Cine - 64º Festival de Cannes

Moretti defiende 'su' Vaticano

El cineasta italiano presenta en Cannes el filme 'Habemus Papam'

¿Saben aquél que dice que va a salir el Papa al balcón del Vaticano y se arrepiente en ese momento de ser Papa? Habemus Papam, de Nanni Moretti, empieza como una buena película, con un cónclave como Dios manda, y acaba como un sainete o un mal chiste de Eugenio (y tenía pocos muy malos). Que un cardenal recién elegido Papa (Michel Piccoli) sufra una crisis de ansiedad justo antes de salir a saludar a sus fieles, funciona, y muy bien; que el portavoz del Vaticano recurra a un psicoanalista, bueno, pero que a mediados de la peli haya un torneo de voleibol entre cardenales, y que Chéjov tome el mando de la otra trama no lleva a nada bueno. Esta mañana, en rueda de prensa en el Festival de Cannes, el cineasta italiano ha defendido su película: "He hecho mi filme. Me interesaba mezclar mundos distintos que normalmente ni se rozan: el Papa con gente en una cafetería, los curas y La gaviota. Por cierto, yo creo que hay algo en común entre el teatro y el Vaticano. El guión intenta ahondar en las diferentes realidades".

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Ahondando en misticismos y religiones, el italiano, que ha sufrido con los cascos que le servían para escuchar en su idioma las preguntas de la prensa y en algún caso ni entenderlas, asegura: "El Vaticano ni ha obstaculizado ni ha apoyado Habemus Papam. Recreamos los escenarios en un estudio. Yo no soy católico -y eso que ya he encarnado a un cura-, pero recibí educación católica. Mi película no ataca a los creyentes porque me siento como Buñuel: 'Soy ateo gracias a Dios'. En fin, que es cierto que no hay fe en mi película".

Y sin embargo Moretti ha hecho una comedia amable, que no hace sangre, que muestra a los cardenales como unos niños grandes que rezan por no ser elegidos Papas y que quieren aprovechar para hacer turismo por las calles de Roma: "Mucha gente podría esperar otras cosas de mí, pero ya las hice y me gusta sorprender. Esperaban que atacara el Vaticano, que hablara de los escándalos financieros y pedófilos. Claro que he leído sobre ello, y es obvio que la Iglesia ha perdido autoridad y credibilidad, incluso en Polonia se cuestiona la figura de Juan Pablo II, pero es mi guión y son mis cardenales y mi Vaticano. Sí he apuntado algo así en las secuencias en las que vemos que la gente responde con alegría a la promesa del Papa de cambio y a su apunte de la necesidad de que haya un líder eclesiástico. Ahí sí he plasmado mi pensamiento".

A su lado, el veterano Michel Piccoli asistía intrigado a las preguntas de los periodistas italianos y al buen humor habitual de Moretti: ante la posibilidad de que su Vaticano tan intercultural sea una referencia a los actuales problemas italianos con la inmigración, una sucinta respuesta casi convertida en regañina: "¡No!". Sobre si ha escondido toda la posible trama de intereses e intrigas en un cónclave, otro contundente comentario: "Estoy cansado de ver muchas películas sobre esos momentos. No quería explicar por qué escogen a ese pobre cardenal que ni siquiera es favorito, porque eso hubiera empequeñecido a la película". Más calmado, apostilla: "A mí me hace feliz jugar con ese aspecto humano".

Durante la mañana se han comprimido los tiempos para dar cabida a la rueda de prensa de Gus Van Sant, que se retrasó 24 horas, y que con Sin descanso ha abierto la sección Una cierta mirada. Es un encargo, y como tal lo ha defendido, sin ninguna pasión; y la de la otra película a concurso hoy, Polisse, de Maïwenn LeBesco, aquella chica que con 16 años se casó con Luc Besson -luego este la dejó por Jovovich- y que sigue actuando y además dirige. Baste decir que intenta navegar entre Ley 627, de Bertrand Tavernier, (porque va de una brigada policial especializada en su caso en delitos a menores) y La clase, de Laurent Cantet (por su naturalismo y porque describe un año escolar). Intenta, que no lo logra.

El crítico de EL PAÍS analiza desde Cannes las dos últimas películas a concurso un día antes de conocer el palmarés.

VIDEOGALERIA: Los vídeos de Boyero en Cannes 2011GREGORIO BELINCHÓN

El actor Sean Penn durante la presentación de 'This Must Be The Place', dirigida por Paolo Sorrentino, donde interpreta al líder de una banda de rock.
El actor Sean Penn durante la presentación de 'This Must Be The Place', dirigida por Paolo Sorrentino, donde interpreta al líder de una banda de rock.JEAN-PAUL PELISSIER (REUTERS)

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