaginario con creaciones de Olivo Barbieri, Matt Mullican, Dionisio González o Chris Burden.

Ciudad total tiene un carácter autónomo, si bien está vinculada con la exposición Malas calles, también comisariada por Cortés. Incluso se repite en ambas la proyección del documental de Rem Koolhaas. Inaugurada en 2010 en el IVAM, museo que dirige Consuelo Ciscar desde 2004, Malas calles proponía reflejar la fascinación que las ciudades han ejercido sobre el arte contemporáneo, desde los rascacielos de los años veinte. En cierto modo, aquella exposición aportaba una visión cronológica anterior a la muestra que se abre mañana.