El miedo en lo peor de la pandemia golpeó la natalidad: España, Portugal e Italia, los países donde más bajó

Los nacimientos descendieron en el sur de Europa ante la incertidumbre por el futuro, las restricciones del estado de alarma y el temor al propio virus

Personal médico del hospital Clínico San Carlos realiza una prueba PCR para detectar la covid-19 a una mujer embarazada.
Personal médico del hospital Clínico San Carlos realiza una prueba PCR para detectar la covid-19 a una mujer embarazada.Olmo Calvo

Los nacimientos bajaron en países como España hasta ratios de 1975 tras lo peor de la pandemia, aunque el descenso de la tasa de natalidad duró los dos o tres meses de la primera ola. Para los expertos, además del miedo y la incertidumbre ante el futuro, las restricciones del estado de alarma y el impacto del propio virus podrían explicar el retraso en la decisión de tener un hijo.

La teoría económica y un buen puñado de estudios habían ya mostrado que, en tiempos de incertidumbre, nacen menos hijos. En las guerras y durante las crisis económicas, tener descendencia se deja para mejores momentos. Lo resume muy bien Héctor Pifarré i Arolas, investigador del Centro de Investigación en Economía y Salud de la Universidad Pompeu Fabra: “El consenso en la literatura [científica] es que, actualmente, la fertilidad es procíclica. Es decir, sigue el sentido del ciclo económico: en las fases expansivas aumenta y disminuye durante las recesiones”. En el pasado reciente ha habido pocas pandemias, así que se sabe poco de su impacto. Durante la gripe de 1918, por ejemplo, la tasa de natalidad (medida como número de nacimientos por cada 1.000 habitantes) bajó un 13% en 191. Pero eran tiempos de posguerra. ¿Qué está pasando con la pandemia de la covid?

Un estudio que publica PNAS este lunes ha analizado la ratio de natalidad en 22 países desarrollados. El trabajo se ha enfrentado a dos problemas cronológicos. En primer lugar, los nueve meses que, con suerte, pasan desde la decisión de tener un hijo hasta su nacimiento. Además, la recogida de los datos, su análisis, redacción de estos trabajos y su publicación en las revistas científicas llevan su tiempo. Así que la investigación se detiene en los nacidos en enero de 2021 y, solo en algunos casos, febrero y marzo. Es decir, el grueso de los datos se refiere a los concebidos en la primavera del año pasado.

Los países dónde más bajó la natalidad fueron España, Portugal e Italia, donde la caída fue de hasta el 11,2%

El análisis muestra que los países dónde más bajó la natalidad fueron España, Portugal e Italia, donde el descenso fue de hasta el 11,2% respecto a los mismos meses de 2019, el último año sin pandemia. Hay otras bajadas a destacar, como las de Estados Unidos, un 7,1% o Austria, un 5,2%. Las bajadas más acusadas se produjeron en el sur de Europa en los meses de diciembre y enero. Además, los investigadores observan que la caída va aumentando entre noviembre de 2020 y enero de 2021.

Pero, ¿qué parte de la bajada se debe al coronavirus o cuál a otros factores? El profesor de la Universidad Bocconi (Italia) y principal autor del estudio de PNAS Arnstein Aassve recuerda que los datos de natalidad hay que observarlo a medio plazo. “El problema es que en muchos países, la fecundidad mantenía una tendencia a la baja. Así que si comparas año a año, encontrarás efectos bastantes grandes, pero no podrían no estar provocados por la pandemia”, dice.

En su trabajo, por ejemplo, comparan cada mes con el de los años 2016-2020. En muchos países desarrollados, la tendencia descendente de la tasa de natalidad viene de lejos. Así, en España está bajando desde la crisis económica de 2008. Aassve menciona otros factores, como las condiciones económicas y el mercado de trabajo: “También es importante observar la estructura de la pirámide de población. Una de mis coautoras ha demostrado que una razón para que haya un menor número de nacimientos viene del hecho de que la baja fertilidad mantenida durante décadas habría provocado que hubiera un menor número de posibles padres”. Una vez controlados esos posibles factores de sesgo, en 13 de los 22 países analizados los descensos son aún relevantes: la tasa de natalidad bajó un 9,1% en Italia, 8,5% en Hungría, 8,4% en España o un 6,6% en Portugal.

Los datos para España que tiene Libertad González, profesora de economía de la Universidad Pompeu Fabra (UPF), son aún más dramáticos. “Venían cayendo de atrás, pero en los meses de diciembre y enero se acentuó, con casi el 20%”, dice. En concreto, apoyándose en las estimaciones del Instituto Nacional de Estadística (INE), la tasa de natalidad en España bajó en un 18% en esos meses. Nunca antes desde 1975 se había producido un descenso de más del 10%-11%. González, además, lleva su análisis hasta los nacidos el pasado mes de junio. Estos datos van en la línea de los publicados por el INE hace un par de semanas.

“El descenso se detiene en febrero de 2021, y entre marzo y junio ya tenemos las mismas tasas que en 2019″
Libertad González, profesora de economía de la Universidad Pompeu Fabra

Los datos más recientes ayudan a desvelar algo que ya apunta Aasvee en el trabajo de PNAS: hubo una acusada bajada, pero de corta duración. “El descenso se detiene en febrero de 2021 y entre marzo y junio ya tenemos las mismas tasas que en 2019″, detalla González. Es decir, tras el discurso de Pedro Sánchez, con aquel “lo más duro ha pasado, lo más difícil ha quedado atrás”, en mayo del año pasado, el fin del estado de alarma y la llegada del verano, las parejas volvieron a concebir hijos.

El estudio publicado en PNAS también muestra que el descenso de la natalidad no es la única respuesta a la pandemia. De hecho, en la mayoría de los países que analiza, una vez controlados los otros posibles factores, las tasas se han mantenido, como en Francia, o incluso aumentado, como en Finlandia, Países Bajos, Suiza y más modestamente en Alemania.

La profesora del Instituto Max Planck para la Investigación Demográfica (Alemania) Natalie Nitsche, ajena al estudio de PNAS, destaca de este trabajo la variedad de situaciones en los distintos países. “La heterogeneidad es algo común en la respuesta de la fecundidad a los desastres, tanto por país/región, como por edad de los padres, estatus social…”, escribe la científica alemana en un correo.

Sobre las causas de estas diferencias entre los distintos países, tanto Aasvee, como para Nitsche, y González creen que es pronto para determinarlas. Pero señalan algunas a confirmar.

Para Aasvee, hay que tener en cuenta que la pandemia no llegó a la vez a todos lados. “Sospecho que el repunte observado en algunos países en junio continuó en julio, pero para muchos la segunda ola, que comenzó en septiembre, podría ser otra conmoción. Es decir, habrá que revisar la natalidad de este verano en muchos países”, explica.

Controlados efectos distorsionadores como las tendencias a largo plazo, en varios países la natalidad se ha mantenido o crecido

Nitsche asegura, por su parte, que tras la heterogeneidad podría estar “la intensidad de la covid y la ratio de mortalidad durante la primera ola que, probablemente provocó temores sobre seguridad y salud en las regiones más afectadas en aquel primer momento, como España o Italia, o el grado del confinamiento y cómo afectó al estado emocional, lo que podría haber alterado las relaciones y conductas sexuales”.

Para González, esto que apunta su colega alemana es clave para el caso español. “Las reacciones de los gobiernos o la severidad de la pandemia pueden ayudar a entender las diferencias entre España y Alemania”, dice. Aquí, además de morir más personas cada día, el confinamiento fue más estricto. Pero además del miedo y la incertidumbre, hay otros motivos más prácticos, como la casi total paralización de la atención sanitaria no grave o el cierre de las clínicas de fertilidad. “Al igual que se paralizó casi toda la actividad económica, se paralizaron las decisiones de tener hijos”, apunta la economista de la UPF. Habrá que esperar a después del verano para ver qué paso con los niños en las sucesivas olas de la pandemia.

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Sobre la firma

Miguel Ángel Criado

Es cofundador de Materia y escribe de tecnología, inteligencia artificial, cambio climático, antropología… desde 2014. Antes pasó por Público, Cuarto Poder y El Mundo. Es licenciado en CC. Políticas y Sociología.

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