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Esquerra endurece sus condiciones para pactar los Presupuestos

El vicepresidente de la Generalitat dice que la parte catalana no se levantará de la mesa de

diálogo entre Gobiernos

Pere Aragonès, este viernes en Madrid. En vídeo, sus declaraciones. REUTERS

Esquerra tiene la predisposición de facilitar la aprobación de los Presupuestos del Estado, pero su voto no será —ni mucho menos— gratis. Los republicanos quieren, de entrada, que primero arranque y funcione la mesa de diálogo entre el Ejecutivo de Pedro Sánchez y la Generalitat para buscar una salida al conflicto soberanista y solo después negociar los Presupuestos. Ahí reclamarán que se incluya la financiación de ciertas competencias o infraestructuras. El propio Pere Aragonès, vicepresidente de la Generalitat, ha avisado este viernes a los socialistas de que se preparen para una negociación “dura” si quieren el respaldo de ERC.

¿El PSOE puede estar tranquilo respecto a los Presupuestos? “Debe estar preparado para una negociación dura”, respondió ayer Aragonès en una entrevista en la cadena SER. El líder republicano quiso desdramatizar esa eventualidad y explicó que ha invertido 100 horas de negociación en cinco meses para pactar las cuentas en Cataluña firmadas, dijo, por fuerzas tan dispares como Junts per Catalunya o los comunes. Este miércoles superaron las enmiendas a la totalidad de toda la oposición, incluidas las del PSC, y la previsión es que se aprueben a mitad de marzo. Ahora queda por hacer algo parecido en Madrid.

Aun así, el hecho de que Aragonès hable con naturalidad de la negociación de Presupuestos dando por hecho que es posible el acuerdo demuestra hasta qué punto ERC se muestra ya como un aliado del Ejecutivo, dispuesto a discutir para darle la estabilidad que necesita para los próximos años. En la negociación de la investidura, Esquerra no garantizó en ningún momento el apoyo a las cuentas públicas —en realidad bastaría con la abstención y que no presentara enmienda a la totalidad—, pero sí se acordó cierta predisposición.

“Debe estar preparado (el PSOE) para una negociación dura”, afirma el vicepresidente del Govern

Sin embargo, al margen de la negociación sobre el contenido de los Presupuestos, para los republicanos hay un paso previo indispensable: que se active la mesa de diálogo entre los dos Ejecutivos, prevista para este mes. En ese órgano, ERC planteará el referéndum y la amnistía, aunque es consciente de que el PSOE no lo aceptará. Sin que arranque la mesa no puede avanzar la negociación presupuestaria, según fuentes de Esquerra. La posición de ese partido es no dar un cheque en blanco al Gobierno y, posiblemente, la contrapartida será más elevada en función de la urgencia que tengan los socialistas. El Gobierno quiere presentar las cuentas en marzo.

Con unas elecciones autonómicas en el horizonte, ERC asume que pactar con prisas supone pagar un costoso peaje ante parte de su electorado. Curtida ya tras pactar la investidura y la mesa de diálogo, Esquerra está dispuesta a pagar la factura pero exige contrapartidas. Entre otras cosas porque sabe que el PSOE ganaría con los Presupuestos tranquilidad durante al menos dos años de legislatura (las cuentas podrían ser prorrogadas, como ha sucedido en los últimos años). Aragonès plantea que reclamará cuestiones relacionadas con las infraestructuras de Cataluña o de incumplimiento de financiación de determinadas competencias.

"Es fundamental que se pueda hablar sobre el conflicto político. No se ha hablado durante ocho años", afirma

Y ERC pone ejemplos al respecto: la Generalitat invierte en dependencia 1.500 millones de euros y el Estado aporta en Cataluña 300, cuando la ley establece que el reparto del gasto sea al 50%. Además, la formación reclama una mejora en la financiación de los Mossos d’Esquadra o la aplicación de la disposición adicional tercera contemplada en el Estatut —inversión pública estatal en relación al PIB autonómico, en torno al 18%—, que los sucesivos Ejecutivos catalanes consideran que el Estado incumple de forma reiterada. Además, Aragonès pretende influir en asuntos como el modelo de pensiones o el rumbo de la política social.

Estas reivindicaciones ya están contempladas en el documento con 44 puntos que Pedro Sánchez entregó al president Quim Torra y que en buena parte está inspirado en un listado de reclamaciones históricas que los expresidentes Artur Mas y Carles Puigdemont entregaron a Mariano Rajoy. En esa relación figura un plan ferroviario de cercanías; la estación de La Sagrera y el corredor Mediterráneo o dos competencias reclamadas desde hace años: la de becas y la gestión del 0,7% a las ONG.

Tampoco ayuda, dice ERC, que el Gobierno se niegue a devolver el IVA a las autonomías o que haya fijado el déficit en un 0,2% del PIB cuando Cataluña reclamaba el 0,3% (el del Estado es más holgado, el 0,5% del PIB). El Govern denunció ante la Audiencia Nacional la no devolución de ese IVA, fijado en 443 millones. “Ese dinero serviría para construir un hospital; es la mitad del presupuesto de universidades”, añaden fuentes de Esquerra.

Toda esa previsión depende de que se reúna la mesa de diálogo, aún no convocada. Torra quería pactar con antelación con todos los partidos y entidades independentistas para fijar una posición común. La duda se centra en la figura del relator, imprescindible para Junts per Catalunya e innecesaria para ERC y que Sánchez descartó. “Si hay un mediador o alguien que hace de testigo, mucho mejor”, dijo Aragonès. Con todo, reiteró que en ningún caso la parte catalana se levantará de la mesa. “Ahora que hay una oportunidad no se puede desaprovechar”, remachó.

A la espera de la sentencia del Supremo que podría inhabilitar a Torra, la fecha de las elecciones catalanas es una incógnita. ERC quiere pactarla con el president; la horquilla oscila entre mayo y septiembre. Aragonès reveló haber planteado a Torra, que “lo razonable” es “no alargar en exceso una legislatura”. Pero la última palabra será de Quim Torra.

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