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Ternura y risas: 'Up' arrasa en La Croisette

La nueva producción de Pixar entusiasma a la crítica en la apertura del Festival de Cannes

Atiende al nombre de John Lasseter y no tiene culpa alguna de ser un genio, aunque su aspecto de empollón gafotas de la clase vestido con camisas hawaianas se las trae. Pero a él le está todo permitido. Porque John Lasseter (Hollywood, California, 1957) ha puesto de nuevo su firma debajo de un cuento maravilloso en imágenes: Up.

La nueva película de la factoría Pixar -desde hace tres años integrada en el monstruo Disney, aunque bien pudiera decirse que es al revés, teniendo en cuenta la posición de fuerza de John Lasseter en el nuevo organigrama de la multinacional, donde se le considera un Dios de carne y hueso- ha abierto hoy la sección oficial del 62º Festival de Cannes. Es la primera vez que una película de animación corta la cinta del bazar cinematográfico más grande del mundo, y lo hace en ese formato del futuro que ya es el presente, el 3D, la magia tridimensional y lógica, si se quiere... y lo menos que puede decirse es que la cosa no ha defraudado.

Centenares de periodistas de todo el mundo se han colocado sin rechistar las gafitas dichosas y han aplaudido como posesos en la sesión de prensa de esta mañana. Up, dirigida por Pete Docter bajo la supervisión directa de Lasseter, narra la historia arrolladora y desarmante de un abuelete (sospechosamente parecido a Spencer Tracy) que decide cumplir sus sueños e incluso volar en globo por encima de ellos. Y todo ello, bajo el triple paradigma marca de la casa en Pixar: ternura, humor, mensaje.

Up encierra secuencias que son ya momentos de verdadera antología en la historia del cine de animación (la secuencia inicial de la historia de amor entre los protagonistas es conmovedora sin caer en lo blandengue, dura sin pasarse demasiado, divertida, romántica, triste, sabia... Normal: Lasseter y su troupe ya llevan varias obras maestras en el zurrón: que si Toy Story (1995), que si Toy Story 2 (1999), que si Buscando a Nemo (2003), que si Los increíbles (2004), que si Wall-E (2008)...

"En el cine de animación, lo importante siempre es intuir cuál será el ingrediente que llegará al corazón del espectador... y ahí no sólo importa la emoción, también el humor", explica John Lasseter, para quien abrir el Festival de Cannes es "lo más importnte que le ha pasado a Pixar en toda su historia".

Situada en un fascinante cruce de caminos entre King-Kong, La vuelta al mundo en 80 días, los grandes dramas románticos de los 40 y los 50 y el humor desternillante de una tira cómica, Up habla de esperanzas en tiempos de crisis, ya sean éstas financieras, anímicas, afectivas, culturales o de valores. No tiene nada que ver el azar con el hecho de que esta película haya sido elegida este año para abrir este festival, todo parece responder a una lógica aplastante, allá cada cuál en su interpretación de si la elección del tándem Gilles Jacob/Thierry Frémaux es sincera o demagoga, que todo puede ser.

En opinión de John Lasseter, "no es posible permitir al público que piense en otras cosas mientras ve una película, hay que atraparlo y el 3D es una herramienta perfecta para atrapar esa atención". Él y sus chicos de Pixar pasaron cuatro años en el cuartel general de Emeryville (California) trabajando en Up. Dos de ellos, fabricando la historia. Otros dos, haciendo la animación. Y todo ello, con el eterno lema de Pixar por medio: ser genial sin que se note. "Hay escenas que están rehechas un montón de veces, es un trabajo agotador... pero el secreto es que no se note; odio el cine que da demasiadas claves y demasiadas explicaciones", dice Lasseter.

Resultado: misión cumplida. Up arrasa en Cannes y, dentro de nada, en todo el mundo.