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Los leones de la Alhambra vuelven a su patio

La primera de las 12 figuras regresa a su emplazamiento más característico

El primer león ha abandonado la cripta del Palacio de Carlos V para regresar a su anterior emplazamiento, la fuente del famoso patio de la Alhambra. Después de cuatro años de espera, en medio de una gran expectación, a las doce de la mañana era trasladado en un carro y colocado por especialistas en una minuciosa operación que ha estado seguida en todo momento por la directora del Patronado de la Alhambra y el Generalife, María del Mar Villafranca, y el consejero de Cultura de la Junta de Andalucía, Paulino Plata.

Una vez colocado el león número 8 (el 4 fue el primero en abandonar el patio) está previsto que a lo largo de la semana se coloquen los once restantes hasta completar la fuente. La fase final de la intervención en el Patio de los Leones se completará con la instalación del circuito hidráulico y la pavimentación de mármol, que lo hará accesible al público a partir de la próxima primavera.

La restauración de los doce leones ha sido realizada por un equipo multidisciplinar integrado por técnicos del Servicio de Conservación de la Alhambra, el Instituto Patrimonial de España y el Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico. "Han sido eliminadas gruesas costras calcáreas que las recubrían, se ha detenido la invasión de elementos biológicos, se han consolidado roturas de diverso origen y se han retirado elementos metálicos y adherencias muy perjudiciales, como el cemento", explicó Villafranca.

Durante la restauración se han producido descubrimientos de diversa índole. Uno de ellos es que aunque los leones aparentan ser iguales tienen diversos rasgos que los singularizan. Cada bloque de mármol fue minuciosamente escogido en cantera por el tallista para que las vetas naturales de la piedra resaltaran su figura, en la que contrastan diferentes pelajes, fauces con dentaduras afiladas y pliegues muy marcados. A partir de hoy se pueden observar detalles muy marcados como la diferente fisonomía de los rostros o la singularidad de cada falange con sus digitaciones completas.