Análisis:Análisis
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Guerra Civil (en la cinematografía) Española

Primero llegó la noticia desde Bruselas, luego tembló el terremoto en el Ministerio de Cultura, después brotaron las primeras reacciones indignadas y ahora llegan los insultos. Ya estamos en el reino del insulto, o sea, que ya estamos en el Reino de España. El director y productor Gerardo Herrero ha llamado "idiotas que no tienen ni idea" a otros directores y a otros productores -los englobados en el colectivo Cineastas contra la Orden, 'culpables' de que la Comisión Europea haya dejado en suspenso la orden ministerial que regula las ayudas al cine español... y por lo tanto haya dejado en suspenso las ayudas al cine español. El silogismo es sencillo, aunque algunos pongan cara de indignados y digan lo contrario: Bruselas bloquea la orden, la orden regula las ayudas, luego Bruselas bloquea las ayudas. Cristalino.

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Pero ha llegado el insulto. Y ese "idiotas que no tienen ni idea" se refiere, cuidado, a mucha gente, más de 200 personas entre productores, directores, actores, guionistas y técnicos del cine español que un buen día decidieron firmar un manifiesto e integrarse en ese colectivo porque pensaban, "idiotas" de ellos, que la orden ministerial de Ignasi Guardans favorecía a las grandes producciones en detrimento del cine pequeño.

Gerardo Herrero ha llamado "idiotas" a Fernando Trueba, a David Trueba, a Ventura Pons, a Isaki Lacuesta, a Javier Rebollo y a Luis Miñarro, por escribir aquí tan sólo algunos nombres propios de la plataforma. Además, Herrero considera que "muchos de esos firmantes lo único que saben es chupar del bote y hacer películas que no interesan a nadie". Eso presupone una cosa: que las suyas interesan. Y otra cosa: que la libre capacidad de las personas privadas para pedir amparo ante un organismo europeo no es tan libre. Cuando, de hecho, la propia Comisión Europea ya ha dejado bien claro que esa es "una práctica común".

No se sabe ahora mismo si:

A) El equipo Sinde/Guardans/Herrero logrará convencer en pocos días a los plenipotenciarios comisarios de Competencia de Bruselas de que han incurrido en un craso error inducidos por "idiotas" y, por lo tanto, la orden de las ayudas, y consecuentemente las ayudas, quedarán desbloqueadas y aquí paz y después gloria. O:

B) Si la decisión de los comisarios europeos de pedir al Gobierno español más información acerca de la dichosa orden ministerial para comprobar si se ajusta del todo al derecho comunitario -o no tan del todo- acaba retrasando en varios meses la convocatoria y concesión de ayudas.

Lo que si se puede decir a día de hoy y a esta hora, y no es que lo digamos nosotros, sino que lo ha dicho la ministra de Cultura, es que algunos rodajes se van a ver perjudicados por esta decisión.

Y lo que también se puede decir ahora mismo sin temor a equivocarse es que lo que acaba de ocurrir abrirá una brecha en el seno del cine español. No sé si entre cineastas grandes y cineastas pequeños (algunos de los primeros ya dejaron claro ayer lo cabreados que estaban no por el patinazo de Cultura en Bruselas sino por la insolencia a destiempo urdida por los tocanarices de los contralaorden). Pero sí entre cineastas que insultan y cineastas que no. Si llega el insulto, malo. Pero da igual: hay mucha pasta en juego. Todo vale. Hasta una guerra civil dentro del cine. Sin fusilamientos al amanecer, esperemos.