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De la 'escudella' al 'yogur' ahumado

Tradición e innovación se dan la mano en la segunda edición de la feria alimentaria de Barcelona Mercat de Mercats

"Catalan food on the go". Así se promociona el puesto de Ramon Carner en la feria Mercat de Mercats que por segundo año se celebra hasta el 23 de octubre en la avenida de la Catedral de Barcelona. "Elaboramos cocina tradicional catalana añadiendo un toque novedoso", cuenta orgulloso el cocinero mientras presenta algunos de los platos que elabora, como las hamburguesas de samfaina y la patata al caliu del siglo XXI. Este año, 130 participantes están presentes en el Mercat de Mercats, entre los que figuran 31 puestos de productos variados de los mercados de Barcelona, 51 productores de proximidad tres con denominación de origen protegida (GOP) e indicación geográfica protegida (IGP), 16 bodegas. 12 bares y restaurantes y 27 cocineros.

La unión entre tradición e innovación es la marca distintiva que ofrecen este año los organizadores de la feria con el objetivo de promocionar la cocina catalana para que alcance la categoría de patrimonio de la humanidad. El queso, los embutidos y los productos artesanales catalanes se entremezclan con el aroma dulzón de los postres y el distintivo sonido que las copas de cava al brindar. Todo, rodeado de atractivas recetas a cargo de conocidos cocineros como Jordi Anglí o Xavier Franco, entre otros, que ofrecen tapas como la innovadora de piruleta de salmonete de roca con alioli provenzal o la tradicional anchoa de la Escala con pan con tomate.

"El sabor dulce de la fruta confitada da paso a una parte ácida, cada vino tiene una personalidad propia", asegura José Roldán, miembro de la Asociación Catalana de Sumilleres mientras sostiene su copa cerca de la nariz. Los comerciantes y particulares llenan el espacio de la bodega de sumilleres, una de las novedades más destacables de esta segunda edición de la feria Mercat de Mercats, donde se realizan catas de vinos y conferencias sobre otros alimentos de proximidad. Galicia ocupa también un lugar destacado en la sección vinícola como comunidad invitada de la mano de los vinos de Ribeiro.

A unos metros, los turistas miran curiosos las butifarras que cuelgan en los estantes y preguntan a los comerciantes qué es la escudella o la samfaina. "¿La mayonesa es casera o de supermercado?" pregunta un señor con marcado acento inglés. El cocinero del restaurante Bravo 24 sonríe y le invita a probar una de las tapas. "Lo importante es que la gente entienda la importancia de trabajar con productos de proximidad y calidad", señala mientras agradece los elogios del turista, quien, encantado, paga por otra ración.

En el puesto contiguo, el cocinero vasco Iker Erauzkin colabora con Mas Gourmets, un negocio familiar de embutidos que empezó en el barrio barcelonés del Clot y ahora tiene diferentes establecimientos, uno de ellos en Madrid. "Hoy ofrecemos yogures ahumados" explica el chef, quien sonríe al ver las caras de extrañezas de la gente. Mientras la resina se quema para ahumar, los curiosos que presencian la preparación del plato contemplan asombrados cómo el vaporizador de humo inunda el envase de vidrio donde diferentes tipos de embutidos y vegetales confitados hacen la curiosa función de yogur.

Algo más que alimentación

Junto a los puestos de los mercados de Barcelona, esta feria presenta un aula gastronómica donde se ofrecen conferencias sobre alimentos tradicionales como los caracoles o los calçots, a la vez que se da voz a nuevas propuestas como la cocina japonesa, que utiliza productos mediterráneos en Barcelona.

Aunque algunos de los comerciantes saben que conseguir beneficios en una feria como esta es difícil, consideran que se trata de una buena oportunidad para dar a conocer sus productos. "Cataluña tiene voz propia desde el punto de vista culinario", asegura el chef Fermí Puig y anima a los cocineros a aprovechar la riqueza de los productos de proximidad.